Un alto en el camino: el mercado entra finalmente en una fase de corrección.

Después de cuatro meses de intensas subidas finalmente las Bolsas han entrado en una pausa que podría prolongarse algún tiempo. Con los índices norteamericanos justo en los máximos del año pasado, hacía falta poco para precipitar una corrección y ese “poco” ha sido la irrupción de Donald Trump amenazando a China con más aranceles si no acaban de alcanzar el acuerdo que llevan negociando desde hace meses. Independientemente de cómo puedan evolucionar esas negociaciones, una fase de corrección/consolidación sería perfectamente razonable para asimilar las subidas de los últimos meses y sentar las bases de un nuevo tramo alcista sostenido más adelante.

La subida del mercado desde principios de año, particularmente en Europa, ha mostrado algunas debilidades que explican la corrección de los últimos días. La persistente caída de la rentabilidad de los bonos, que han alcanzado nuevos mínimos históricos por toda la eurozona, sigue sin encajar muy bien con un escenario netamente alcista de la Bolsa. Tampoco el hecho de que importantes sectores cíclicos (Bancos, Materias Primas, Autos …) hayan mostrado bastante debilidad durante estos meses con un rebote débil que casi se ha difuminado con la caída de los últimos días. En conjunto estas circunstancias son reflejo de las incertidumbres sobre el escenario de crecimiento futuro, las consecuencias de la guerra comercial y la baja inflación, un escenario particularmente complicado para algunos sectores del mercado.

Tanto la rentabilidad de los bonos como las cotizaciones esos sectores cíclicos han vuelto a las cercanías de sus niveles mínimos previos al rebote. La visión más optimista sería que esta recaída forma parte de un proceso de formación de un suelo y que en unas semanas/meses ese proceso se completará dejando paso, esta vez sí, a una fase alcista en la que participe la práctica totalidad de los sectores del mercado. En un escenario de confianza en el crecimiento se recuperarán las expectativas de una futura y gradual normalización monetaria, lo que debería traducirse en una recuperación de las rentabilidades de los bonos a niveles más normales.

Esto nos sitúa a corto plazo en una fase de transición en que, por un lado, los valores que han subido con fuerza pueden corregir o consolidar parte de esos avances y, por otro, lo valores débiles tienen que alcanzar el clima de pesimismo extremo que suele acompañar a los suelos importantes. Obviamente todos los procesos de corrección de alguna importancia tienen un trasfondo de pesimismo que justifica las caídas. En esta ocasión parece que el asunto de las negociaciones comerciales va a ser el foco de atención en las próximas semanas. En la medida en que la situación se complique el escenario en el mercado puede también deteriorarse algo más de la cuenta, pero en lo que se refiere a los índices esperamos una corrección más lateral que profunda en las próximas semanas/meses. A medio-largo plazo seguimos manteniendo la confianza en un escenario alcista.

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Comentario de mercado

¿Sell in May? Realmente es difícil encontrar una explicación racional a la estacionalidad del mercado que muestra en promedio un claro mejor comportamiento de mayo a octubre que de octubre a mayo. De hecho el famoso dicho de “sell in may ….” hacía referencia no tanto a la posible caída de las cotizaciones en la época estival, como a la disminución de la actividad en el mercado bursátil que los brokers de la City londinense aprovechaban para dirigir su actividad a la temporada de carreras de caballos en los hipódromos británicos que se desarrollaba entre junio y septiembre. Ahora los brokers de la City ya no se dedican a las apuestas de los hipódromos, y sin embargo existe ese sesgo estacional bastante acusado en promedio, por supuesto no todos los años se produce. El echo de que el mercado haya llegado al mes de mayo con fuertes subidas acumuladas en los últimos meses alimenta la posibilidad de que podamos entrar en una fase de corrección/consolidación en los próximos meses.

Las negociaciones comerciales entre China y EEUU en dificultades en la recta final. Las turbulencias que han aparecido en los mercados en los últimos días se relacionan con las declaraciones de Donald Trump amenazando con implementar nuevas subidas de aranceles este viernes si no se completan para entonces las negociaciones. La reunión de ayer y hoy entre ambas delegaciones es un momento importante que podría propiciar un avance decisivo en las negociaciones o bien dar lugar a una ruptura temporal de las mismas que abriría una incertidumbre importante en el corto plazo.

