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La ruptura de los índices norteamericanos nos sitúa ante la fase más intensa de la corrección.

La ruptura de los índices norteamericanos de los niveles de soporte que habían aguantado a lo largo del año hace muy improbable la posibilidad de un suelo cercano. Al contrario, el escenario más probable ahora es la continuidad de la fase bajista hacia los mínimos de 2016 en el caso de los índices europeos (- 10% respecto a niveles actuales) y con un objetivo más incierto aunque de un orden de magnitud similar en el caso de EEUU.

Los índices norteamericanos han roto con violencia los niveles de soporte que veníamos considerando críticos. Por debajo de ellos no hay niveles claros hasta muy lejos, por lo que la única referencia que podemos manejar son los niveles de retroceso de Fibonacci más habituales en las correcciones. Asumiendo que el S&P 500 está desarrollando una corrección al ciclo alcista desde febrero de 2016, los objetivos de caída más probables serían el 2.390 (50% de retroceso) y el 2.250 (61,8% de retroceso). La alternativa sería considerar que estamos corrigiendo no sólo el proceso alcista desde 2016 sino todo el proceso alcista desde 2009. En este caso la corrección podría llevarnos a la banda 2.150-1.850.

El trasfondo de esta fase correctiva recuerda al del crash de 1987. Y no porque esperemos un crash, que no lo esperamos, sino porque se trata de una corrección muy intensa sin una justificación económica detrás en apariencia. Al contrario que en 2008-09, por ejemplo, ahora Noel entorno económico y financiero es muy positivo y no existen indicios de que esto vaya a cambiar drásticamente. Al igual que en 1987, sin embargo, la Bolsa (en EEUU) acumula una subida muy intensa en los últimos años sin apenas correcciones y este es un entorno propicio para una corrección técnica intensa y violenta como la que estamos teniendo. Lo positivo de un escenario de este tipo es que una vez el mercado se haya limpiado y encuentre un suelo definitivo cabe esperar que el proceso de recuperación sea también relativamente rápido ya que las condiciones de la economía en principio seguirán siendo favorables.

Los índices europeos últimamente están cayendo con menos fuerza que los norteamericanos algo que hace muchos años no sucedía. Desde luego que mientras la corrección en EEUU continúe no cabe esperar una recuperación en Europa sostenible. Pero si lo vemos como un indicio positivo en el sentido de que el mercado no parece estar descontando una gran crisis económica pues en ese caso los índices de mayor riesgo (Europa, Emergentes) estaría cayendo mucho más que EEUU.

Los índices europeos últimamente están cayendo con menos fuerza que los norteamericanos algo que hace muchos años no sucedía. Desde luego que mientras la corrección en EEUU continúe no cabe esperar una recuperación en Europa sostenible. Pero si lo vemos como un indicio positivo en el sentido de que el mercado no parece estar descontando una gran crisis económica pues en ese caso los índices de mayor riesgo (Europa, Emergentes) estaría cayendo mucho más que EEUU.

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Los índices norteamericanos aguantan, Europa sigue su deriva bajista.

Los mercados siguen en fase de incertidumbre con intentos de recuperación que no se consolidan y recaídas que mantienen de momento la presión bajista en el mercado.

La situación general es que desde principios de año se está desarrollando una fase correctiva en los índices bursátil que de momento no ha dado señales de haber finalizado. En los índices norteamericanos esta corrección se está desarrollando en forma de un movimiento lateral con unos niveles de soporte muy definidos (S&P 500 2.550, Dow Jones 23.500, Nasdaq Composite 6.600). Mientras esos niveles no sean rotos la tendencia principal del mercado norteamericano es alcista y cabe esperar que el movimiento al alza se reanude en próximos meses.

En Europa, sin embargo, la situación es más complicada. La corrección de los últimos meses se está desarrollando por un canal bajista lo que implica que con el paso del tiempo se van alcanzando niveles inferiores. Esta semana, concretamente, los principales índices europeos han roto a la baja el rango de consolidación de las últimas semanas amenazando con un nuevo tramo bajista importante.

