Comentario de mercado

Tregua en los mercados tras una de las mayores caídas de la historia. Después de caídas superiores al 30% en la mayoría de los índices mundiales, la semana pasada se produjo finalmente un rebote significativo en los mercados. Desde un punto de vista económico podríamos pensar que las valoraciones alcanzadas ya reflejan un escenario lo suficientemente negativo como para desalentar las ventas y atraer a inversores con capacidad de asumir riesgos con unas expectativas de rentabilidad a largo plazo elevadas. Aunque la incertidumbre sobre la economía es máxima, las medidas de apoyo anunciadas en los últimos días por los gobiernos y bancos centrales de todo el mundo permiten asumir que, al menos de momento, se va a evitar el colapso total de la economía. Un escenario “optimista”, pero plausible, sería que vamos a sufrir una intensa recesión durante un trimestre para después entrar en una recuperación gradual en próximos trimestres. Las fuertes pérdidas que se van a generar en este período van a ser parcialmente compensadas por los estados, de forma que el tejido productivo podrá sobrevivir en condiciones razonables para permitir una vuelta a la actividad normal en un plazo no demasiado largo.

Un escenario lleno e incertidumbres. Obviamente ese es un escenario muy genérico que admite una casuística muy variada a la hora de su concreción final. ¿cuánto tiempo va a durar la parada de la economía? ¿Cuántas empresas van a quedar en el camino? ¿cuál va a ser la factura de la crisis para el estado? ¿cómo se va a financiar? ¿va a recuperarse un sector tan importante para nosotros como el turismo? ¿va a volver el virus en el otoño? La mayoría de estas preguntas no van a tener respuesta a corto plazo, al menos mientras no se vislumbre el pico del contagio a nivel mundial. Por eso creemos que el actual rebote difícilmente es ya el inicio de una recuperación sostenida. En el mejor de los casos, podría formar parte de un proceso de estabilización en espera de tener una mayor visibilidad sobre la evolución de la crisis. En este caso lo que cabría esperar en próximas semanas/meses es un mercado en amplio movimiento lateral, con posibilidad de volver a tantear la zona de mínimos recientes, y un comportamiento dispar entres valores y sectores más expuestos a la crisis y los más resistentes.

Ibex: un amplio movimiento lateral en la banda 5.900-7.500 sería el escenario más plausible para próximas semanas/meses. Sin descartar que todavía no hayamos visto los mínimos del movimiento.

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Comentario de mercado

Una crisis diferente. Bueno, realmente todas las crisis tienen semejanzas y también diferencias importantes que las hacen únicas. Una particularidad de la crisis actual es que puede decirse que ha sido provocada “voluntariamente” por la paralización de la actividad decretada por muchos gobiernos para combatir la pandemia. En ese sentido, podríamos pensar que es una situación menos grave que otras grandes recesiones ya que, en teoría, cuando se levanten las limitaciones de los movimientos, todo podría volver a la normalidad con cierta rapidez. Con la actividad económica semi-paralizada, podríamos ver una caída del PIB en el 2º trimestre realmente histórica en muchos países, manejándose estimaciones del 10% o más. Pero sería posible también que en los trimestres siguientes viésemos cifras de crecimiento intensas hasta recuperar en tres o cuatro trimestres el nivel de PIB anterior al desplome. Algo similar sucedería con los beneficios de las empresas, que podrían caer un 20-30% en promedio este año para recuperarse con fuerza en los años siguientes. Un escenario así implicaría muy probablemente una recuperación intensa de la bolsa a medida que los inversores van confiando en la recuperación de la economía.

No es 2008. La gran crisis de 2008/09 tuvo su origen en un shock endógeno en el sistema bancario. Los balances de los bancos acumulaban un riesgo excesivo en productos hipotecarios y cuando los inversores se percataron del estallido de la burbuja, se produjo un pánico de liquidez seguido de pérdidas masivas en el valor de esos activos llevando a los bancos al borde de la quiebra. Ahora, por el contrario, el shock es exógeno al sistema financiero, no es consecuencia de la debilidad inherente del mismo como en 2018. Los bancos están mucho mejor preparados ahora, con más capital y sin exposición concentrada a activos de riesgo. La parte del crédito de más riesgo (High Yield) está ahora en manos de instituciones financieras no bancarias (Fondos de Inversión, Private Equity, etc.). Las pérdidas que puedan sufrir estos inversores, como las que se derivan de la caída de la Bolsa, no tienen el riesgo sistémico que tienen las pérdidas para la banca, ya que en general esos inversores finales no tienen el apalancamiento con el que trabajan los bancos.

