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Un alto en el camino: el mercado entra finalmente en una fase de corrección.

Después de cuatro meses de intensas subidas finalmente las Bolsas han entrado en una pausa que podría prolongarse algún tiempo. Con los índices norteamericanos justo en los máximos del año pasado, hacía falta poco para precipitar una corrección y ese “poco” ha sido la irrupción de Donald Trump amenazando a China con más aranceles si no acaban de alcanzar el acuerdo que llevan negociando desde hace meses. Independientemente de cómo puedan evolucionar esas negociaciones, una fase de corrección/consolidación sería perfectamente razonable para asimilar las subidas de los últimos meses y sentar las bases de un nuevo tramo alcista sostenido más adelante.

La subida del mercado desde principios de año, particularmente en Europa, ha mostrado algunas debilidades que explican la corrección de los últimos días. La persistente caída de la rentabilidad de los bonos, que han alcanzado nuevos mínimos históricos por toda la eurozona, sigue sin encajar muy bien con un escenario netamente alcista de la Bolsa. Tampoco el hecho de que importantes sectores cíclicos (Bancos, Materias Primas, Autos …) hayan mostrado bastante debilidad durante estos meses con un rebote débil que casi se ha difuminado con la caída de los últimos días. En conjunto estas circunstancias son reflejo de las incertidumbres sobre el escenario de crecimiento futuro, las consecuencias de la guerra comercial y la baja inflación, un escenario particularmente complicado para algunos sectores del mercado.

Tanto la rentabilidad de los bonos como las cotizaciones esos sectores cíclicos han vuelto a las cercanías de sus niveles mínimos previos al rebote. La visión más optimista sería que esta recaída forma parte de un proceso de formación de un suelo y que en unas semanas/meses ese proceso se completará dejando paso, esta vez sí, a una fase alcista en la que participe la práctica totalidad de los sectores del mercado. En un escenario de confianza en el crecimiento se recuperarán las expectativas de una futura y gradual normalización monetaria, lo que debería traducirse en una recuperación de las rentabilidades de los bonos a niveles más normales.

Esto nos sitúa a corto plazo en una fase de transición en que, por un lado, los valores que han subido con fuerza pueden corregir o consolidar parte de esos avances y, por otro, lo valores débiles tienen que alcanzar el clima de pesimismo extremo que suele acompañar a los suelos importantes. Obviamente todos los procesos de corrección de alguna importancia tienen un trasfondo de pesimismo que justifica las caídas. En esta ocasión parece que el asunto de las negociaciones comerciales va a ser el foco de atención en las próximas semanas. En la medida en que la situación se complique el escenario en el mercado puede también deteriorarse algo más de la cuenta, pero en lo que se refiere a los índices esperamos una corrección más lateral que profunda en las próximas semanas/meses. A medio-largo plazo seguimos manteniendo la confianza en un escenario alcista.

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¿Sell in May?

El comportamiento del mercado ha mantenido la misma tónica de los últimos meses desde nuestro anterior informe, con la tendencia alcista muy firme en todos los índices. En EEUU el Nasdaq ya ha conseguido superar los máximos históricos y el resto de índices están a punto de hacerlo. Hace apenas cuatro meses las bolsas se derrumbaban más de un 20% en medio de grandes temores a una recesión, pero no era sino una falsa alarma, una de las que de vez en cuando salpican los mercados alcistas haciendo difícil mantenerse en ellos. Digamos que caídas del orden del 10-20% es la volatilidad que hay que aguantar durante un mercado alcista si uno quiere obtener las revalorizaciones a largo plazo que ofrece el mercado bursátil. Claro que alguna de estas correcciones eventualmente se transforma en un fin d ciclo de verdad, y entonces el precio a pagar es mucho mayor.

En general esperamos que la tendencia alcista se vaya a prolongar todavía algunos años más, pero la vuelta a los máximos previos siempre es un momento delicado que puede favorecer algún tipo de corrección. En el caso de los índices norteamericanos no vemos probable una corrección profunda, pero tampoco es razonable que la subida mantenga la pendiente de estos meses. Posiblemente en los próximos meses la dinámica del mercado cambie hacia un movimiento con correcciones pequeñas, pero más frecuentes, que suavicen el ritmo de avance del mercado en comparación con el de estos meses atrás.

