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Es probable que se haya formado un suelo de deje paso a un rebote durante algunas semanas.

Tras el desplome de febrero y el rebote posterior, los índices europeos y americanos han desarrollado un nuevo tramo bajista que en los índices más fuertes ha ido a tantear los mínimos de febrero sin romperlos. En las últimas tres semanas los índices se han mantenido en las cercanías de esos niveles de soporte en un proceso de formación de un suelo que finalmente parece completo. Es probable que en próximas semanas se desarrolle un proceso de rebote sostenido que, en el límite, podría devolver a los índices más fuertes, particularmente los americanos, a las cercanías de los máximos previos a la corrección.

Aunque no es del todo descartable, pero en principio no creemos que el proceso correctivo haya finalizado y esperamos que el rebote que ahora se inicia forme parte de un movimiento lateral amplio que podría prolongarse algunos meses todavía. Este movimiento se desarrollaría en el rango que ya han definido los índices en meses recientes.

En los índices norteamericanos es donde la pauta descrita es más clara. La intensa subida desde 2016 les ha alejado de su directriz alcista y la actual corrección sería una forma de suavizar una pendiente de subida insostenible a largo plazo. Si realmente el S&P 500 fuera a “esperar” a converger con su directriz alcista de largo plazo mediante un movimiento lateral éste se mantendría hasta el mes de octubre aproximadamente y sería a partir de entonces que los índices norteamericanos estarían en condiciones de desarrollar un nuevo proceso alcista por encima de sus máximos históricos. Lógicamente el proceso se acortaría en tiempo si hubiera una caída más profunda por debajo de los mínimos recientes pero a corto plazo parece que el mercado ha encontrado un soporte sólido.

Los índices europeos también dan muestras claras de haber formado un suelo de corto plazo al menos. En los índices más fuertes (Dax, Eurostoxx …) cabría esperar un rebote hacia las cercanías de los máximos previos. En el Ibex el nivel equivalente sería la zona del 10.600 que es su último máximo significativo.

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El mercado se estabiliza pero esperamos un proceso de consolidación más prolongado.

No ha habido muchas novedades en el escenario técnico desde nuestro anterior informe. En los índices europeos lo más relevante es que han vuelto a tantear con éxito los mínimos de febrero lo que refleja que se ha formado un suelo de corto plazo al menos en esos niveles. Esperamos que al menos durante algunas semanas el mercado se mueva en los rangos laterales que se han definido desde el inicio de la corrección.

El escenario que consideramos más probable es que hayamos visto los mínimos pero que durante las próximas semanas/meses el mercado desarrolle un movimiento lateral antes de estar en condiciones de desarrollar un nuevo tramo alcista sostenido por encima de los máximos recientes.

La eventual pérdida de esos niveles de soporte nos dejaría un escenario más incierto pero todavía se podría asumir que estamos en una corrección a la subida desde los mínimos del Brexit hasta los máximos recientes. En este caso el límite máximo de caída para mantener este escenario serían los niveles marcados por el retroceso de un 61,8% de esa subida así como por las directrices de largo plazo (Ibex 8.950, Daxk 5.220, Eurostoxx 50 3.100).

Los índices norteamericanos siguen mostrando una mayor fortaleza relativa y de hecho el Nasdaq ya ha logrado superar los máximos previos a la corrección. En todo caso creemos que también en EEUU sería razonable un proceso de consolidación más prolongado tras el intenso movimiento alcista que le ha llevado a subir un 38% desde las elecciones de hace poco más de un año.

El Ibex está algo más débil que otros índices por el flojo comportamiento del sector bancario últimamente pero en términos generales su estructura es similar y esperaríamos que la actual fase correctiva tienda a formar un suelo por encima del 9.200 en próximas semanas/meses.

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Expectativas positivas en general, con el riesgo en el corto plazo del eur/usd y una posible toma de beneficios en EEUU.

Las condiciones generales del mercado desde un punto de vista técnico se mantienen más o menos igual que en nuestro anterior informe. Tenemos por un lado a la Bolsa americana en una dinámica de fuertes subidas en un entorno de niveles extremos de optimismo y sobrecompra. Lo normal es que en cualquier momento se produzca algún tipo de corrección/consolidación de corto plazo que elimine esos extremos. Esto no tiene que suponer una amenaza para la tendencia alcista, pero un período de consolidación o bien una caída breve pero intensa serían razonables en cualquier momento.