El problema no está tanto en los bancos como en las empresas. Por supuesto, si la recesión del Covid-19 se descontrola existe el riesgo de que el shock exógeno acabe infectando a la banca también, pero inicialmente el impacto del shock se lo están llevando las empresas. Lo importante, por tanto, es ser capaces de aguantar sin caer en una cadena de quiebras las semanas o meses de parálisis de la actividad, y esa es la gran incertidumbre que hay porque no sabemos cuánto tiempo va a durar la situación actual. La pérdida de ingresos de las empresas implica no sólo un problema de liquidez temporal sino pérdidas reales, un agujero en su capitalización que si es demasiado grande puede acabar en quiebra. Un proceso de quiebras generalizado implicaría un proceso recesivo más duro y prolongado y de más lenta recuperación. Para evitarlo, se están tomando medidas de apoyo por los bancos centrales y los Gobiernos: liquidez, avales, medidas fiscales que pueden llegar a incluir rescates de alguno de los sectores más dañados por la crisis. El de las líneas aéreas sería uno de ellos. La pérdida total de ingresos de las compañías, si se prolonga, les lleva a una quiebra segura. El crédito podría ser una ayuda temporal para que puedan ir haciendo frente a sus pagos, pero llegaría un momento que la carga de deuda sería inasumible. Sería necesario entonces un rescate en toda regla que implicara el empleo de fondos públicos para recapitalizar las compañías hasta que el inversor privado pueda volverse a hacer cargo de las mismas.

Un escenario “optimista”. Los siguientes gráficos elaborados por Funcas reflejan lo que podría ser el escenario de la economía española en los próximos trimestres si el confinamiento se levantara para el mes de junio y las medidas adoptadas hubieran evitado la destrucción significativa del tejido productivo. El PIB sufriría ya en el primer trimestre una caída del 2,2% y un desplome del 7,7% en el segundo, lo que supondría un ajuste total del 10%. La vuelta a la “normalidad” en el tercer trimestre implicaría una recuperación del 9,2%, y a partir de ahí una estabilización hasta volver a lo largo de 2021 al ritmo de crecimiento previsto antes de la crisis del 0,4-0,5% trimestral (1,6-2,0% anual)

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Supervivencia.

En la situación de desplome total en que se encuentra el mercado, y con el abismo a la vista de una recesión de grandes proporciones, ni el análisis técnico ni los fundamentales de las empresas son de gran ayuda para tratar de definir un escenario probable para los próximos meses. Lo que tenemos por delante es una paralización de la actividad económica global que va a situar a las compañías en una situación de stress financiero límite. Si la situación se prolonga durante 2-3 meses como máximo, es probable que las ayudas de gobiernos y bancos centrales puedan ser suficientes para evitar el colapso y permitir una recuperación gradual de la economía en la segunda parte del año. Pero ahora mismo la incertidumbre sobre la duración es grande y no se puede descartar que sea necesario un período de confinamiento más prolongado.

El problema que se plantea para muchas compañías es de supervivencia. Hay que tener en cuenta que las ayudas que va a aportar el estado son préstamos, que habrá que devolver cuando vuelva la actividad. Los ingresos que dejen de percibir las compañías en estos meses van a ir, en la medida en que no puedan compensarse con recortes de gastos, a pérdidas. El agujero que se va a crear puede financiarse con deuda siempre y cuando no sea demasiado grande de forma que la devolución de la deuda se imposible. Las valoraciones de los bancos, que cotizan a 0,30x-0,15 veces su valor contable reflejan el riesgo que supone para ellos un escenario de recesión e impagos generalizados. Tal vez ese escenario no se concrete, pero el riesgo de quiebra o necesidad de recapitalización es ahora lo suficientemente alto como para que los inversores no estén dispuestos a asumirlos si no es con unos precios muy deprimidos. Estos precios tan bajos implican una volatilidad enorme pues pequeñas variaciones sobre el valor contable implican grandes fluctuaciones del precio (valor de mercado de la compañía). En esta situación están muchas compañías cíclicas que son muy sensibles a la coyuntura de la economía ya que entran fácilmente en pérdidas en una situación de fuerte caída de los ingresos.