El Eurostoxx 50 se encuentra todavía en una zona de soporte potencial, sobre el 3.070, donde confluyen la directriz alcista de largo plazo, la base de su canal bajista de los últimos meses y el retroceso del 61,8% del proceso alcista de 2016-17. Se abren dos posibles escenario para los próximos meses:

En la medida en que los índices norteamericanos sigan aguantando por encima de sus soportes, todavía sería posible que los índices europeos tiendan a estabilizarse en sus niveles actuales pese a la caída de esta semana. Si el Eurostoxx 50 aguanta en la zona del 3.070 podría entrar en un proceso de estabilización que en algún momento en los próximos meses deje paso a una recuperación sostenida.

La alternativa es que el proceso bajista actual se prolongue todavía algunos meses y los índices europeos acaben cayendo a la zona de mínimos de 2016 (Ibex 7.800, Eurostox 50 2.700, etc.) que implicaría caídas adicionales del orden del 10% en Europa. Las incertidumbres sobre la guerra comercial con China y el Brexit va a ser difícil que se resuelvan hasta febrero/marzo lo que apunta a que, en el mejor de los caso, podríamos asistir a un mercado en fase de estabilización hasta entonces. En el peor, a la continuidad de la deriva bajista actual.

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Los índices inician un intento de estabilización, aunque el riesgo bajista persiste.

Tras un primer rebote desde finales de octubre los índices han vuelto a caer a la zona de mínimos donde están intentando estabilizarse de nuevo. Este movimiento en principio es consistente con lo que podría ser un proceso de estabilización que deje paso en próximas semanas a un proceso de formación de un suelo. Los riesgos bajistas, sin embargo, no han desaparecido todavía y se mantiene abierta la posibilidad de que la fase correctiva se prolongue todavía hacia niveles inferiores.

La situación de los índices norteamericanos parece más clara en el sentido de que tenemos unos niveles de soporte muy definidos dentro de una tendencia alcista clara desde hace años. En este sentido el análisis es más sencillo: mientras esos soportes no sean rotos (S&P 500 2.550, Dow Jones 23.500, Nasdaq Composite 6.600) asumimos que estamos en una fase de corrección lateral desde principios de año que dejará paso más adelante a un nuevo proceso alcista dentro de su tendencia de largo plazo. Podemos decir que de momento se trata de una corrección técnica normal que no parece anticipar un deterioro de la economía.

El comportamiento de los índices europeos en el corto plazo ha sido similar, con un primer rebote que ha sido retrocedido totalmente. La diferencia es que la fase correctiva no está siendo lateral como en EEUU, con un nivel de soporte muy definido, sino que tiene un sesgo bajista lo que hace más difícil tener un objetivo claro sobre su finalización. Estamos manejando dos posibles escenarios: un suelo en los niveles actuales (61,8% de retroceso del ciclo alcista de 2016-18) o bien una caída más profunda hasta los mínimos de 2016 lo que implicaría una caída adicional de un 10% aprox. En el primer caso el proceso de suelo será seguramente prolongado por lo que esperaríamos un proceso de estabilización en próximas semanas como paso previo a una recuperación sostenida.

Un análisis sectorial de la Bolsa europea nos permite distinguir tres grandes grupos de sectores en diferente situación técnica:

  • Los sectores cíclicos en general están en clara tendencia bajista desde hace meses y de momento no se aprecian indicios de un suelo. El factor más positivo es que se están acercando a niveles de soporte muy importantes (en general los mínimos de 2016) en los que es razonable esperar un proceso de formación de un suelo. Podrían faltarles un 5-10% de caída si apuran hasta los soportes.
  • Los sectores de crecimiento que han liderado las subidas han entrado en una fase correctiva bstante intensa recientemente aunque dentro de estructuras alcistas de largo plazo. La dificultad aquí es que nos tenemos referencias claras de soporte para anticipar un suelo. En general creemos que todavía podrian caer algo más.
  • Los sectores defensivos en general parecen haber hecho suelo y podría ser el contrapeso que permite que los índices se mantengan en sus niveles actuales mientras los sectores anteriores completan sus fases correctivas.

