Comentario de mercado

Fuerte aumento de los contagios en algunas zonas, pero persiste la confianza en que lo peor ha pasado. Los últimos días han estado más dominados por un flujo negativo de noticias relativas al aumento de nuevos casos de Covid-19 a nivel global. El aumento se ha debido principalmente a la expansión de la pandemia en zonas de elevada población que todavía no habían alcanzado el pico de contagios, particularmente en el continente americano y algunas zonas de Asia como India. No se trata por tanto de un rebrote sin más bien de la extensión del virus a nuevas zonas. Los datos en Europa, China, Nueva York y otras áreas duramente castigadas siguen en claro declive y de momento permiten pensar en el control de la pandemia.

Los datos económicos apoyan claramente la idea de que la economía global avanza ya en su recuperación. Los datos económicos relativos a los meses de mayo y junio siguen reflejando que la economía ha dejado atrás la recesión y está empezando a recuperarse a medida que se van eliminando las restricciones a la movilidad por todo el mundo. La recuperación es generalizada aunque desigual en intensidad según los países y sectores. Los datos de empleo del mes de junio publicados esta semana muestran ese contraste entre una economía como la norteamericana con un fuerte ritmo de creación de empleo y otra como la española que todavía no muestra un crecimiento significativo del empleo. Bien es cierto que los ERTEs no dejan ver todavía la realidad del mercado laboral en nuestro país.

Europa vs EEUU, ¿un comportamiento más equilibrado a la vista? Desde los mínimos de marzo la Bolsa europea mantiene un ritmo de recuperación similar al de EEUU. Después de cinco años de un comportamiento relativo muy pobre de la Bolsa europea, algunos indicios apuntarían a que podríamos estar entrando en una fase más equilibrada al menos. El comportamiento del EUR/USD, apoyado por el movimiento relativo de los tipos de interés podrían favorecer ese cambio de escenario relativo.

Aumento de los casos de Covid-19 a nivel global. En las últimas semanas los datos globales muestran un aumento significativo de nuevos casos de coronavirus. Este aumento, sin embargo, esconde tendencias dispares entre zonas como Europa o el extremo Oriente, donde las cifras se mantienen en general controladas, y un fuerte aumento en áreas a las que la pandemia ha llegado más tarde y están experimentando ahora la fase de crecimiento exponencial. Un caso significativo en este sentido sería el de EEUU, que parecería estar viviendo una segunda oleada después de un primer pico en el mes de marzo que se está viendo superado ahora. Pero en este caso también, más que de un rebrote habría que hablar de que el virus está creciendo ahora en los estados del sur y el oeste, en los que hasta ahora su impacto había sido suave, en contraste con zonas como Nueva York que se vieron muy afectadas en marzo a la vez que en Europa.

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El mercado ha dado muestras de fortaleza durante la
reciente corrección reforzando el escenario de una recuperación sostenible en próximos meses.

No ha habido cambios significativos en el escenario técnico desde nuestro anterior informe. La mayoría de los índices dejaron un techo el 8 de junio y desde entonces se encuentran en una fase de corrección de corto plazo. El retroceso máximo ha sido del orden del 10%, pero se han respetado los primeros soportes relevantes por lo que las estructuras alcistas desde los mínimos de marzo siguen vigentes en todos los índices. La intensa caída inicial ha dejado paso a un proceso de consolidación que, en general, es consistente con la continuidad de la recuperación más adelante.

Los índices norteamericanos se encuentran cerca de sus máximos históricos. La intensidad de la subida planteaba el riesgo de que en algún momento pudiera producirse una corrección importante. La reciente corrección elimina de momento ese riesgo ya que de hecho la corrección se ha producido y el mercado ha encontrado ya una zona de soporte. Cara a próximas semanas/meses lo que es evidente es que la verticalidad de la subida no se puede mantener por lo que esperaríamos una suavización de la misma. Tramos alcistas menos intensos y correcciones más frecuentes pueden marcar el escenario, o bien un proceso de consolidación en un rango lateral.