En los últimos días el mercado parece haberse estabilizado un poco rebotando modestamente. Tras los desplomes generalizados anteriores, el mercado está empezando a discriminar entre sectores y valores de alto riesgo y otros que por la naturaleza de su negocio pueden mantener mejor sus ingresos en este escenario. De momento sigue siendo un movimiento defensivo pero al menos ha ayudado a estabilizar algo el mercado.

En principio vemos poco probable que se produzca una recuperación rápida más o menos pronto. De momento nos conformaríamos con que el mercado se estabilizara en estos niveles y desarrollaran un proceso de consolidación durante un tiempo. Es imposible ahora saber si esto podría ser ya parte de un proceso de hacer suelo aunque la situación de los índices en general todavía parece sugerir que más descensos son posibles antes de un suelo.

Lo importante ahora, tanto para las empresas como para los inversores, es ser capaces de sobrevivir al difícil período en que estamos inmersos. Por eso, las decisiones que puedan tomarse ahora sobre las inversiones, dependen más de la situación y circunstancias personales de cada uno que de posibles expectativas del mercado que ahora mismo son imprevisibles.

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Comentario de mercado

Medidas económicas del Gobierno. El Gobierno aprobó ayer un paquete de medidas que moviliza 200.000 millones de recursos para paliar los efectos del coronavirus sobre la economía. Por un lado, hay medidas para proteger a las personas que pierdan su empleo y a autónomos y pequeños empresarios que sufran una caída drástica de sus ingresos: moratoria del pago de hipotecas, seguro de desempleo sin requisitos mínimos de cotización, etc. Por otro, el grueso de las ayudas consistirá en líneas de avales para dar liquidez a las empresas para superar el período de paralización de la actividad. De momento las medidas no van a tener un impacto negativo en las cuentas de los bancos ya que se les exime de provisionar los préstamos refinanciados y los pagos aplazados de las hipotecas. Estas medidas no van a impedir que a corto plazo la economía entre en una profunda recesión ya que la parada de la actividad económica es un hecho. El objetivo es evitar, en la medida de los posible, que en este tiempo muchas empresas se vean abocadas al cierre definitivo lo que agravaría la crisis y retrasaría la recuperación más allá del final de la epidemia. Eliminar la incertidumbre es imposible, ya que todo va a depender del tiempo que se tarde en controlar la epidemia y el alcance de su extensión por todo el mundo.

La capacidad fiscal de los Gobiernos. El impacto de las medidas anunciadas ayer sobre el déficit y la deuda pública no va a ser de momento excesivo. El Gasto efectivo queda limitado a los 17.000 millones, un 1,5% del PIB, ya que el resto son avales que sólo se convertirán en deuda en la medida en que los préstamos avalados resulten impagados en el futuro. Sin embargo, parece evidente que este es un primer paso y que serán necesarios más esfuerzos para afrontar la crisis y apoyar la posterior recuperación. En este sentido el mercado ya está empezando a discriminar entre los países que tienen una mayor capacidad fiscal para hacer frente a este desafío y aquellos que podrían verse en problemas en un escenario de recesión más prolongada. La rentabilidad de los bonos está repuntando de forma generalizada en la eurozona, pero especialmente en los países periféricos. La semana pasada Lagarde dijo que el BCE no estaba para controlar los diferenciales de deuda pasándole la pelota a los Gobiernos: ¿habrá algún paraguas fiscal global para todos los países de la eurozona?

En la crisis de 2008/09 la rentabilidad de los bonos estuvo cayendo en paralelo a la Bolsa. Es decir, los bonos del tesoro ejercieron de activo refugio y su precio subía. Sólo un breve período cerca del final se produjo un repunte no demasiado intenso.