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Tenemos un suelo de corto plazo al menos. En Europa es todavía muy dudoso que pueda ser el final de la corrección de los últimos meses. Hacen falta más evidencias.

En los últimos días se ha ido desarrollando un rebote significativo en los índices bursátiles. En el caso de EEUU el rebote está siendo de una gran intensidad y además se ha iniciado cerca de la zona de soporte clave que mantiene intacta la tenencia alcista del mercado desde 2016. En este sentido, parece razonable asumir que al menos puede ser el inicio de un proceso de formación de un suelo. Visto con perspectiva la brusca caída de los índices norteamericanos en las últimas semanas puede verse como una segunda fase de la corrección que se inició primeros de año. En conjunto vemos una fase correctiva lateral que ha respetado la directriz alcista del ciclo que arranca a principios de 2016. Ahora estaríamos bien iniciando un nuevo tramo alcista a nuevos máximos, bien en un proceso de formación de un suelo más prolongado pero respetando la zona de soporte que está muy definida en los índices americanos (S&P 500 2.550, Dow Jones 2.350, Nasdaq Composite 6.800). Obviamente la eventual ruptura de esos niveles descartaría el escenario que estamos asumiendo e implicaría un importante riesgo bajista.

En Europa la situación es más compleja y de momento no permite descartar una profundización de la corrección más adelante. En primero lugar la estructura de los índices europeos en el largo plazo no es todavía alcista y se mantiene en amplios movimientos laterales desde el año 2000. Recientemente los índices se han frenado una vez más al llegar a sus resistencias clave de largo plazo y mientras no sean superadas (más o menos los máximos de 2017) el riesgo de una fase bajista más o menos importante no es descartable.

Por otra parte, desde finales de 2017 los índices europeos se encuentran en clara tendencia bajista. El actual rebote tiene como indicio positivo que se ha iniciado en muchos índices en el nivel que supone un retroceso del 61,8% del ciclo alcista de 2016-17. Este es un porcentaje habitual en muchas correcciones y podría ser un argumento para tener la esperanza en que estemos iniciando un proceso de suelo. Pero todavía no es suficiente. Sería necesario que se superaran las primeras zonas de resistencia que mantienen la estructura bajista en los últimos meses (Eurostoxx 50 3.400, Daxk 5.550, Ibex 9.650 …)

Los indicadores de sentimiento no son del todo concluyentes, pero al menos sí permiten pensar en una fase de rebote/consolidación más prolongada en próximas semanas. El tono general de pesimismo en estas últimas semanas ha sido bastante elevado, en particular en Europa. Revisiones a la baja del crecimiento, expectativas de fin de ciclo en EEUU, un clima político enrarecido, etc. En general podría ser un entorno propicio para un suelo aunque tendríamos más confianza si el proceso se prolonga un tiempo.

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La corrección se ha instalado en todos los índices mundiales. Puede necesitar todavía un 5-10% adicional para completarse.

Desde finales de septiembre una intensa corrección se ha instalado en el mercado afectando de forma generalizada a la mayoría de índices mundiales. Las caídas en este período son del orden del 10% en promedio pero superiores en índices como el Nasdaq y otros más expuestos a valores cíclicos o de crecimiento. El detonante ha sido la brusca corrección de la Bolsa americana que ha arrastrado al resto de índices.