Los índices europeos se encuentran en una situación similar en cuanto a su estructura, aunque algo más alejados de sus máximos pre-covid. En todo caso la reciente corrección he servido para determinar soportes de corto plazo, eliminar riesgo de caída intensa y reforzar la estructura alcista desde los mínimos de marzo. Idealmente la recuperación debería ir alternando tramos alcistas con fases de consolidación como la actual para minimizar el riesgo de fuertes correcciones y tener referencias de soportes cercanos.

Si bajamos al nivel de sectores y valores encontramos también un escenario en general constructivo. Hay valores con tendencias alcistas impecables y otros que se mueven más en amplios rangos sin una tendencia tan definida, pero incluso estos últimos han logrado mantenerse por encima de sus soportes importantes durante la reciente corrección. Todo esto refuerza la idea de que en general la fase de recuperación del mercado sigue vigente y esperamos que continúe en próximos meses independientemente de que pueda entrar en momentos de consolidación prolongados que serían algo normal después de algunas subidas muy intensas en las últimas semanas.

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El mercado puede necesitar una fase de consolidación, pero seguimos confiando en una recuperación sostenible a medio-largo plazo.

El fuerte tirón alcista de las últimas semanas ha llevado a los índices norteamericanos a las cercanías de sus máximos históricos previos a la crisis. La vuelta en V ha sido una realidad en los mercados pese a que la economía tiene todavía por delante un incierto camino de recuperación. En nuestra opinión el comportamiento del mercado refuerza la idea de que en los mínimos de marzo acabó el proceso bajista y desde entonces nos encontramos en un nuevo ciclo alcista de medio-largo plazo. El problema es que la subida tan intensa en muy poco tiempo nos deja un escenario complicado en el corto plazo. En particular los índices norteamericanos en zona de máximos pueden tener dificultades para seguir subiendo y sería razonable esperar un proceso de corrección/consolidación que sirva para suavizar la pendiente de subida y eliminar los niveles de sobrecompra de corto plazo.

Los índices europeos han subido con fuerza en las últimas semanas gracias a la aportación de los sectores cíclicos, que finalmente se han apuntado con claridad alas subidas. Sería un indicio positivo más de que los inversores confían en la recuperación sostenible de la economía en los próximos trimestres. La gran amplitud de los movimientos del mercado, tanto en la caída de marzo como en la recuperación posterior, implica que la volatilidad es todavía muy elevada y sigue dejándonos un escenario difícil en el corto plazo porque no sería extraño alguna corrección de cierta importancia tras las subidas acumuladas.

En todo caso lo importante es confiar en que, más allá de que pueda haber alguna corrección profunda o – más probable- un proceso de consolidación lateral prolongado, el escenario bajista de vuelta a los mínimos y más allá es ahora muy improbable en nuestra opinión. Una vez que la economía ha entrado en la senda de recuperación y que ésta se va a mantener durante varios trimestres como mínimo, lo normal es que la Bolsa mantenga un tono positivo la menos hasta que se perciba riesgo de una recaída en el futuro. Salvo un inesperado rebrote del virus que obligue a un nuevo cierre de la economía, no es razonable esperar una nueva recesión hasta dentro de un par de años como muy pronto.

El Ibex ha salido también de su fase de ostracismo y en las últimas semanas ha acompañado el tirón alcista del resto de Bolsas. Creemos que en las próximas semanas podría realizar un movimiento de consolidación en la banda 7.100-8.000 aproximadamente antes de intentar proseguir con la recuperación. La resistencia del Ibex a caer durante la actual corrección sería un indicio muy positivo para confiar en la continuidad de la recuperación a medio plazo.