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Comentario de mercado

¿1987 o 1929? Estamos asistiendo a un “crash” bursátil sólo comparable a los que sucedieron en 1929 y 1987. Ha habido procesos bajistas que han superado ampliamente los retrocesos del 30% que han tenido los índices americanos en las últimas semanas, pero se ha tratado de mercados bajistas de larga duración como los de 2007-2009 o 2000-2003. Ayer, por ejemplo, los índices norteamericanos registraron su mayor caída en un día desde el crash de 1987 y, en general, una caída del 30% en unas semanas sólo se había producido hasta ahora en 1929 (-48%) y 1987(-40%). Ambas fechas nos ofrecen dos caminos muy diferentes para lo que cabe esperar de los mercados en los próximos meses. En 1929, tras esa caída inicial entre septiembre y noviembre, el mercado inició un proceso de recuperación que se prolongó cuatro meses recuperando un tercio de las caídas. A partir de entonces se entró en un gran mercado bajista durante tres años, con la Gran Depresión de fondo, en el que la Bolsa perdió un 80%. Tras el crash de 1987, por el contrario, el mercado entró en un proceso de estabilización durante unos meses seguido de una recuperación gradual, de forma que dos años después superaba los máximos previos al crash.

Diferentes consecuencias para la economía. Aunque ambas crisis se iniciaron como una reacción a las fuertes subidas acumuladas en los años anteriores, las consecuencias para la economía fueron muy diferentes. En 1929 enseguida se inició una recesión que se fue agravando con el paso del tiempo ante la falta de respuesta de las autoridades monetarias y fiscales hasta acabar en una quiebra bancaria generalizada. Obviamente eran otros tiempos, con una economía muy industrial, y por tanto sensible a los ciclos económicos, y una ausencia casi total de presencia del estado en la economía que hiciera de contrapeso a la contracción del sector privado. En 1987 por el contrario, la caída quedó como una simple corrección técnica a unas subidas excesivas en los años precedentes. La economía no entró en recesión y el mercado se recuperó con normalidad en los meses siguientes. La situación actual tiene en común que la caída sigue a un fuerte ciclo alcista desde 2009 y que en algún momento debía tener su corrección importante. La diferencia es que la parálisis de la economía el confinamiento de la población nos va a sumir en una profunda recesión a corto plazo, con la incertidumbre de sus consecuencias a medio plazo.

Los inversores se enfrentan a una gran incertidumbre sobre la economía. Los indicadores de la economía china correspondientes al mes de febrero muestran una caída de la actividad propia de una depresión y es lo que muy probablemente vamos a empezar a ver en Europa próximamente. Obviamente, esto no significa que vayamos hacia una Gran Depresión, ya que en principio las restricciones a la economía se mantendrán por un período relativamente corto (2-3 meses) y cabe suponer que en unos cuantos meses más la economía debería recuperar su nivel de actividad. La duda es cuánto va a durar este período y cuantas empresas van a sufrir un stress financiero tan intenso que ponga en riesgo su supervivencia antes de que llegue la normalización. Las medidas fiscales que puedan tomar los gobiernos para evitar quiebras innecesarias serán fundamentales para que los mercados no entren en el pánico absoluto anticipando un colapso completo de la economía. Países como Alemania y Francia están anunciando paquetes de ayudas del 20% del PIB que deberían ser suficientes para mantener sus economías a flote. Otros países como España lo tienen más difícil para comprometer ese volumen de recursos del estado pues los mercados podrían empezar a dudar de su capacidad financiera poniendo en riesgo su financiación. Uno de los escenarios de pesadilla que podrían plantearse sería precisamente que dos grandes países como Italia y España, que escaparon por los pelos a la crisis del euro, tengan que acabar siendo intervenidos en esta crisis si los esfuerzos del estado no dan sus frutos y perdemos la confianza de los mercados para financiar la deuda pública. Las consecuencias de una eventual intervención serían especialmente dolorosas para los que salieron casi indemnes de la anterior crisis: funcionarios y pensionistas.

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Comentario de mercado

Caída imparable de las bolsas. La caída de las últimas semanas está batiendo récords de intensidad. Los retrocesos registrados hasta ahora -del orden del 30% en Europa y 25% en EEUU- han sido superados en muchas fases bajistas, pero rara vez se han producido en un espacio de tiempo tan corto. Hay que remontarse a cataclismos como el crash de 1929 o el de 1987 para encontrar desplomes más intensos que el actual en un corto período de tiempo. De esos dos episodios el de 1987 no tuvo mayores consecuencias y el mercado se había recuperado totalmente un año después. El de 1929, por el contrario, fue el inicio de la Gran Depresión. La diferencia entre ambas es el impacto que tuvo sobre la economía el pánico financiero que se desató en los mercados.