Los índices europeos están subiendo con un ritmo similar al de EEUU, aunque como la corrección el año pasado había sido más profunda, todavía les queda cierto margen antes de llegar a sus zonas de máximos del año pasado. Estos niveles además coinciden con resistencias muy importantes en la estructura de largo plazo, por lo que sería razonable que impusieran una pausa al menos a las subidas. Nos acercamos al período estacional más negativo del año, junio-septiembre, por lo que no sería raro, casi sería deseable un proceso de consolidación para reanudar las subidas con nuevas fuerzas más adelante.

El análisis de los diferentes sectores de la Bolsa europea muestra una clara distinción entre sectores de crecimiento y defensivos, por un lado, y los cíclicos por otro. Los primeros en general están muy alcistas y han vuelto, y en algunos casos superado, a los máximos de 2017-18. Su situación es por tanto similar a la de los índices americanos con una tendencia alcista muy firme que debería continuar en próximos meses más allá de posibles correcciones de corto plazo. Los cíclicos, por el contrario, se están mostrando más remisos a recuperar. Pese a ello, creo que su movimiento puede interpretarse como un proceso de formación de un suelo y que en próximas semanas/meses deberían acompañar el resto del mercado en un movimiento alcista más equilibrado.

El Ibex se está viendo un poco perjudicado por el comportamiento sectorial por el fuerte peso de los bancos que todavía no han empezado a subir con claridad. También las eléctricas que habían subido mucho se han parado últimamente y eso hace que el Ibex se haya descolgado un poquito del resto en los últimos días. En todo caso su tendencia es la misma que el resto y lo seguirá siendo en el futuro.

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Un análisis de la estructura de largo plazo de la Bolsa americana: ¿dos años más de mercado alcista?

En la última semana los índices europeos han dado otro tirón alcista significativo reforzando la tendencia alcista en el corto plazo. Aunque la situación de cada índice presenta alguna diferencia por el diferente comportamiento entre sectores y los pesos diversos que éstos tienen en los índices, podemos decir que en promedio el objetivo es volver hacia los máximos de 2017. Es decir, recuperar casi todo lo perdido en la caída de 2018. Este movimiento se encuadraría dentro de un gran proceso lateral que viene desarrollándose desde los máximos de 2015. Desde entonces los índices europeos han desarrollado un gran tramo bajista hasta junio de 2016, otro alcista hasta finales de 2017, de nuevo otro bajista hasta diciembre de 2018, y ahora estamos en un proceso alcista camino de los máximos o en cada caso sus zonas de resistencia relevantes.

La cuestión clave es si esta vez vamos a ser capaces de romper las zonas de resistencia o vamos a volver a fallar y desarrollar un nuevo tramo bajista durante los próximos meses. Al menos en el corto plazo creemos que tenemos un margen de subida adicional del 5-10% hasta llegar a los niveles de resistencia clave. Un factor a tener en cuenta en el corto plazo es que el mercado está muy pendiente del previsible acuerdo entre China y EEUU que podría anunciarse en próximas semanas. Es probable que hasta que no se produzca ese anuncio, o bien el no-acuerdo, el mercado se resista a corregir.

Las resistencias citadas, además, no son solo importantes en la estructura de medio plazo porque han sido techos de mercado en 2015 y 2017. Son también relevantes en la estructura de largo plazo pues enlazan con directrices lateral-bajistas que vienen de 2000 y 2007. Su superación, por tanto, tendría importantes implicaciones alcistas para los índices europeos en los próximos años.

La tendencia alcista de los índices norteamericanos en el medio-largo plazo está fuera de duda. A corto plazo están en las cercanías de los máximos históricos de 2018. Esto unido a la subida acumulada desde los mínimos de diciembre hacen posible que en algún momento se produzca una corrección más duradera. Con independencia de que se pueda atascar más o menos tiempo alrededor de esa zona de máximos, con vistas a los próximos meses/años seguimos viendo continuidad al mercado alcista.

Hemos realizado un análisis del S&P 500 basándonos en el modelo de la onda de Elliott. Nuestra conclusión es que el escenario que consideramos más probable implicaría la continuidad del proceso alcista en los próximos dos años al menos. Un objetivo teórico para este movimiento sería la zona del 3.650 aprox, lo que implica una revalorización del orden del 30% desde los niveles actuales.

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Entramos en fase de corrección.

Tras dos meses de intensas subidas en las que los principales índices han registrado avances del orden del 15-20%, finalmente parece haber llegado una corrección significativa. En próximas semanas la gran duda será si estamos en una corrección dentro de un proceso alcista (el escenario que vemos más probable), o si hemos dejado atrás un simple rebote y volvemos a un entorno bajista hacia los mínimos de diciembre o más allá.