Las Bolsa europeas, por el contrario, mantienen una evolución más tranquila pero también con una estructura alcista. En los últimos días se han atascado en la zona de resistencia de los máximos de 2017, pero nuestra percepción es que los acabarán superando y en próximas semanas veremos un tramo alcista sostenido también en Europa. El problema es compaginar los dos escenarios. En caso de corrección en EEUU es evidente que las bolsas europeas se verían afectadas lo que retrasaría el desarrollo alcista que esperamos.

El movimiento sectorial sigue favoreciendo a corto plazo a los sectores cíclicos, empezando con los bancos. El resto de sectores cíclicos se han frenado por la subida del euro pero esperamos que cuando el euro se estabilice reanuden su tenencia alcista.

En definitiva, mantenemos un escenario positivo para las bolsas en general y las europeas en particular, aun cuando sea inevitable que en cualquier momento tengamos un susto en forma de corrección en EEUU que se propagaría el resto de bolsas mundiales.

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Aumenta el riesgo de corrección en EEUU tras las últimas subidas.

Lo más relevante desde nuestro anterior informe ha sucedido en EEUU. Por un lado la subida se ha acelerado en todos los índices, que han seguido registrando nuevos máximos históricos de forma generalizada. En los últimos días, sin embargo, se ha producido una significativa toma de beneficios en los valores y sectores de alto crecimiento, particularmente en la tecnología, mientras sectores tradicionales como el financiero, energía, telecom y otros registraban subidas muy significativas. Aunque las rotaciones sectoriales dentro de una tendencia alcista pueden puede considerarse sanas, lo normal es que tengan lugar en el marco de una fase correctiva, y no en un mercado netamente alcista como el que hemos tenido en las últimas semanas. En este sentido este movimiento lo vemos como un indicio de tensión en el mercado que puede acercarnos a un techo de corto plazo.

Indicadores técnicos como el RSI muestran claras divergencias bajistas en zona de sobrecompra. Estas divergencias en RSI se asociarían con correcciones de corto plazo. Por lo que se refiere al indicador de sentimiento de Investor’s Intelligence (inversores institucionales) esta semana vuelve a marcar un nivel de optimismo extremo cono un 64,4% de alcistas y un difencial alcistasbajistas de 49,1 puntos. Niveles como estos sólo se habían superado muy ligeramente en los meses previos al crash de 1987. Incluso la media de 10 semanas ha marcado un nivel más alto desde 1987. Lo normal es que este optimismo favorezca al menos una corrección de corto plazo antes de que el mercado pueda seguir avanzando de forma sostenida. La parte positiva de estas lecturas es que los extremos de optimismo nunca se han producido en los grandes techos de mercado sino en todo caso en techos menores que en algunos casos fueron anticipo de grandes techos unos meses después. En consecuencia, una eventual corrección en próximas semanas probablemente sería una corrección de corto plazo dentro de una tendencia alcista todavía vigente.

Los índices europeos no han acompañado a los americanos en su último tramo alcista y se mantienen consolidando dentro de una fase correctiva. Podemos entender esta situación como una divergencia bajista más que nos avisaría que el actual tramo alcista en EEUU sería el final de una subida y nos acercaría a una fase de corrección en próximas semanas.

El Ibex se mueve ya en línea con el resto de índices europeos y en las últimas semanas ha formado un rango lateral en la banda 9.900-10.600. En el supuesto de una fase de corrección de corto plazo en EEUU sería razonable esperar que el Ibex profundice un poco más su corrección, hacia el 9.600 aprox., sin que eso pusiera en riesgo su tendencia alcista de largo plazo que podría reanudarse más adelante.

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El BCE da vía libre al rally de la bolsa europea en las últimas semanas.

La decisión del BCE de reducir el programa de compra de bonos a la mitad, 30.000 millones/mes vs 60.000, ampliando su vigencia hasta septiembre de 2018, elimina del escenario la posibilidad de un repunte significativo de la rentabilidad de los bonos en los próximos meses. La baja inflación ha sido el argumento que ha utilizado el BCE para suavizar más de lo esperado el proceso de retirada de estímulos manteniendo abierta la posibilidad de que se prolongue más allá de septiembre de 2018. Es probable ahora que no sea hasta avanzado 2019 que no se elimine del todo el QE y finales de 2020 que puedan empezar a subir los tipos.