Vamos hacia una recesión, pero ¿qué tipo de recesión? La expansión del virus en Italia y las medidas que se están tomando para intentar frenarla están dibujando ante los inversores un escenario apocalíptico a corto plazo. El resto de Europa parece estar siguiendo una pauta similar a la de Italia, lo que quiere decir que es probable que en las próximas semanas se registre un fuerte crecimiento de los casos que lleve a medidas que paralicen la actividad económica. La cuestión es si vamos a tener un trimestre de recesión y después una vuelta rápida a la normalidad, o si el pánico financiero va a tener consecuencias más duraderas como sucedió con la crisis de Lehman Brothers en 2008. Los mercados parecen estar poniéndose en el caso peor y ahora mismo es impredecible dónde puede parar esta caída, pero ya sabemos que en la inmensa mayoría de las ocasiones los escenarios que se descuentan en los pánicos no terminan produciéndose.

¿Un suelo para las Bolsas? Los niveles de soporte que manejábamos en nuestro anterior informe, correspondientes a los mínimos de agosto-2019 y diciembre de 2018 han sido rotos sin contemplaciones. En dos semanas hemos pasado de un mercado muy alcista a un mercado bajista en el que, más importante que tratar de predecir su final, es gestionar el riesgo que cada uno puede asumir. Es bastante probable que dentro de seis meses estemos por encima de los niveles actuales, pero el proceso para llegar ahí puede ser todavía muy doloroso y difícil de aguantar.

La influenza de 1918 (gripe española). La pandemia que causó el mayor número de muertos en el mundo se desarrolló en tres oleadas en 1918-19. La primera, relativamente suave, tuvo lugar en junio de 2018 y desapareció durante el verano. Una serie de mutaciones hicieron que se convirtiera en un virus más letal que reapareció en el mes de octubre hasta el mes de diciembre. tras una pausa en invierno, la tercera y última oleada se desarrolló en marzo/abril hasta desaparecer definitivamente. Lo que queremos destacar aquí es la constatación de que los brotes víricos tienen un patrón temporal que se repite en todas las epidemias. Una vez se supera cierto nivel crítico de contagios se entra en un crecimiento exponencial hasta un punto en que los casos empiezan a disminuir.

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Volver a empezar.

Demasiado bonito para ser verdad. El escenario alcista en que estábamos instalados, con los principales índices europeos y americanos marcando máximos históricos, ha sido anulado bruscamente por un repentino desplome. Quizás lo más peculiar de esta caída ha sido, no tanto su intensidad, sino el hecho de que se haya iniciado de forma repentina desde niveles máximos. Normalmente los procesos de pánico como el actual tienen unos prolegómenos, unas caídas iniciales que van acelerándose gradualmente y se precipitan al perderse un nivel de soporte crítico que abre los ojos a la mayoría de que se abre un riesgo bajista. En este caso no ha habido prolegómenos en forma de caídas previas. Más bien al contrario, una sucesión de nuevos máximos con superación de resistencias incluidas dejó paso de la noche a la mañana a un desplome cercano al 15% en una semana.

El detonante de las caídas parece encontrarse en la confirmación el fin de semana del 25-26 de febrero de que el contagio del Coronavirus había cogido fuerza fuera de China. En concreto tres países -Corea del Sur, Italia e Irán- registraron brotes importantes con un aumento exponencial de los contagios que se han mantenido hasta hoy. A partir de entonces se están registrando casos en la mayoría de los países del mundo, aunque de momento de forma limitada. En Europa es donde está empezando a registrarse un aumento preocupante en algunos países (entre ellos España) en que, sin llegar todavía a las cifras de Italia, existe el riesgo de que acabe produciéndose una situación similar. El escenario de recuperación económica que estaban descontando los mercados, y que los datos habían empezado a confirmar, se ha visto quebrado de un plumazo y ahora se espera que las medidas de control de la epidemia provoquen una recesión global durante un trimestre al menos.

La cuestión es que vendrá después: ¿una rápida vuelta a la normalidad y al escenario de crecimiento que asumíamos hasta hace poco, o bien un escenario de crecimiento débil semi-deflacionista? Desde luego en el primer caso la recuperación de la Bolsa debería ser rápida pero ahora mismo hay demasiada incertidumbre para apostar por ese escenario. La nueva recaída de los sectores cíclicos y los nuevos mínimos históricos de rentabilidad en los bonos americanos apuntan de momento a un claro temor a un escenario de debilidad económica más allá de una crisis puntual por el coronavirus. Es probable que esto sea un exceso de pesimismo de los mercados, pero a corto plazo va a tardar en desaparecer.