El “desencadenante” de la corrección parece haber sido el triste escenario económico que dejo traslucir el BCE en su reunión de ayer. La rebaja de las previsiones de crecimiento vino acompañada de un alto grado de incertidumbre sobre las mismas, hasta el punto de que se mantiene “el riesgo es a la baja”. Es decir, que hay más rie4sgo de desviaciones a la baja sobre esas previsiones que al alza. Frente a este tono relativamente pesimista sobre la economía, el BCE mostró que la única arma que parece dispuesto a emplear es prolongar la actual política de tipos cero.

La reacción de los mercados consistió en una fuerte rotación hacia activos defensivos (bonos, acciones defensivas …) desde los sectores más cíclicos empezando por los bancos. Desde un punto de vista técnico lo que tenemos de momento es una corrección normal, aunque con una situación bastante diferente según los sectores. Por un lado, las Utilities y otros sectores que se benefician de los tipos bajos han mantenido e incluso acelerado el tono alcista en los últimos días, mientras que bancos, materias primas y cíclicos en general van camino de volver a la zona de mínimos de diciembre.

En conjunto, este comportamiento nos sigue pareciendo consistente con la posibilidad de que estemos en una fase de transición entre el período bajista de 2018 y un nuevo proceso alcista sostenible en los próximos 1 a 3 años. El pesimismo actual sobre la economía es lógico ya que de momento los indicadores económicos siguen en fase de desaceleración. En estas condiciones es normal que la intensa subida de las últimas semanas, que estaría anticipando una mejoría futura de la economía, se pare. Los mercados van muy deprisa y hay que dar tiempo a que algunos brotes verdes permitan seguir confiando en esa recuperación.

La intensidad del reciente tramo alcista apunta a que la actual corrección va a necesitar un tiempo para poder crear las condiciones necesarias para un nuevo tramo alcista sostenido. Esperamos que durante algunos meses los mercados entren en un proceso de corrección que por un lado retroceda alrededor de la mitad de la subida previa y, por otro, se prolongue en el tiempo lo suficiente como para crear una pendiente de subida sostenible en el tiempo.

Obviamente no podemos descartar la vuelta a un escenario bajista pero es un escenario que vemos menos probable y en todo caso intentaremos detectar indicios de que la evolución del mercado no sea compatible con nuestro escenario “optimista”.

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En espera de una primera corrección, pero confiando en la continuidad alcista en próximos meses.

El rebote de las bolsas sigue su curso desafiando el entorno de noticias macro negativas, particularmente en Europa. Esta semana se han publicado los índices PMI en Europa que tienen entre sus atractivos que reflejan la situación de las empresas casi en tiempo real, pues están basados en una encuesta sobre la evolución de la actividad en las tres semanas precedentes. En este caso por tanto nos han dado información del mes de febrero.

Los datos reflejan que la actividad en el sector industrial todavía sigue deteriorándose, pero las compañías del sector servicios ha reportado una incipiente mejoría por segundo mes consecutivo. El índice Compuesto (industria+servicios) también mejora ligeramente por segundo mes. Si unimos a esto el fuerte rebote de la Bolsa desde finales de diciembre podemos seguir manteniendo, aunque sea todavía con incertidumbre alta, que la fase más intensa de la desaceleración de la economía en Europa ha quedado atrás. A su vez, esto refuerza la confianza en que la larga corrección de las bolsas desde finales de 2017 ha podido finalizar.

El principal factor de optimismo que está favoreciendo la recuperación de las Bolsas en el corto plazo es la expectativa de un acuerdo en las negociaciones comerciales entre China y EEUU. Este factor va de la mano de las expectativas de una aceleración de la economía china en la segunda parte del año apoyada por las medidas de estímulo monetarias y fiscales que están tomando las autoridades chinas. Sin duda China ha sido uno de los factores que explican la duración e intensidad de la desaceleración en Europa. La fuerte recuperación de la bolsa china desde diciembre sería en sí misma una señal adelantada de este proceso.

La subida de los índices, particularmente en EEUU, está empezando a sorprender por la ausencia de correcciones significativas. Del escepticismo sobre la sostenibilidad de las subidas estamos pasando a la ansiedad porque el mercado no corrige dejando fuera a muchos que no confiaban en la recuperación. El amago de corrección hace dos semanas no fue muy lejos y los índices han seguido avanzando hasta hoy. Desde un punto de vista técnico sería razonable esperar una corrección en cualquier momento. Estamos en niveles de resistencia relevantes y los niveles de sobrecompra en el corto plazo son bastante acusados, pero cuando se impone el sentimiento de que “ojalá el mercado corrija para poder entrar”, la corrección tiende a retrasarse más allá de lo que uno esperaría.