Los índices norteamericanos estaban en territorio de máximos históricos. La corrección actual puede interpretarse como una corrección al últimos ciclo alcista desarrollado desde febrero de 2016 hasta los máximos recientes. En principio el objetivo teórico de esta corrección en el caso de EEUU sería volver a la zona de mínimos que dejaron en la caída de febrero/marzo (S&P 500 2.550, Nasdaq 6.200, etc.), Estas caídas implicarían retrocesos adicionales del 5-10% según los índices. Podríamos asumir por tanto que la corrección ha hecho ya 2/3 de su recorrido y que en próximas semanas asistiríamos al proceso final de caídas y formación de un suelo.

El problema en el caso de los índices norteamericanos vendría si se rompieran esos niveles. Aunque no es el escenario que vemos más probable no hay que perder de vista el hecho de que el mercado alcista en EEUU lleva un desarrollo muy largo. En este sentido la eventual ruptura de esos niveles plantearía la posibilidad de que estuviéramos corrigiendo no solamente el ciclo desde 2016 sino todo el mercado alcista desde 2009. Obviamente este escenario implicaría un proceso bajista mucho más importante en tiempo y retroceso.

En Europa la situación de partida es diferente ya que los máximos los marcaron los índices hace ya bastantes meses y ya habían empezado a corregir hace tiempo. La consecuencia es que en Europa el objetivo más probable para la corrección sería volver sobre los mínimos de 2016 (Ibex 7.600, Eurostoxx 50 2.700, etc.), niveles que implican caídas adicionales del orden del 10% o algo más.

Respecto a la estructura de largo plazo en Europa en general seguimos atrapados en una gran estructura lateral desde el año 2.000. El último intento alcista en 2016/17 ha vuelto a fracasar en su intento de romper al alza esa estructura lo que no es una señal positiva precisamente y refuerza la idea de que la actual corrección va a prolongarse en busca de los mínimos de 2016 que fueron el origen de ese tramo alcista.

Un repaso a los indicadores de sentimiento refuerza la idea de que todavía no se dan las condiciones para un suelo importante inminente, tal vez sí algún intento de rebote de corto plazo. En general creemos que todavía tenemos por delante algunas semanas, tal vez unos pocos meses, para completar la corrección y el proceso de formación de un suelo.

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Ruptura generalizada de soportes deja índices muy vulnerables a corto plazo.

Después de varios meses de indefinición en que los índices europeos han desarrollado un movimiento correctivo pero con unos niveles de sporte bien definidos, finalmente se ha producido una ruptura generalizada de los mismos que deja poco margen al optimismo a corto plazo. Como es habitual, el detonante ha sido la caída de la bolsa americana que ha iniciado una corrección desde sus niveles de máximos históricos. La caída violenta de ayer tras romper sus primeros soportes de corto plazo parece señalar que se ha iniciado una corrección en Wall Street de cierta envergadura.

Dada la estructura de los índices norteamericanos creemos que una corrección que les lleve de vuelta a los mínimos de marzo entra dentro de lo razonable. Esto supondría una caída adicional del orden del 8-10% en EEUU y podría verse como una corrección normal dentro de un mercado alcista de largo plazo.

Inicialmente las caídas se han centrado especialmente en los valores y sectores más alcistas de los últimos meses. Sectores de crecimiento en particular (Tecnología, Consumo, Industriales …) que han tenido un comportamiento excepcional en los últimos años y que incluso han mantenido el tono alcista en estos últimos meses en que otros sectores han dado ya muestras de debilidad. Una rotación de unos sectores a otros es en principio una característica de las fases correctivas y de alguna forma nos permite confiar en una corrección más limitada y no en un mercado bajista de grandes dimensiones donde las caídas son muy generalizadas. En el caso de Europa en particular, sectores muy castigados como bancos y telecos parecen de momento aguantar y eso ha limitado algo las caídas de los índices. Por el contario, otros sectores han sufrido en estos días claras rupturas de soportes que apuntarían a un proceso correctivo más prolongado en próximas semanas.