La economía mejora, pero el mercado ha subido corrido mucho y no sería extraño una fase de pausa. Los datos de crecimiento del PIB en el primer trimestre han superado las previsiones tanto en EEUU como en Europa. La eurozona ha registrado un crecimiento del 0,4% (1,6% anualizado) respecto al trimestre anterior después de dos trimestres muy débiles con crecimientos del 0,1% y el 0,2%. Estos datos apoyan el escenario previsto por el BCE de que no vamos hacia una recesión y que el crecimiento tenderá a situarse en 2020 y 2021 en el entorno de su potencial a largo plazo sobre el 1,6% anual. Las expectativas de la Bolsa para los dos próximos se mantienen en nuestra opinión moderadamente favorables, pero en el corto plazo no sería extraño un proceso de corrección/consolidación después de las subidas acumuladas desde diciembre.

Eurostoxx 50 2013-2019: el sesgo estacional mayo-octubre.

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¿Sell in May?

El comportamiento del mercado ha mantenido la misma tónica de los últimos meses desde nuestro anterior informe, con la tendencia alcista muy firme en todos los índices. En EEUU el Nasdaq ya ha conseguido superar los máximos históricos y el resto de índices están a punto de hacerlo. Hace apenas cuatro meses las bolsas se derrumbaban más de un 20% en medio de grandes temores a una recesión, pero no era sino una falsa alarma, una de las que de vez en cuando salpican los mercados alcistas haciendo difícil mantenerse en ellos. Digamos que caídas del orden del 10-20% es la volatilidad que hay que aguantar durante un mercado alcista si uno quiere obtener las revalorizaciones a largo plazo que ofrece el mercado bursátil. Claro que alguna de estas correcciones eventualmente se transforma en un fin d ciclo de verdad, y entonces el precio a pagar es mucho mayor.

En general esperamos que la tendencia alcista se vaya a prolongar todavía algunos años más, pero la vuelta a los máximos previos siempre es un momento delicado que puede favorecer algún tipo de corrección. En el caso de los índices norteamericanos no vemos probable una corrección profunda, pero tampoco es razonable que la subida mantenga la pendiente de estos meses. Posiblemente en los próximos meses la dinámica del mercado cambie hacia un movimiento con correcciones pequeñas, pero más frecuentes, que suavicen el ritmo de avance del mercado en comparación con el de estos meses atrás.

Los índices europeos están subiendo con un ritmo similar al de EEUU, aunque como la corrección el año pasado había sido más profunda, todavía les queda cierto margen antes de llegar a sus zonas de máximos del año pasado. Estos niveles además coinciden con resistencias muy importantes en la estructura de largo plazo, por lo que sería razonable que impusieran una pausa al menos a las subidas. Nos acercamos al período estacional más negativo del año, junio-septiembre, por lo que no sería raro, casi sería deseable un proceso de consolidación para reanudar las subidas con nuevas fuerzas más adelante.

El análisis de los diferentes sectores de la Bolsa europea muestra una clara distinción entre sectores de crecimiento y defensivos, por un lado, y los cíclicos por otro. Los primeros en general están muy alcistas y han vuelto, y en algunos casos superado, a los máximos de 2017-18. Su situación es por tanto similar a la de los índices americanos con una tendencia alcista muy firme que debería continuar en próximos meses más allá de posibles correcciones de corto plazo. Los cíclicos, por el contrario, se están mostrando más remisos a recuperar. Pese a ello, creo que su movimiento puede interpretarse como un proceso de formación de un suelo y que en próximas semanas/meses deberían acompañar el resto del mercado en un movimiento alcista más equilibrado.

El Ibex se está viendo un poco perjudicado por el comportamiento sectorial por el fuerte peso de los bancos que todavía no han empezado a subir con claridad. También las eléctricas que habían subido mucho se han parado últimamente y eso hace que el Ibex se haya descolgado un poquito del resto en los últimos días. En todo caso su tendencia es la misma que el resto y lo seguirá siendo en el futuro.

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Un análisis de la estructura de largo plazo de la Bolsa americana: ¿dos años más de mercado alcista?