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Comentario de mercado

El mercado apuesta por la recuperación en V. El Nasdaq ha superado los niveles máximos previos a la crisis del Coronavirus. Una recuperación en V en toda regla que otros índices van camino de conseguir también. En general los inversores han buscado la “calidad” durante el proceso de recuperación, tanto a nivel de país como de sectores o empresas, lo que se ha traducido en un rebote algo desigual. En las dos últimas semanas, sin embargo, el rebote se ha extendido a los países y sectores que estaban más retrasados en la recuperación, entre ellos el mercado español. La recuperación de los sectores más cíclicos es un indicio más de la creciente confianza del mercado en la recuperación de la economía en los próximos meses. El problema es que el mercado está completando su recuperación cuando la economía y los beneficios de las empresas ni siquiera han empezado la suya, lo que nos deja un escenario complicado de manejar en los próximos meses.

El decidido apoyo fiscal de Alemania cambia la percepción sobre los mercados europeos. Los mercados europeos han sufrido un cambio importante en los últimos días en los que estamos asistiendo a subidas generalizadas muy importantes en las bolsas y el euro, así como a un repunte de la rentabilidad de los bonos en Alemania. Además de las cuestiones generales derivadas de la mejoría de la pandemia, el mercado ha reaccionado muy positivamente al anuncio de las diferentes medidas de apoyo fiscal a la economía, tanto a nivel europeo como en los diferentes países, y muy especialmente en Alemania. En contraste con la Gran Recesión, cuando Alemania entendió que cada país tenía que ajustar los graves desequilibrios que les habían llevado a la crisis, en esta ocasión asume que el problema es de una naturaleza diferente lo que justifica un mayor ejercicio de solidaridad entre países así como un gran esfuerzo fiscal interno que indirectamente también ayudará al resto. A las medidas anunciadas con anterioridad, esta semana Alemania ha añadido un nuevo paquete fiscal de 130.000 millones, lo que deja bien claro que de momento el objetivo es reactivar la economía a toda costa, aunque ello suponga un gran aumento del endeudamiento.

Vuelta a los máximos: ¿y ahora qué? El Nasdaq ha sido el primer gran índice bursátil que ha superado sus máximos previos a la crisis, pero otros índices van camino de conseguirlo también próximamente. En todo caso, la recuperación ha sido lo suficientemente intensa como para asumir que los mercados dan por superada una de las mayores recesiones de la historia, por su intensidad que no por su duración. Desde el principio esta recesión ha sido diferente a las demás, y la rápida recuperación de la Bolsa en el fondo se explica también por esa diferencia. El cierre de la economía fue forzado por los gobiernos y no consecuencia de un ajuste de los desequilibrios de la economía o los mercados financieros. La progresiva reapertura que está ya en marcha en todos los países, por tanto, devolvería la economía a la situación anterior a la pandemia. Tan sólo algunos sectores tardarían algo más en volver a la normalidad porque ciertas restricciones a la cercanía entre las personas se mantendrán durante más tiempo. En todo caso esto no impediría la total recuperación de las economías más fuertes que son las que marcan el paso de los mercados globales. Vista a través del Nasdaq, la reciente corrección ha sido una más de las que han jalonado el ciclo alcista desde el año 2009. Un susto que no ha pasado a mayores y que mantiene al índice tecnológico en un canal alcista que implica una rentabilidad media anual cercana al 15%. Lo que cabría esperar a futuro es más de los mismo, con la dificultad de que al estar cerca del techo del canal el movimiento en los próximos meses podría suavizarse significativamente.

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Tras la breve corrección, las Bolsa reanudan con fuerza las subidas.