La ruptura de soportes en los índices europeos nos deja desde luego un panorama bajista en el corto plazo. Manejamos dos posibles escenarios de caída: el primero sería alcanzar niveles de retroceso del 61,8% del ciclo alcista de 2016-17 (Eurostoxx 50 3.070, Daxk 5.150, Ibex 9.950), que implicarían retrocesos adicionales moderados del orden del 3%. Si el sector bancario sigue mostrando resistencia a caer este escenario podría ser posible aún en un entorno de corrección más intensa en Wall Street. La alternativa sería una caída hasta los mínimos de 2016, lo que implicaría caídas adicionales del orden del 10-15% en los índices europeos. Una caída de esta magnitud obviamente arrastraría a todos los sectores de forma indiscriminada.

De momento no hay una narrativa clara para la corrección. En la última corrección importante en 2015 el argumento fue la crisis de china-emergentes-petróleo y la posibilidad de que afectara al crecimiento de la economía global. Ahora no parece haber una amenaza tan clara al escenario de crecimiento, pero es posible que en próximos días o semanas tengamos esa narrativa (guerra comercial, China, tipos de interés…) En todo caso, correcciones del 10-20% son relativamente normales durante un mercado alcista y en principio se recuperan con relativa rapidez. Veremos si es el caso en esta ocasión.

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Rebote en Europa, pero todavía dentro de la estructura correctiva de los últimos meses.

Los índices europeos han tenido un rebote significativo desde sus zonas de soporte importantes aunque todavía no han sido capaces de salir del entorno correctivo en que se mueven desde hace meses. Seguimos por tanto dentro de unos rangos laterales-bajistas con la percepción de que el final de la fase correctiva puede no estar lejos, pero sin la definitiva confirmación que vendría con la ruptura de niveles de resistencia relevantes (Eurostoxx 50 3.450, Ibex 9.670 …)

Esto nos deja unos rangos relativamente estrechos en los que se podían mover los índices durante algunas semanas hasta que se produjera una ruptura decisiva que esperamos sea al alza. (Ibex 9.100-9.670, Eurostoxx 50 3.260-3.450 …). Las caídas que se están produciendo hoy por tanto no suponen de momento un cambio en ese escenario y habría que verlas como una corrección normal al fuerte tirón del mercado en las dos semanas anteriores. Lógicamente la eventual ruptura de los niveles de soporte señalados sí supondría una quiebra de nuestro escenario esperado e implicaría una continuidad de la fase correctiva durante algún tiempo más.

Del análisis de los sectores del Eurostoxx que hacemos en gráficos siguientes sacamos algunas conclusiones que en general son consistentes con el escenario descrito:

Los sectores que más están presionando al mercado siguen de momento en tendencia bajista pero dando ciertos indicios de que pueden estar empezando a formar un suelo. Son varios sectores cíclicos en corrección desde hace meses y los más importantes son Bancos y Autos. Para esperar una recuperación sostenible hay que contar con un suelo en estos mercados que todavía no está claro se haya producido pero que vemos indicios de ello.

El sector de Telecomunicaciones no se está mostrando como un sector defensivo y desde hace dos años está en clara tendencia bajista. Sería bueno que aquí también se produjera al menos un rebotedentro de la tendencia bajista para apoyar la recuperación del mercado. El otro sector defensivo tradicional, las Utilities, podrían mantenerse en un tono lateral en caso de que el mercado apueste por una recuperación cíclica de la economía que sería lo mejor para el conjunto del mercado.

Los sectores de Recursos Básicos y Energía se mantienen firmes en fase de consolidación con soportes sólidos y clara tendencia alcista de largo plazo.

Los sectores de crecimiento relacionados con Consumo, Industria, Salud … en general mantienen sus estructuras alcistas pese a las correcciones de corto plazo.