La respuesta del mercado europeo ha sido en general positiva. Por un lado los valores defensivos se benefician directamente de la previsible estabilidad de la rentabilidad de los bonos. Para el resto del mercado también puede ser éste un factor positivo además de verse favorecido indirectamente por el debilitamiento del euro que implica un BCE cauto frente a una Reserva Federal claramente comprometida con su proceso de normalización monetaria. Tan sólo el sector bancario podría verse relativamente perjudicado en este escenario que retrasa las subidas de tipos en Europa.

Técnicamente lo más relevante de los últimos días es que los índices europeos están empezando a superar niveles relevantes para sus estructuras de largo plazo. Por un lado están alcanzando máximos anuales que refuerzan sus tendencias alcistas de los últimos meses, y por otro están superando finalmente las estructuras laterales-bajistas de largo plazo vigentes desde el año 2000 en la mayoría de índices.

Esta situación se está produciendo igualmente en índices de países desarrollados de Asia (Japón, Corea) así como en Emergentes. Todo ello refuerza la idea de que estamos en un mercado alcista global que, más allá de las correcciones que pueda haber en el camino, dibuja un escenario positivo para las bolsas en los próximos años.

España sigue de momento al margen del resto de mercados y después de los últimos acontecimientos en Cataluña no se ve que pueda haber un cambio inminente. A la espera de ver cómo puede el Gobierno de España ir controlando la situación en las próximas semanas de momento la incertidumbre es máxima y bastante hace la bolsa española con aguantar.

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El escenario positivo global debería ayudar a minimizar el impacto de la crisis de Cataluña en la economía y los mercados españoles.

El Ibex se desligó del comportamiento del resto de índices europeos a finales de agosto. Desde entonces índices como el Eurostoxx 50 han subido un 6% y el Dax un 10% mientras el Ibex se ha mantenido plano. Es razonable asumir que este comportamiento se debe a la incertidumbre política y que si ésta desaparece el Ibex tenderá a recuperar el terreno perdido. El problema es que las incertidumbres no van a desaparecer de forma instantánea la semana que viene.

Si la respuesta de la Generalitat al requerimiento del Gobierno no es un nítido No (no se ha declarado la independencia), como parece probable, la semana que viene se pondrá en marcha el artículo 155 que implicará unas medidas todavía sin decidir. Lo más probable, además de asumir el gobierno de la Comunidad Catalana, es que se convoquen elecciones en Cataluña y se ponga en marcha un proceso de negociación de reforma de la Constitución. Todo ello va a implicar un largo período de negociaciones que puede mantener las dudas de los inversores sobre la economía y los mercados en España.

En todo caso esperaríamos una respuesta positiva del mercado a corto plazo, tanto si el Gobierno catalán da marcha atrás y acepta entrar en el proceso de negociación de la reforma constitucional como si sigue mostrando cierta resistencia y se pone en marcha el artículo 155. Lo peor sin duda es prolongar la indecisión actual con el vacío jurídico que está provocando la huida de las empresas de Cataluña. El riesgo de una desaceleración de la economía catalana es elevado y afectaría de alguna forma al resto de España dado el nivel de integración de nuestra economía. En el entorno tan positivo de la economía y los mercados en Europa el impacto no sería muy grande pero podría traducirse en un tono más bien gris de nuestro mercado durante algunos meses todavía.

Fuera de España la situación sigue evolucionando de forma muy positiva. Los índices norteamericanos siguen marcando máximos históricos y los europeos ya están empezando a superar los máximos previos a la corrección del verano. Y lo que es más importante, las estructuras de largo plazo de los índices en Europa, Japón, Emergentes…etc., están a punto de alinearse con la de EEUU en un mercado alcista global.

El S&P 500 salió del gran mercado bajsita de 2000-2009 en el año 2013 cuando alcanzó nuevos máximos históricos. El resto del mundo todavía no ha confirmado esa ruptura alcista de largo plazo pero está cerca de hacerlo. Por primera vez desde antes de la crisis de 2008-09 tenemos a la mayoría de zonas del planeta en fase económica expansiva. Las recaídas de Europa en 2010-2013 y los emergentes en 2013-2016 parecen quedar finalmente atrás lo que es consistente con las señales de los mercados de una fase alcista global en próximos meses.

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