En la última semana los índices europeos han dado otro tirón alcista significativo reforzando la tendencia alcista en el corto plazo. Aunque la situación de cada índice presenta alguna diferencia por el diferente comportamiento entre sectores y los pesos diversos que éstos tienen en los índices, podemos decir que en promedio el objetivo es volver hacia los máximos de 2017. Es decir, recuperar casi todo lo perdido en la caída de 2018. Este movimiento se encuadraría dentro de un gran proceso lateral que viene desarrollándose desde los máximos de 2015. Desde entonces los índices europeos han desarrollado un gran tramo bajista hasta junio de 2016, otro alcista hasta finales de 2017, de nuevo otro bajista hasta diciembre de 2018, y ahora estamos en un proceso alcista camino de los máximos o en cada caso sus zonas de resistencia relevantes.

La cuestión clave es si esta vez vamos a ser capaces de romper las zonas de resistencia o vamos a volver a fallar y desarrollar un nuevo tramo bajista durante los próximos meses. Al menos en el corto plazo creemos que tenemos un margen de subida adicional del 5-10% hasta llegar a los niveles de resistencia clave. Un factor a tener en cuenta en el corto plazo es que el mercado está muy pendiente del previsible acuerdo entre China y EEUU que podría anunciarse en próximas semanas. Es probable que hasta que no se produzca ese anuncio, o bien el no-acuerdo, el mercado se resista a corregir.

Las resistencias citadas, además, no son solo importantes en la estructura de medio plazo porque han sido techos de mercado en 2015 y 2017. Son también relevantes en la estructura de largo plazo pues enlazan con directrices lateral-bajistas que vienen de 2000 y 2007. Su superación, por tanto, tendría importantes implicaciones alcistas para los índices europeos en los próximos años.

La tendencia alcista de los índices norteamericanos en el medio-largo plazo está fuera de duda. A corto plazo están en las cercanías de los máximos históricos de 2018. Esto unido a la subida acumulada desde los mínimos de diciembre hacen posible que en algún momento se produzca una corrección más duradera. Con independencia de que se pueda atascar más o menos tiempo alrededor de esa zona de máximos, con vistas a los próximos meses/años seguimos viendo continuidad al mercado alcista.

Hemos realizado un análisis del S&P 500 basándonos en el modelo de la onda de Elliott. Nuestra conclusión es que el escenario que consideramos más probable implicaría la continuidad del proceso alcista en los próximos dos años al menos. Un objetivo teórico para este movimiento sería la zona del 3.650 aprox, lo que implica una revalorización del orden del 30% desde los niveles actuales.

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Comentario de mercado

Brexit, la historia interminable. La nueva derrota del Acuerdo de May el viernes prolonga la incertidumbre a 10 días de la fecha límite para una salida ordenada. Hoy lunes el Parlamento volverá a votar alternativas a ese acuerdo la principal de las cuáles sería el llamado Brexit 2.0 o Noruega+. un Brexit blando que mantendría al Reino Unido en la unión aduanera de la UE. De momento no parece muy probable que pueda haber mayoría para ninguna de las alternativas lo que probablemente permitiría una última oportunidad para que Theresa May vuelva a someter a votación su acuerdo. En las sucesivas votaciones el apoyo ha ido creciendo y el viernes fue derrotado por poco más de 50 votos frente a más de 150 en la primera votación. Esto quiere decir que tendría que convencer a 25 diputados más para lograr finalmente la aprobación.

Tras dos El “estancamiento secular” vuelve una vez más. La recuperación del mercado desde principios de año parece descartar la posibilidad de una nueva recesión global que pareció preocupar a los mercados a finales de 2018. Sin embargo, se mantiene un notable pesimismo sobre el crecimiento potencial de la economía y el comportamiento de los mercados de momento parece adaptarse una vez más a un escenario de crecimiento débil e inflación baja en el futuro. Esta situación es más acusada en Europa, donde las rentabilidades de los bonos a largo plazo vuelven a niveles negativos en países como Alemania y la subida de la bolsa está impulsada por valores que se adaptarían mejor a ese escenario. Los valores más ligados al ciclo económico, mientras tanto, se mantienen muy deprimidos ante le persistente debilidad de los indicadores económicos.