Desde un punto de vista técnico, la corrección ha consistido hasta el momento en retroceder en su totalidad el último tramo alcista que tuvo su origen en el verano pasado. Esa subida estuvo alimentada por las expectativas de recuperación de la economía tras casi dos años de desaceleración por la guerra comercial. Estamos por tanto cerca de una primera zona de soporte importante en la que podrían estabilizarse los índices en las próximas semanas para más adelante intentar una vuelta a un escenario alcista. Esto implicaría un escenario de alta volatilidad, pero más bien lateral (caída adicional no mayor del 5%) durante unos pocos meses antes de una recuperación sostenida. Sería volver a empezar desde la situación del verano pasado en que los mercados empezaron a confiar en el fin de la desaceleración económica y en un escenario de crecimiento de los beneficios.

Un escenario alternativo sería que la caída se profundizara hasta los mínimos de diciembre 2019 o junio 2016 según los índices (esto implicaría una caída adicional todavía importante). Este escenario sería bastante doloroso y además pondría sobre la mesa la posibilidad de un escenario tipo fin de ciclo con una posible recesión más duradera. No es el escenario que vemos más probable, pero a veces antes de que acabe una corrección todo tiene que verse muy muy negro para que se produzca un suelo.

En China la situación parece controlada después de las medidas drásticas de control que se tomaron. En Europa en cambio estamos iniciando una fase de expansión que aparentemente está detrás de la caída de los mercados.

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Comentario de mercado

Los mercados entran en pánico. El avance imparable de los índices bursátiles, que marcaban nuevos máximos históricos día tras día, parecía demostrar que los inversores habían descartado un efecto negativo significativo del Coronavirus sobre la economía global. Pero, de repente, todo ha cambiado. La progresiva expansión del virus fuera de China, aunque de forma muy limitada de momento, ha supuesto un cambio radical de expectativas y ahora los inversores parecen temer un impacto severo sobre la economía.

Los indicadores económicos estaban empezando a mejorar. Esto llega en un momento en que los indicadores económicos estaban empezando a mostrar indicios de mejoría. Durante los últimos meses la subida de las bolsas estaba anticipando una mejoría de la economía tras la prolongada desaceleración que se inició en 2018, pero en unos pocos días ese escenario parece haber quedado descartado. Las primeras estimaciones hablan de un impacto limitado en el crecimiento de la economía, que podría ser 5 décimas inferior al previsto en China y 2 décimas en Europa. El impacto podría ser mayor en los beneficios de las empresas que podrían tener un nuevo año de estancamiento frente a las previsiones de crecimientos del orden del 7% que se manejan actualmente. En todo caso el daño sobre la economía sería intenso durante un trimestre y luego cabría esperar una fuerte recuperación. En este sentido también sería razonable suponer que la intensa corrección de la Bolsa debería tener una duración limitada.

¿Hacia dónde van los mercados? El reciente desplome pone en serias dudas el escenario que estábamos manejando de continuidad alcista en los próximos meses. La ruptura alcista a nuevos máximos históricos de los índices europeos no se ha consolidado, lo que nos deja un escenario mucho más incierto. De momento manejaríamos dos posibles zonas como posibles soportes para esta caída. La primera sería la zona de mínimos del verano pasado (Eurostoxx 50 3.250, Ibex 8.400, S&P 500 2.820 …) que ya está muy cerca. La siguiente sería la zona de mínimos de diciembre de 2018 (Eurostoxx 50 2.950, S&P 500 2.400, Ibex 7.700 …) que implicaría una caída adicional del orden del 10-15%. Ambos escenarios serían compatibles con una recuperación gradual dentro de unos meses.