En el corto plazo se ha generado una pequeña divergencia bajista con el sector bancario quedándose atascado en el último tirón del mercado. De momento los bancos se resisten a acompañar con claridad la recuperación del mercado. Esto mismo sucedió en el inicio de procesos alcistas importantes en 2012 y 2016, y en ambos casos acabaron por incorporarse al mercado alcista general. En definitiva, seguimos pensando que hay una probabilidad elevada de que estamos en la fase inicial de un proceso de recuperación que debería prolongarse en próximos meses.

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El rebote se enfrenta a su primera prueba importante.

A finales de diciembre se inició un rebote en las Bolsas mundiales que puso fin a dos meses de intensas caídas. Estamos asumiendo que este rebote es el inicio de una nueva fase alcista en las bolsas que debería tener continuidad en los próximos meses/años. Después de cuatro semanas de avances esta semana se ha producido una primera corrección significativa que puede considerarse normal tras las últimas subidas. Los inicios de un movimiento alcista no son fáciles porque los factores que han ido favoreciendo el proceso bajista siguen vigentes y al principio no podemos estar seguros de si estamos en un simple rebote, uno más de la larga serie de rebotes fallidos de los últimos meses, o realmente estamos en un cambio de tendencia sostenible.

El retroceso de estos días se está produciendo en un entorno de noticias económicas muy negativas en Europa. En pocos días se ha publicado la mayor caída de ventas minoristas de la eurozona en un mes desde hace siete años, el peor dato de pedidos de fábricas en seis años, o la mayor caída de la producción industrial desde la Gran recesión en 2009. Ayer mismo la Comisión Europea rebajó las expectativas de crecimiento de la eurozona de forma significativa: 1,3% en 2019 (anterior 1,9%) y 1,6% en 2020 (anterior 1,7%). ¿Es posible seguir asumiendo un suelo de las Bolsas en esta situación? La experiencia nos dice que el suelo de las Bolsas se produce en el momento de mayor intensidad de una recesión o desaceleración. En consecuencia si es posible que se haya formado un suelo pero es imposible estar seguros porque depende de cómo evoluciones la economía en los próximos meses. En este sentido estamos ante un período de máxima incertidumbre en el que el mercado puede fluctuar con gran volatilidad hasta decantarse definitivamente por un escenario de recuperación o bien de continuidad bajista.

En los índices norteamericanos es más fácil asumir que efectivamente el suelo ha quedado atrás. Tras subir un 20% desde los mínimos de diciembre es razonable asumir que en cualquier momento puede producirse una corrección de cierta importancia sin poner en cuestión el escenario general de recuperación. Un retroceso del 50% de la subida reciente significaría una caída del orden del 7-8% hacia el 2.550 el S&P 500 o el 6.650 del Nasdaq Composite. El problema en Europa es que un retroceso de esa magnitud (7-8%) nos devolvería a los mínimos recientes. En consecuencia, no podemos descartar de momento que el escenario de formación de un suelo en Europa incluya la posibilidad de revisitar los mínimos recientes o incluso caer algo más.

La magnitud del retroceso actual nos va a dar una primera pista sobre la situación de los mercados europeos. Si de momento se mantiene el impulso alcista no deberíamos caer más allá del 3.050 del Eurostoxx 50 o el 8.630 del Ibex. En ese caso el proceso de consolidación de los próximos meses se desarrollaría más bien entre esos niveles y las zonas de resistencia del 9.400 (Ibex) t 3.260 (Eurostoxx 50). Por debajo de esos niveles habría que contar con un escenario algo más complicado hacia la zona de mínimos recientes al menos y posiblemente algo más abajo.

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El rebote se consolida reforzando nuestra confianza en un suelo relevante.

El rebote iniciado a finales de diciembre en las bolsas mundiales sigue su curso pese al entorno pesimista sobre la evolución de la economía global y la europea en particular. El escenario general que estamos considerando más probable es que la fase correctiva de los últimos meses ha finalizado y que hemos iniciado un proceso de recuperación sostenible que podría prolongarse en los próximos 1 a 3 años probablemente.