Las fases iniciales de un nuevo ciclo alcista tras una recesión ponen a prueba la confianza de los inversores. En la situación actual, la intensa subida de muchos índices está yendo en paralelo a la publicación de unos datos económicos catastróficos y a un altísimo grado de incertidumbre sobre la evolución de la economía en los próximos meses, con la espada de Damocles de un eventual rebrote de la pandemia. De momento, sin embargo, el mensaje del mercado parece claro. Con los índices norteamericanos camino de sus máximos históricos, los inversores parecen convencidos de que esta recesión se va a recuperar con rapidez y vamos a volver al escenario optimista que teníamos: un escenario de crecimiento sostenido en los próximos años acompañado de unos tipos de interés muy bajos que hacen de la Bolsa el activo financiero más atractivo.

La historia muestra que estas recuperaciones intensas del mercado son habituales tras una recesión y la mayoría de las veces no hay vuelta atrás del mercado. Esto es así porque una recesión marca el inicio de una nueva fase sostenida de crecimiento económico que se mantiene durante años. Alguna excepción ha habido, desde luego. Por ejemplo, en el caso de España la de la recesión de 2008/09. Entonces el Ibex tuvo una recuperación muy intensa desde marzo de 2009 hasta principios de 2010, nueve meses en los que subió un 80% anticipando una vuelta al crecimiento económico. Y la economía salió de la recesión, efectivamente, pero no precisamente para volver a un escenario normal de crecimiento sostenido. Un año después el problema de la deuda y la necesidad de hacer ajustes presupuestarios provocaron una nueva recesión y la Bolsa volvió a los mínimos. En todo caso, un escenario de ese tipo se plantearía más bien dentro de unos meses. De momento, el mercado sigue subiendo anticipando algo que sin duda a corto plazo va a suceder: una vuelta al crecimiento tras la intensísima recesión de estos meses. Después veremos si podemos confiar en una fase expansiva sostenida de la economía o aparecen los nubarrones en el horizonte.

En los últimos días la subida del mercado se ha reactivado después de una fase de corrección que se ha limitado a un movimiento lateral con escaso retroceso. Lo más relevante quizás en los últimos días es que los sectores y valores que se mostraban más reticentes a subir se han incorporado con fuerza a la subida. Son general los valores cíclicos más expuestos a la crisis los que han liderado la subida estos días, lo que podría interpretarse en términos de una creciente confianza d ellos inversores en la recuperación de la economía.

Los índices europeos se han beneficiado de esta circunstancia y han subido con fuerza en los últimos días reforzando su estructura alcista desde los mínimos de marzo. Indicadores de la fortaleza interna del mercado, como la línea avance/descenso, han acompañado también el último tirón lo que de momento sigue apuntando a que la fase de recuperación va a mantenerse en próximas semanas más allá de las inevitables correcciones de corto plazo que suceden de vez en cuando.

El sector bancario es quizás el que más dudas presenta desde un punto de vista técnico lo que mantiene a su vez al Ibex algo retrasado respecto a otros índices, pero también en los últimos días se aprecia un intento de consolidar una fase de rebote más sostenida. De momento, por tanto, la mayoría de indicios siguen apuntando a la continuidad de la subida desafiando la gran incertidumbre sobre el escenario económico de los próximos meses.

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Comentario de mercado

Europa se abre a la mutualización de deuda. La noticia más relevante de la semana ha sido la propuesta conjunta de Francia y Alemania de lanzar un Fondo de Reestructuración de 500.000 millones para ayudar a superar los efectos de la pandemia. Lo relevante de la propuesta es que el Fondo se financiaría con deuda emitida por la Comisión Europea con cargo a su Presupuesto. Después, se encargaría de repartirlo entre los diferentes países en función de las necesidades de cada uno. Las ayudas que reciba cada país no serían reembolsables y la deuda se cancelaría por la propia Comisión con las aportaciones de los países al presupuesto. España aporta el 8% del Presupuesto por lo que de forma indirecta se haría cargo de 40.000 millones de la deuda, pero recibiría una cantidad superior en forma de ayudas a la reconstrucción. En definitiva, un mecanismo que implica transferencias fiscales entre países y que no se considerará deuda de los países aunque indirectamente tendrán que responder de ella.