La expansión del coronavirus. Hasta ayer ha habido un total de 83.051 personas contagiadas por el coronavirus. El 95% de los casos se han producido en China, y el 85% de éstos en la provincia de Hubei. El gráfico siguiente con la evolución de los nuevos casos en el mundo refleja por tanto principalmente la evolución de China. El máximo diario de nuevos casos se registró a principios de febrero con cerca de 4.000. desde entonces está bajando progresivamente hasta un mínimo hace cuatro días de cerca de 400 nuevos casos diarios. En los últimos días se ha producido un repunte hasta unos 1.000 nuevos casos diarios que ha sido consecuencia del crecimiento de los casos fuera de China. En concreto de tres brotes relativamente importantes que se han producido en Corea del Sur, Italia e Irán. La situación actual es que China sigue reduciendo los casos (actualmente) cerca de 400 diarios, mientras aumentan de forma moderada en Corea e Italia y surgen casos de momento dispersos por el resto del mundo. El hecho de que sólo hayan surgido dos brotes realmente relevantes fuera de China parece reflejar que el contagio está bastante contenido, aunque obviamente todavía es pronto para estar seguros. Por poner en contexto, la ratio de contagiados respecto al total de población es del 0,05% en China. Una ratio similar en Italia implicaría cerca de 35.000 contagiados y de momento hay 655 casos confirmados. Quiere esto decir que hasta ahora el único sitio donde ha habido un brote realmente grave es en la provincia de Hubei donde se originó.

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Coronavirus COVID-19 y su impacto en los mercados financieros

Este sábado 29/02/2020 en el programa de RTVE, “Informe Semanal”, a las 21:30 h. podrá ver la entrevista realizada por Irene Vaquerizo a José Ignacio Gutierrez Laso, con relación al coronavirus COVID-19 y su impacto en los mercados financieros.

https://www.rtve.es/rtve/20200228/informe-semanal-analiza-desde-distintas-perspectivas-virus-del-miedo/2004892.shtml

@InformeSemanal

Comentario de mercado

Prosigue el avance de las Bolsas desafiando todas las incertidumbres. Tras la breve pausa impuesta por el coronavirus, la bolsa ha reanudado su marcha imparable desafiando todas las incertidumbres que se encuentra por el camino, entre ellas la del propio coronavirus. Aunque todavía no hay un diagnóstico claro de cómo puede evolucionar la enfermedad y qué impacto final va a tener en la economía, los mercados parecen haber decidido que no va a ser relevante, por lo que en los últimos días hemos vuelto a asistir a una sucesión de nuevos máximos históricos o plurianuales en buena parte de los índices bursátiles de todo el mundo.

Una significativa expansión de los múltiplos de valoración. Entre las incertidumbres que está desafiando la subida del mercado la más relevante quizás tiene que ver con las previsiones de los beneficios empresariales. Tras un año esencialmente plano, los analistas proyectan la vuelta al crecimiento a partir de 2020. Aunque persiste un suave proceso de revisión a la baja de las estimaciones. La fuerte subida de las cotizaciones en los últimos meses plantea la duda de si estamos ante un encarecimiento peligroso del mercado o realmente está anticipando un escenario de crecimiento en los próximos años.

¿Un cambio estructural permanente? Las tendencias que se observan en los mercados desde hace tiempo parecen responder a cambios estructurales en la economía. Los cambios demográficos y tecnológicos o la transformación hacia una economía libre de emisiones, todo ello en un entorno de crecimiento moderado sin inflación, tiene su reflejo en unas tendencias muy acusadas en los mercados que parecen estar aquí para quedarse: economías estables con crecimientos inferiores a ciclos pasados, políticas expansivas de los bancos centrales que generan gran liquidez en los mercados, rentabilidades reales negativas para los activos sin riesgo, valoraciones relativamente elevadas en general para todo tipo de activos que se justifican por la estabilidad de la economía y la ausencia de inflación, etc. En este entorno los inversores valoran las compañías y sectores que aportan crecimiento o rentas estables, y castigan aquellas con modelos de negocio expuestos a los cambios estructurales y al crecimiento débil de la economía.

Las valoraciones en la Bolsa reflejan el cambio estructural de la economía. Una división de los valores del Euro Stoxx 50 en grandes sectores nos da una primera aproximación a las valoraciones de los diferentes sectores y valores del mercado. Por el lado negativo destacan dos grandes grupos: las compañías financieras y las petroleras. Ambos grupos cotizan con un PER inferior a 10x y ofrecen unas elevadas rentabilidades por dividendo que compensa a los inversores las escasas expectativas (en teoría) de crecimiento a largo plazo. Por el lado positivo las compañías tecnológicas y las relacionadas con el consumo son las más valoradas en el mercado europeo cotizando con un PER de más de 20x.

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