En resumen, la mayor parte del mercado no muestra de momento un deterioro en su estructura que nos haga pensar en una importante profundización de la corrección del mercado y en todo caso podríamos asistir a una prolongación del movimiento lateral de los últimos meses en espera de que los sectores que muestran un tono bajista acaben de encontrar un suelo. Sigue leyendo

Escenario incierto en el corto plazo. La corrección puede prolongarse un tiempo pero esperamos un escenario alcista a medio-largo plazo.

El mercado sigue mostrando un comportamiento muy divergente entre la fortaleza de los índices norteamericanos y la debilidad en la mayoría del resto de índices mundiales. Esto es consecuencia del temor de los inversores a un escenario de guerra comercial total entre EEUU y China y a los diferentes efectos que esto tendría en el mercado.

El principal riesgo se percibe sobre China y el resto de mercados emergentes donde se está produciendo una intensa corrección desde principios de año. Los índices europeos se están viendo afectado negativamente por esta situación aunque en un tono algo más contenido que los Emergentes. En todo caso los índices europeos mantienen un claro tono correctivo que se ha acentuado en las últimas semanas.

Esta situación plantea un escenario bastante incierto que puede dar lugar a medio plazo a dos escenarios alternativos diametralmente opuestos. Por un lado el escenario más pesimista es que la guerra comercial China-EEUU acabe generando una nueva crisis económico-financiera que se traslade con intensidad a los mercados. El hecho de que los índices europeos hayan hecho techo recientemente en niveles de resistencia muy importantes de largo plazo, puede ser interpretado en términos de fin de ciclo y de inicio de una nueva pata bajista importante. Este escenario encajaría con la posibilidad de que finalmente los índices norteamericanos vayan a desarrollar una corrección significativa después de 10 años de ciclo alcista. En principio vemos este escenario poco probable y sólo entraría en juego si los índices europeos cayeran por debajo de los mínimos del Brexit de 2016. (Ibex 8.000, Eurostoxx 50 2.800 …)

El escenario que vemos más probable es que el actual movimiento de los índices europeos forme parte de un largo proceso correctivo que arranca de 2015 y que esperamos finalice en algún momento en los próximos meses por encima de los niveles mencionados anteriormente. Este escenario es compatible con unos meses todavía complicados en los mercados pero dejaría paso a continuación a un ciclo alcista sostenido en el que los índices europeos romperían finalmente las resistencias que les frenan desde hace 10 años al menos. (Ibex 12.000, Eurostoxx 50 3.700 …)

Ya lo dice el dicho americano: “Short term pain, long term gain”.

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Los índices se acercan a zonas de soporte donde esperamos la formación de un suelo en próximas semanas.

El proceso de corrección que se inició a finales de enero sigue su curso con sucesivas rotaciones sectoriales que se traducen en un proceso más bien lateral en los índices. Inicialmente fueron los valores defensivos y de dividendo (Alimentación, Salud, Utilities …) los que tuvieron el peor comportamiento ante el temor a que Europa iba a seguir rápidamente el proceso de subidas de tipos de EEUU. Después, el debilitamiento de los indicadores económicos en la eurozona favoreció una corrección más intensa de los sectores cíclicos, con los bancos a la cabeza. Últimamente los sectores de crecimiento que mejor habían aguantado hasta ahora, como la tecnología y otros, están participando también en la corrección.

A medida que los índices se acercan a los soportes clave cabe esperar una reacción de los sectores que están liderando las caídas. En el caso de Europa creemos que para que se produzca una recuperación importante, aunque sea dentro del amplio rango lateral, tiene que producirse una reacción del sector bancario y otros cíclicos que llevan acumulada una caída importante. Probablemente la recuperación de estos sectores implique un tono más plano en los que en las últimas semanas han tenido un mejor comportamiento que son los defensivos.