La Bolsa española, ¿dividendos y poco más? La Bolsa española es la más barata en términos de PER de las principales Bolsas europeas y la que tiene una rentabilidad por dividendo más elevada, un 4,5%. Esto es consecuencia del perfil predominante de los valores que integran el Ibex y lógicamente tiene consecuencias respecto a lo que cabe esperar del mercado español en el futuro. Entre otras cosas que la principal fuente de rentabilidad de la bolsa española son los dividendos. Partiendo de la actual rentabilidad del 4,5% y asumiendo un crecimiento a largo plazo de los dividendos y los beneficios del 3% anual (crecimiento nominal del PIB), la rentabilidad a 10 años que cabe esperar de la Bolsa española sería del 7,2% anual. De esa rentabilidad los dividendos aportarían el 4,7% y la revalorización de las acciones el 2,5% anual.

Recta final para el Brexit, o vuelta a empezar. El proceso del Brexit sigue chocando con el muro de la falta de consenso en el Parlamento para aprobar el Acuerdo final, o cualquier otra alternativa que se presenta. Llegados a este punto la solución que parecería más sencilla sería aprobar el actual Acuerdo de salida que se ha negociado durante dos años. Este acuerdo implicaría la salida del Reino Unido de la UE el 22 de mayo. Se abriría entonces un período de transición de dos años en el que, en esencia, todo seguiría igual, salvo que el Reino Unido no participaría ya en las instituciones europeas. En estos dos años se negociarían las futuras relaciones entre ambos que sustituirán a las actuales. En particular habría que negociar un tratado de comercio que sustituya a la libre circulación de bienes actual. En el Acuerdo de salida se estableció una claúsula que dice que, si al final de los dos años no se ha llegado a un acuerdo comercial, se mantendrá la ausencia de frontera entre las dos Irlandas hasta que se alcance ese acuerdo. Para ello es necesario que bien todo el Reino Unido o al menos Irlanda del Norte se mantenga dentro de la unión aduanera de forma que no haya frontera. Aunque esto no gusta a los más partidarios del Brexit, que ven un riesgo de que las negociaciones comerciales se alarguen indefinidamente lo que les mantendría atrapados en la unión aduanera, cada vez un mayor número de los diputados Conservadores rebeldes están dispuestos a votar a favor del Acuerdo ante la evidencia de que la alternativa es un largo aplazamiento y un Brexit más blando. Pero faltarían los votos del DUP, el partido norirlandés, que se opone al Acuerdo porque ven el riesgo de que Irlanda del Norte quede atrapada en la unión aduanera mientras el resto del Reino Unido sale de ella. Es decir, ven el riesgo de una progresiva separación del Reino unido y acercamiento a la República de Irlanda que es visto como alta traición a los ideales del Unionismo norirlandés. Quedan pocas días para convencerles de que den el sí.

La alternativa: crisis e incertidumbre. La alternativa al Acuerdo es la solicitud de un largo aplazamiento, de al menos un año. La parte positiva de esta alternativa es que podría acabar en una marcha atrás y la permanencia en la UE. Pero el problema es que ahora mismo nadie tiene definido un posible Plan, ni se atisba la posibilidad de que pueda haber un acuerdo sobre qué hacer. Inicialmente tendría que haber elecciones pero más allá de ello sería volver a empezar un proceso interno de casi imposible solución ya que parte del resultado de un referéndum que tiene difícil vuelta atrás. De hecho un 2º refréndum sólo sería posible para aprobar un Plan de amplio consenso entre los políticos y que a su vez pudiera tener un apoyo masivo en la sociedad, algo inimaginable en este momento. Para ello sería necesario que surgiera un liderazgo político capaz de llevar a la sociedad británica a poyar con claridad el europeísmo pero ahora mismo no existe ese liderazgo en ninguno de los dos grandes partidos. Por la razón que sea, en la sociedad británica sigue habiendo una mayoría que entiende que integrarse en Europa va en contra de la esencia del país. En definitiva, llegados a este punto la solución más factible parece la aprobación del Acuerdo, la negociación de unas relaciones razonables para el futuro y, quién sabe, tal vez dentro de unas generaciones, el Reino Unido vuelva a plantearse la reintagración en europa.