Calma en los mercados. Los índices bursátiles europeos se mantienen más o menos estables desde hace un mes moviéndose en rangos laterales. Dentro de los índices hay apreciables diferencias entre sectores y valores en función de las expectativas del mercado sobre la recuperación y el crecimiento futuro de cada uno. En general este proceso interno de rotaciones en el mercado es una señal positiva de resistencia a nuevas caídas, y apuntaría a que el proceso de recuperación desde los mínimos de marzo sigue vigente. Incluso los sectores más afectados por la pandemia, que han mantenido una acusada debilidad más allá del mes de marzo -los bancos y los relacionados con los viajes en general- parecen mostrar en los últimos días una mayor resistencia a seguir cayendo, como si ya hubieron descontado el escenario muy negativo que sin duda van a afrontar en los próximos meses e incluso años. Los signos de que la pandemia está quedando atrás son evidentes y los procesos de desescalada están en marcha en la mayoría de los países. Con la incertidumbre de un posible nuevo brote en el otoño como principal amenaza, lo cierto es que el mercado sigue apoyado por el convencimiento general de que en los próximos meses la economía va a entrar en una fase de crecimiento sostenido.

Covid-19: un patrón similar en todos los países. Con diferentes grados de intensidad, pero lo cierto es que el desarrollo de la pandemia ha seguido un patrón similar en la mayoría de los países. Una vez que se alcanza determinado nivel de contagios, los casos crecen exponencialmente y a las 3-5 semanas se alcanza el pico de contagios diarios. Entre los 10 países con mayor número de contagios las excepciones están siendo Brasil y Rusia, donde el crecimiento hacia el pico está siendo algo más lento y prolongado. El descenso hasta la desaparición de la enfermedad es más lento en general, y se prolonga durante bastante tiempo. Parece haber cierta simetría en las fases de aumento/disminución de casos, en el sentido de que los países que han tenido un pico más alto tienen después una disminución de los casos más intensa, pero la duración total es similar en la mayoría de los países. En definitiva, la pandemia tiene un patrón de desarrollo propio que las medidas de las autoridades pueden modular sólo hasta cierto punto. Cara al futuro la gran incertidumbre es si habrá una segunda oleada en el otoño y de qué intensidad podría ser. Los análisis de seroprevalencia que se han hecho en varios países coinciden en reflejar que el número de personas que se han contagiado, y en consecuencia se han inmunizado es relativamente bajo, apenas un 5% en el caso de España. Esto lleva a pensar a la mayoría de los expertos que la probabilidad de un rebrote en otoño es alta, aunque posiblemente con menos virulencia. Si es así es probable que no sean necesarias nuevas medidas extremas de confinamiento y que podría controlarse simplemente limitando determinadas actividades de mayor riesgo. Hay quién sostiene que la tasa de contagiados ha sido bastante mayor pero que los test de seroprevalencia que se hacen no sirven para detectarlos porque captan sólo un determinado tipo de anticuerpos y según ellos hay otras formas diferentes de inmunidad que pueden desarrollarse. Para estos expertos la tasa de inmunizados sería de al menos el 50% lo que haría la probabilidad de un rebrote importante muy baja.

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Se inicia una corrección a la subida de las últimas
semanas. No vemos de momento una vuelta a un entorno bajista, y esperamos que la recuperación se reanude más adelante.

Después de casi dos meses de rebote los índices parecen haber iniciado un retroceso más importante de los que ha sido la norma últimamente. En principio una corrección, más o menos intensa, pero una corrección a las subidas previas. Al menos en EEUU este es el escenario que a priori consideramos más probable. Los índices norteamericanos han tenido una subida cercana al 40% desde los mínimos, y era inevitable que en algún momento se produjera una corrección. En el caso del S&P 500, un retroceso de entre 1/3 y ½ de la subida nos llevaría a la zona 2.585-2.640 desde el máximo cercano al 3.000 tocado recientemente. Una corrección de estas características dejaría intacta la estructura alcista desde los mínimos de marzo y permitiría pensar en un nuevo tramo alcista más adelante, una vez la corrección se complete.