A corto plazo todavía el mercado muestra un sesgo bajista tanto en EEUU como en Europa pero esperamos que en próximos días/semanas tienda a formarse un suelo que respete los niveles clave de soporte (Ibex 9.300, Eurostoxx 50 3.250, Daxk 5.500) para dejar paso a un intento de volver hacia la parte alta de los rangos laterales. Aunque no lo consideramos muy probable, una ruptura generalizada de las zonas de soporte en Europa y EEUU pondría en sería duda el escenario que venimos asumiendo y abriría las puertas a un escenario más bajista para los próximos meses.

El movimiento de consolidación en que se encuentran los índices europeos desde hace meses se explica desde el punto de vista técnico porque se encuentran ante niveles de resistencia muy importantes que se corresponden con los máximos previos de 2015, pero también en muchos casos con los de 2007 e incluso 2.000. La superación de estos niveles tendría importantes repercusiones alcistas para la estructura de largo plazo de los índices europeos. Por el contrario, un fracaso en el intento de superarlos, tendría como consecuencia más probable la vuelta al origen del último movimiento que fueron los mínimos de 2016. Una disyuntiva muy importante que puede tardar todavía algunos meses en dilucidarse.

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El BCE da la puntilla a los bancos, pero esperamos que tiendan a estabilizarse en próximas semanas.

Como se esperaba el BCE anunció ayer que en diciembre dará por finalizado el programa de expansión cuantitativa que puso en marcha en 2015. Entonces la economía europea mostraba un crecimiento débil con tintes deflacionistas que justificaban la medida. Tres años después el crecimiento supera el 2% y la inflación se prevé que se estabilice sobre el 1,4% en los próximos dos años. Aunque los riesgos no han desaparecido del todo el BCE considera que la economía está lo suficientemente fuerte como para no necesitar de esos impulsos extra de liquidez. A partir de ahora los tipos de interés volverán a ser la herramienta básica con la que manejar las expectativas de los agentes económicos.

La sorpresa en este sentido ha sido el anuncio de que los tipos de interés se mantendrán en su nivel actual (0%) al menos hasta el verano de 2019, o más si fuese necesario. Este anuncio propició unas reacciones significativas ayer en los mercados reforzando algunas tendencias que ya se venían observando en las últimas semanas. En particular caídas en la rentabilidad de los bonos y el euro y subidas en la bolsa, aunque en este caso con un desigual comportamiento sectorial.

Las expectativas de que los tipos de interés se van a mantener sin cambios al menos hasta finales de 2019 es en principio una noticia positiva para la Bolsa, con la excepción del sector financiero. El problema es que el peso de este sector en los índices es bastante elevado lo que hace difícil esperar un movimiento alcista sostenido sin su participación. Por otra parte, algunos de los sectores defensivos que más se benefician como las Utilities no son compañías de crecimiento que puedan sostener un mercado alcista de largo plazo. Su respuesta hay que verla más bien como un movimiento de corto plazo que puede devolverles a los niveles máximos que alcanzaron meses pasados.

En general creemos que el recorrido a la baja de la rentabilidad de los bonos no es excesivo. El retraso en las subidas de tipos puede traducirse en que se retrase a su vez el esperado repunte de los tipos largos pero es muy improbable que puedan volver a caer a los niveles negativos que alcanzaron en 2016 si no se produce un deterioro de la economía y la inflación como entonces. En este sentido esperamos que el sector bancario tienda a estabilizarse en próximas semanas pues sus niveles de valoración actuales reflejan un escenario demasiado pesimista salvo que el mercado estés descontando la vuelta a un entorno deflacionista.

En definitiva el mercado sigue en el corto pazo afectado por factores diversos, contarios en algunos casos, que favorecen la continuidad del proceso de consolidación en un rango amplio que se inició a principios de año. A medio plazo seguimos pensando en la reanudación de la tendencia alcista cuando las incertidumbres actuales se hayan disipado. Entre ellas las actuales dudas sobre el crecimiento en Europa y la evolución de los tipos de interés deberían desaparecer para permitirá un proceso alcista apoyado por todos los sectores, y no basado en los defensivos como ahora.

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