El Brexit en los mercados. Descartado (aunque todavía cabe la sorpresa) el escenario de salida sin acuerdo, la cuestión del brexit no parece estar teniendo una gran influencia sobre el mercado por lo que a corto plazo no esperaríamos una gran reacción a cualquiera de los desenlaces (acuerdo de salida o aplazamiento). A medio plazo es posible que la incertidumbre sobre el Brexit sea uno de los factores, aunque no el fundamental, que ha tenido cierta influencia en la desaceleración en Europa. En este sentido cualquier desenalce que aclare el futuro podría ayudar a la estabilización de la economía y ser un factor positivo para el mercado en próximos meses.

Vuelve el estancamiento secular. Los temores a una recesión que dominaron en los últimos meses de 2018 y resurgen de vez en cuando -por ejemplo en días recientes ante la inversión de la curva de tips en EEUU- parecen claramente exagerados a la vista de la evolución de la economía global. Sin embargo, el comportamiento de los mercados en los últimos meses vuelve a reflejar una falta de confianza en el crecimiento a largo plazo de la economía. La tesis de que hay factores estructurales (demografía, desapalncamiento privado, cambios tecnológicos …) que apuntan a un crecimiento mucho más débil que en el pasado vuelve a surgir con fuerza ante la nueva fase de desaceleración que viven los países desarrollados. Algo similar vivimos en 2015-16 aunque pco después la economía aceleró su crecimiento y durante dos años disfrutamos de un escenario de crecimiento vigoroso incluso en Europa. No duró mucho y ahora de nuevo vuelve la deconfianza. Las valoraciones de la Bolsa se han deprimido, las rentabilidades de los bonos cae a niveles históricamente bajos y las previsiones de crecimiento de los beneficios se moderan significativamente.

La curva de tipos en EEUU (10 años – 3 meses) se invierte por primera vez desde 2007. La inversión de la cirva de tipos ha precedido en 1-2 años a las últimas tres recesiones en EEUU. Históricamente ha habido algunas señales falsas (inversiones de la curva puntuales que no anticipan recesión) pero en general todas las recesiones han venido precedidas de un período de varios meses en que los tipos a largo plazo caen por debajo de los tipos a corto plazo. Esto es algo lógico si tenemos en cuenta en que al final de un ciclo los bancos centrales están subiendo los tipos de interés como era el caso en los últimos meses. Lo que ha precipitado la inversión de la curva en las últimasm semanas es que en un entorno de tipos a corto plazo estable, las rentabilidades de los bonos han empezado a caer recientemente hasta situarse ligeramente por debajo de aquellas en los últimos días.

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Entramos en fase de corrección.

Tras dos meses de intensas subidas en las que los principales índices han registrado avances del orden del 15-20%, finalmente parece haber llegado una corrección significativa. En próximas semanas la gran duda será si estamos en una corrección dentro de un proceso alcista (el escenario que vemos más probable), o si hemos dejado atrás un simple rebote y volvemos a un entorno bajista hacia los mínimos de diciembre o más allá.

El “desencadenante” de la corrección parece haber sido el triste escenario económico que dejo traslucir el BCE en su reunión de ayer. La rebaja de las previsiones de crecimiento vino acompañada de un alto grado de incertidumbre sobre las mismas, hasta el punto de que se mantiene “el riesgo es a la baja”. Es decir, que hay más rie4sgo de desviaciones a la baja sobre esas previsiones que al alza. Frente a este tono relativamente pesimista sobre la economía, el BCE mostró que la única arma que parece dispuesto a emplear es prolongar la actual política de tipos cero.

La reacción de los mercados consistió en una fuerte rotación hacia activos defensivos (bonos, acciones defensivas …) desde los sectores más cíclicos empezando por los bancos. Desde un punto de vista técnico lo que tenemos de momento es una corrección normal, aunque con una situación bastante diferente según los sectores. Por un lado, las Utilities y otros sectores que se benefician de los tipos bajos han mantenido e incluso acelerado el tono alcista en los últimos días, mientras que bancos, materias primas y cíclicos en general van camino de volver a la zona de mínimos de diciembre.

En conjunto, este comportamiento nos sigue pareciendo consistente con la posibilidad de que estemos en una fase de transición entre el período bajista de 2018 y un nuevo proceso alcista sostenible en los próximos 1 a 3 años. El pesimismo actual sobre la economía es lógico ya que de momento los indicadores económicos siguen en fase de desaceleración. En estas condiciones es normal que la intensa subida de las últimas semanas, que estaría anticipando una mejoría futura de la economía, se pare. Los mercados van muy deprisa y hay que dar tiempo a que algunos brotes verdes permitan seguir confiando en esa recuperación.