La situación de los índices europeos es algo más dudosa, porque el rebote no ha sido tan intenso y la corrección va algo más rápido. En todo caso de momento podríamos asumir un escenario similar, en el sentido de que estamos en una fase correctiva a la subida desde los mínimos. La diferencia es que la corrección va a ser más profunda y en algunos índices, particularmente en el Ibex, la posibilidad de volver a tantear los mínimos de marzo no es en absoluto descabellada.

En todo caso el escenario de corto-medio plazo que vemos más probable es que la fase de rebote/recuperación que se inició en marzo se prolongue en los próximos meses más allá de la corrección actual. Técnicamente argumento principal sería que la intensa caída de febrero/marzo ha creado las condiciones necesarias para un rebote más prolongado, sin descartar que sea un suelo de largo plazo. Los niveles extremos de sobreventa y pesimismo que se crearon necesitan un tiempo para eliminarse y todavía no vemos indicios de optimismo, más bien lo contrario.

Más complicado es determinar si estamos en las fases iniciales de un nuevo proceso alcista de mediolargo plazo o bien en un rebote que dentro de unos meses dejará paso a una nueva pata bajista importante. De momento los amplios rangos que nos ha dejado el mercado en estos meses permiten escenarios muy diferentes en el largo plazo y es demasiado arriesgado apostar decididamente por uno de ellos. Habrá que esperar a que la recuperación avance un poco más para ver si percibimos indicios de debilidad en ella o, por el contrario, signos de un mercado alcista consistente. La participación en la subida de una amplia mayoría de valores, y en particular los cíclicos que de momento no acaban de asentarse, sería uno importante.

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Comentario de mercado

Un rebote desigual. Desde los mínimos de marzo hasta hoy el S&P 500 ha subido un 32%, el Eurostoxx 50 un 25% y el Ibex un 16%. Respecto a los máximos previos a la crisis el S&P 500 ha perdido un 15%, el Eurostoxx 50 un 25% y el Ibex un 33%. Se mantienen por tanto las dinámicas en cuanto al comportamiento relativo que había antes de la crisis con un claro mejor comportamiento de la bolsa norteamericana respecto a la europea, y un débil comportamiento de la bolsa española respecto a la media europea que ha sido la tónica dominante en los últimos años. Si tenemos en cuenta que la economía española ha crecido más que la del conjunto de Europa desde 2013, la explicación hay que buscarla más bien en el plano de las empresas. En el caso del Ibex, el elevado peso del sector bancario -con diferencia el peor en Europa en los últimos años- y la ausencia de grandes compañías de crecimiento que han liderado los mercados globales, estaría detrás de su pobre comportamiento relativo. Para un inversor español hay una forma obvia de escapar a esta situación: diversificar su cartera de valores incluyendo compañías europeas de sectores poco representados en nuestro mercado.

Covid-19: un impacto asimétrico en las economías europeas. La pandemia del Covid-19 ha afectado a todos los países de la Unión Europea pero su impacto va a ser desigual, con los países del sur en general llevándose la peor parte. Según las previsiones de abril de la Comisión Europea, el PIB de la UE se contraerá un 7,4% en 2020 para rebotar un 6,1% en 2021. Países como Italia o España, sin embargo, registrarán contracciones superiores al 9% este año y recuperaciones inferiores al 7% en 2021 por lo que el impacto neto en los dos años será bastante peor que en los países del norte. Tres factores fundamentales explicarían la diferente intensidad de la crisis. Por un lado, la duración e intensidad de la pandemia, que se traducen en medidas restrictivas para la ecolonomía más drásticas. Un segundo factor tiene que ver con la diferente estructura económica de los países, y en particular la dependencia del turismo y la mayor proporción de pequeñas empresas. Finalmente, otro factor clave sería la diferente capacidad fiscal de los países para tomar medidas frente a la crisis. Desgraciadamente, España está mal colocada en los tres factores.

Previsiones de abril de la Comisión Europea. De acuerdo con las previsiones recientes de la Comisión Europea el PIB de la UE en 2021 será un 1,8% inferior al de 2019 previo a la crisis. En general los países del sur de Europa tendrán un comportamiento peor que la media y los del norte mejor, con alguna excepción. España e Italia, los países más golpeados por la pandemia, van a ser los peor parados. El PIB de España en 2021 será todavía un 3,1% inferior al de 2019 con el agravante de que tendremos el déficit público más elevado de la Unión, un 6,7% del PIB.

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La fase de rebote se consolida de forma generalizada. El riesgo de una recaída severa es menos probable en próximos meses.

Los índices norteamericanos siguen lanzados en su intensa recuperación. Los datos económicos publicados esta semana reflejan una moderada caída del PIB del 1,2% en el primer trimestre (frente al 3,7% en la eurozona). La resistencia de su economía, la menor extensión de los contagios y las ayudas masivas tanto fiscales como monetarias, parecen haber convencido a los inversores que la recuperación de la economía norteamericana será intensa en los próximos trimestres. Es probable que ese escenario se confirme de alguna forma en los próximos meses lo que se traduciría en un mercado sostenido en EEUU. Las posibles correcciones no serían demasiado profundas y en general sería muy poco probable un nuevo acercamiento a los mínimos de marzo en próximos meses.

Los riesgos habría que situarlos más bien a medio plazo, a 1-2 años vista. Hasta entonces la economía se va a ver impulsada por los estímulos fiscales y monetarios, así como por la propia inercia de la recuperación del desplome reciente. Después vendrá el momento de lidiar con la deuda acumulada por las ayudas masivas. Será entonces, con la retirada de estímulos y los ajustes fiscales, donde cabe la posibilidad de una recaída de la economía y un proceso de corrección intenso en los mercados.

Tenemos el precedente de la crisis de deuda en Europa tras la Gran Recesión. Tras el suelo de la Bolsa en marzo de 2009 se produjo una recuperación muy intensa durante un año casi. A principios de 2010 el rebote se frenó y poco a poco se fue produciendo un cambio de escenario. La crisis de deuda fue afectando a varios países europeos provocando una nueva recesión y una vuelta a los mínimos dos años después.

Desde luego EEUU no es la eurozona, y tiene una mayor capacidad de lidiar con su deuda, pero la idea de fondo sigue siendo válida. En los próximos meses es difícil, que vayamos a volver a ver un nuevo descalabro del mercado. Inevitablemente, la economía va a empezar a recuperarse con fuerza una vez se eliminen las restricciones apoyada por los estímulos masivos. En ese escenario las Bolsas subirán más o menos, o se estabilizarán, pero es poco probable un hundimiento a los niveles extremos alcanzados en marzo. Dentro de unos meses veremos. En el caso de Europa el rebote va más lento y los riesgos son mayores, pero en esencia el escenario sería similar. La diferencia es que el rebote actual será más limitado y la probabilidad de una especie de crisis de deuda bis, más alta.

Del repaso que hacemos a la estructura de largo plazo de los índices europeos (ver gráficos más adelante) sacamos la conclusión de que es razonable asumir que se haya podido alcanzar un suelo importante en marzo. Esto significa que no vemos probable que estemos en un gran mercado bajista que continuaría por debajo de esos niveles de forma indefinida. No se puede descartar, sin embargo, que el proceso de inicio de un nuevo ciclo alcista sea largo e incluya algún acercamiento a la zona de mínimos, si no ahora, en 1-2 años. El escenario en ese período está necesariamente muy abierto por el enorme rango de fluctuación que han tenido los índices en estos meses.

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