La intensidad del reciente tramo alcista apunta a que la actual corrección va a necesitar un tiempo para poder crear las condiciones necesarias para un nuevo tramo alcista sostenido. Esperamos que durante algunos meses los mercados entren en un proceso de corrección que por un lado retroceda alrededor de la mitad de la subida previa y, por otro, se prolongue en el tiempo lo suficiente como para crear una pendiente de subida sostenible en el tiempo.

Obviamente no podemos descartar la vuelta a un escenario bajista pero es un escenario que vemos menos probable y en todo caso intentaremos detectar indicios de que la evolución del mercado no sea compatible con nuestro escenario “optimista”.

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Comentario de mercado

La fuerte recuperación de las Bolsas desafía incertidumbres económicas. La subida de las Bolsas que se inició a finales de diciembre continúa con gran intensidad pese a que el escenario económico, particularmente en Europa, sigue sin dar claras muestras de mejoría. Desde los mínimos de diciembre se acumulan sabidas importantes cercanas al 20% en los índices norteamericanos, del 15% en el Eurostoxx 50 o del 13% en el Ibex y el Dax. La sorpresa no es tanto la recuperación de las Bolsas después de las fuertes correcciones del año pasado, sino el ritmo de subida en un entorno todavía de bastantes incertidumbres.

¿Rebote o recuperación definitiva? Por otra parte, sabemos por experiencia que las bolsas empiezan a subir cuando todavía la recesión o desaceleración económica está en pleno desarrollo. En la fase inicial de una recuperación bursátil es difícil distinguir si se trata de un simple rebote o es ya la recuperación definitiva. Si además la subida se produce con la gran intensidad de la actual la situación es mucho más difícil de manejar. En general el escenario que venimos sosteniendo es que las bolsas han hecho suelo y cabe esperar un comportamiento alcista sostenido de las Bolsas en el futuro, el problema es que la intensa subida implica un riesgo importante en caso de que el escenario resulte equivocado.

China en el origen de la fortaleza del mercado en las últimas semanas. La importancia de China para la economía y los mercados mundiales ya quedó de manifiesto el año pasado. La problemática de las tensiones comerciales y la desaceleración de la economía china a lo largo de 2018 explica en buena medida el frenazo en la economía europea y la corrección de las Bolsas. El optimismo sobre un acuerdo comercial con EEUU, las medidas de estímulo monetario y fiscal adoptadas por las autoridades chinas y los primeros brotes verdes en la economía china han favorecido el giro radical de los mercados en las últimas semanas. El otro factor decisivo por supuesto es el fin del endurecimiento monetario en EEUU que parece haber disipado los temores a una recesión en EEUU. Los indicadores económicos europeos todavía muestran una intensa desaceleración, pero en general se trata de indicadores del mes de diciembre y el mercado parece estar asumiendo que lo peor ha quedado atrás y que en próximos meses vamos a volver a un escenario de crecimiento modesto pero crecimiento al fin y al cabo.

Primeros brotes verdes en China. El dato del índice PMI Caixin del mes de febrero publicado esta mañana refleja un repunte significativo tras la estabilización que se vió en Enero poniendo fin a las continuas caídas de 2018. Su nivel, todavía en el entorno de los 50 puntos, refleja un entorno de estancamiento por lo que todavía no puede decirse que la economía china haya empezado a acelerar su crecimiento, Simplmente habría pasado de una situación de continua desaceleración a un entorno de estabilidad. Como puede verse en el gráfico, particularmente en la recesión de 2009, la Bolsa suele hacer suelo en el punto de máxima intensidad de la recesión/desaceleración. Es decir, la fase inicial de subida de la Bolsa se realiza en un entorno en que la economía todavía se está contrayendo pero a un ritmo cada vez menor. Es precisamente esta suavización de la recesión la que permite al mercado asumir que el fin de la recesión está cerca y anticipar un nuevo ciclo de crecimiento. Obviamente en esta fase inicial no es posible estar seguro de la recuperación. Para ello tendrán que pasar todavía algunos meses para ver que los indicadores vuelven a reflejar crecimiento pero la Bolsa no espera. Los inversores más arriesgados están ya desafiando ese riesgo para aprovechar unos precios bajos.

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Comunicación Brexit

Como ya sabrá por los medios de comunicación, el próximo 29 de marzo está prevista la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Este acontecimiento, conocido como Brexit, va a suponer un gran impacto en las actividades de las empresas ubicadas en ambos territorios. Con la presente comunicación queremos informarle sobre las repercusiones que la Agencia ha identificado en relación con este hecho:

  • Mercados y Gestión de Valores, AV, S.A. es una empresa de servicios de inversión autorizada a desempeñar sus actividades en España y Luxemburgo. Es por ello que lo que el Brexit no va a suponer impacto directo alguno en la prestación de servicios de inversión a nuestros clientes.
  • La Agencia ha identificado a aquellas sociedades localizadas en el Reino Unido que nos proporcionan algún tipo de servicio en el desempeño de nuestras actividades. En todos los casos, estas sociedades han trasladado la sede desde la que nos prestan sus servicios a sociedades (del grupo) ubicadas en países pertenecientes en la Unión Europea, por lo que las condiciones contractuales bajo los que proporcionan sus servicios a MG Valores siguen bajo al amparo del Derecho de la Unión Europea.

En caso de tener alguna pregunta sobre este tema, le rogamos contacte con el buzón de atención al cliente at@mgvalores.com.

En espera de una primera corrección, pero confiando en la continuidad alcista en próximos meses.

El rebote de las bolsas sigue su curso desafiando el entorno de noticias macro negativas, particularmente en Europa. Esta semana se han publicado los índices PMI en Europa que tienen entre sus atractivos que reflejan la situación de las empresas casi en tiempo real, pues están basados en una encuesta sobre la evolución de la actividad en las tres semanas precedentes. En este caso por tanto nos han dado información del mes de febrero.

Los datos reflejan que la actividad en el sector industrial todavía sigue deteriorándose, pero las compañías del sector servicios ha reportado una incipiente mejoría por segundo mes consecutivo. El índice Compuesto (industria+servicios) también mejora ligeramente por segundo mes. Si unimos a esto el fuerte rebote de la Bolsa desde finales de diciembre podemos seguir manteniendo, aunque sea todavía con incertidumbre alta, que la fase más intensa de la desaceleración de la economía en Europa ha quedado atrás. A su vez, esto refuerza la confianza en que la larga corrección de las bolsas desde finales de 2017 ha podido finalizar.

El principal factor de optimismo que está favoreciendo la recuperación de las Bolsas en el corto plazo es la expectativa de un acuerdo en las negociaciones comerciales entre China y EEUU. Este factor va de la mano de las expectativas de una aceleración de la economía china en la segunda parte del año apoyada por las medidas de estímulo monetarias y fiscales que están tomando las autoridades chinas. Sin duda China ha sido uno de los factores que explican la duración e intensidad de la desaceleración en Europa. La fuerte recuperación de la bolsa china desde diciembre sería en sí misma una señal adelantada de este proceso.

La subida de los índices, particularmente en EEUU, está empezando a sorprender por la ausencia de correcciones significativas. Del escepticismo sobre la sostenibilidad de las subidas estamos pasando a la ansiedad porque el mercado no corrige dejando fuera a muchos que no confiaban en la recuperación. El amago de corrección hace dos semanas no fue muy lejos y los índices han seguido avanzando hasta hoy. Desde un punto de vista técnico sería razonable esperar una corrección en cualquier momento. Estamos en niveles de resistencia relevantes y los niveles de sobrecompra en el corto plazo son bastante acusados, pero cuando se impone el sentimiento de que “ojalá el mercado corrija para poder entrar”, la corrección tiende a retrasarse más allá de lo que uno esperaría.

En el corto plazo se ha generado una pequeña divergencia bajista con el sector bancario quedándose atascado en el último tirón del mercado. De momento los bancos se resisten a acompañar con claridad la recuperación del mercado. Esto mismo sucedió en el inicio de procesos alcistas importantes en 2012 y 2016, y en ambos casos acabaron por incorporarse al mercado alcista general. En definitiva, seguimos pensando que hay una probabilidad elevada de que estamos en la fase inicial de un proceso de recuperación que debería prolongarse en próximos meses.

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Comentario de mercado

El crecimiento de la economía norteamericana, vital para la continuidad de la expansión global. Si hay un indicador clave para el crecimiento global es el comportamiento de la economía norteamericana. Después de casi 10 años de expansión, el temor a un agotamiento del ciclo es uno de los principales factores de incertidumbre que se ha instalado en los mercados en los últimos meses. La violenta corrección de la Bolsa norteamericana a finales de 2018 puede relacionarse con el temor a que el proceso de subidas de tipos de interés a lo largo de 2019 pudiera acabar provocando una recesión. La decisión de la Reserva Federal de parar el proceso de subidas de tipos ha eliminado en buena medida ese temor aunque persiste la percepción de que el ciclo en EEUU está en su fase de madurez lo que implica cierta falta de visibilidad sobre el crecimiento futuro.

China adopta medidas de estímulo para su economía. El principal factor causante de la desaceleración global de los últimos meses se encuentra en China. En su intento de frenar la desaceleración las autoridades chinas han adoptado medidas de relajación monetaria y anunciado recortes de impuestos que deberían acelerar el crecimiento de China en próximos meses. Este puede ser el factor decisivo que ayude a su vez a una recuperación del crecimiento en Europa y a compensar los efectos negativos de las tensiones políticas en Europa: Brexit, elecciones en mayo, tensiones entre Italia, Francia y Alemania, etc.

¿Defensivos, Crecimiento, Cíclicos? El comportamiento sectorial en la eurozona en los últimos meses ha mostrado un claro liderazgo de los sectores defensivos ligados a la rentabilidad de los bonos (Utilities, telecos …). Desde el inicio del rebote en enero los sectores de crecimiento ligados al consumo principalmente están tomando la delantera mientras los cíclicos (Bancos, Materias Primas, Autos …) se mantienen todavía retrasados. En general en una fase madura del ciclo cabría seguir esperando un mejor comportamiento relativo de estos sectores (defensivos y crecimiento). En el caso de Europa, sin embargo, donde las valoraciones de los cíclicos están muy deprimidas esperamos que en algún momento en los próximos meses se produzca una recuperación significativa de éstos aunque sea de forma temporal.

La madurez del ciclo en EEUU. La economía norteamericana cumplirá el próximo mes de junio 120 meses de expansión igualanado la fase expansiva más larga de su historia (desde que existen datos oficiales en 1845) que fue de marzo de 1991 a marzo de 2001. Desde 1945 el promedio de duración de las fases expansivas ha sido de 58,4 meses, la mitad de la fase actual hasta ahora. ¿Significa esto que estamos cerca de una recesión? Desde un punto de vista estadístico sin duda, pero la realidad es que los ciclos no mueren de viejos, es necesario además que haya ciertos factores que pongan en marcha la recesión. En la mayoría de ciclos pasados han sido las subidas de tipos de los bancos centrales para combatir el repunte de la inflación u otros desequilibrios el detonante. En otras ocasiones ha sido una crisis financiera la que ha estado en el orígen de la recesión, aunque para que estalle una crisis financiera tiene que haber detrás unos desequilibrios graves en forma de deuda excesiva y de baja calidad en los balances de los bancos.

Indicios de fin de ciclo en los indicadores económicos. Una primera observación es que es muy difícil detectar el final de un ciclo a través de los indicadores económicos hasta que la rccesión ya está encima. El fina de una recesión, por el contrario, es más fácil de identificar. Las recesiones, vistas a través de los indicadores, son procesos de una gran intensidad y corta duración. Los indicadores caen con violencia alcanzan niveles extremadamente bajos y cuando empiezan a recuperar normalmente indican que el fin de la recesión está cerca. En los ciclos alcista, por el contrario, no se produce ese movimiento limpio de alcanzar un techo extremo y a artir de ahí empezar a caer hasta entrar en recesión. Desde 2009 indicadores como el ISM han llegado a zonas de “techo” en tres ocasiones, la última en la actualidad, y ninguna de ellas ha dado lugar a una corrección. Simplemente se mantiene en niveles elevados durante bastante tiempo mientras la economía sigue creciendo hasta que se inicia una desaceleración transitoria y una nueva acleración. En este sentido parace razonable asumir que en próximos trimestres el ritmo de crecimiento de la economía norteamericana se va a suavizar algo respecto al 3% actual pero no es posible anticipar de estos indicadores que estemos al final de la fase expansiva.

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