Los índices norteamericanos han caído un 20% desde sus máximos de septiembre hasta el mínimo a finales de diciembre. Esta caída ha retrocedido un 50% del ciclo alcista de 2016 a 2018. Estas cifras son consistentes con lo que cabe esperar de una corrección importante dentro de un mercado alcista en ausencia de una recesión económica. Desde el final de la 2ª guerra mundial sólo una corrección, la del crash de 1987 superó ampliamente el 20% de caída sin que hubiera una recesión por medio. Correcciones de hasta un 20% ha habido muchas a lo largo de la historia, pero pocas que hayan superado ese listón. Eso sí las que han superado el 20% de caída se han ido al 40-50% y han supuesto graves crisis económicas y financieras.

En consecuencia, creemos que es bastante probable que hayamos visto el suelo de la corrección en los índices norteamericanos. Más incierto es cómo puede desarrollarse el proceso de recuperación. De momento estamos asistiendo a un rebote muy intenso, casi simétrico a la caída, pero en principio no vemos probable que la situación continúe así de forma indefinida. Más probablemente podemos tener un escenario de consolidación en un rango amplio durante los próximos meses. Tácticamente eso puede aconsejar cierta prudencia en niveles algo superiores a los actuales que detallamos en los gráficos siguientes.

Asumimos un escenario similar en los índices europeos. Vemos probable que se hay alcanzado un suelo importante y creemos que en próximas semanas el rebote podría prolongarse todavía hasta los niveles de resistencia intermedios más importantes. Un escenario de consolidación amplio en próximos meses sentaría las bases de una recuperación sostenida más adelante cuyo objetivo sería volver hacia los niveles que vienen frenando a los índices europeos desde hace años (Ibex 11.500-12.000, Eurostoxx 50 3.700, etc.

Un repaso a los índices sectoriales del Eurostoxx permite reforzar nuestra percepción de que hemos podido formar un suelo en Europa también. La mayoría de sectores han rebotado en niveles de soporte clave y apuntan a una fase de rebote importante en el peor de los casos, y potencialmente a un tramo alcista sostenido a medio plazo.

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La ruptura de los índices norteamericanos nos sitúa ante la fase más intensa de la corrección.

La ruptura de los índices norteamericanos de los niveles de soporte que habían aguantado a lo largo del año hace muy improbable la posibilidad de un suelo cercano. Al contrario, el escenario más probable ahora es la continuidad de la fase bajista hacia los mínimos de 2016 en el caso de los índices europeos (- 10% respecto a niveles actuales) y con un objetivo más incierto aunque de un orden de magnitud similar en el caso de EEUU.

Los índices norteamericanos han roto con violencia los niveles de soporte que veníamos considerando críticos. Por debajo de ellos no hay niveles claros hasta muy lejos, por lo que la única referencia que podemos manejar son los niveles de retroceso de Fibonacci más habituales en las correcciones. Asumiendo que el S&P 500 está desarrollando una corrección al ciclo alcista desde febrero de 2016, los objetivos de caída más probables serían el 2.390 (50% de retroceso) y el 2.250 (61,8% de retroceso). La alternativa sería considerar que estamos corrigiendo no sólo el proceso alcista desde 2016 sino todo el proceso alcista desde 2009. En este caso la corrección podría llevarnos a la banda 2.150-1.850.

El trasfondo de esta fase correctiva recuerda al del crash de 1987. Y no porque esperemos un crash, que no lo esperamos, sino porque se trata de una corrección muy intensa sin una justificación económica detrás en apariencia. Al contrario que en 2008-09, por ejemplo, ahora Noel entorno económico y financiero es muy positivo y no existen indicios de que esto vaya a cambiar drásticamente. Al igual que en 1987, sin embargo, la Bolsa (en EEUU) acumula una subida muy intensa en los últimos años sin apenas correcciones y este es un entorno propicio para una corrección técnica intensa y violenta como la que estamos teniendo. Lo positivo de un escenario de este tipo es que una vez el mercado se haya limpiado y encuentre un suelo definitivo cabe esperar que el proceso de recuperación sea también relativamente rápido ya que las condiciones de la economía en principio seguirán siendo favorables.

Los índices europeos últimamente están cayendo con menos fuerza que los norteamericanos algo que hace muchos años no sucedía. Desde luego que mientras la corrección en EEUU continúe no cabe esperar una recuperación en Europa sostenible. Pero si lo vemos como un indicio positivo en el sentido de que el mercado no parece estar descontando una gran crisis económica pues en ese caso los índices de mayor riesgo (Europa, Emergentes) estaría cayendo mucho más que EEUU.

Los índices europeos últimamente están cayendo con menos fuerza que los norteamericanos algo que hace muchos años no sucedía. Desde luego que mientras la corrección en EEUU continúe no cabe esperar una recuperación en Europa sostenible. Pero si lo vemos como un indicio positivo en el sentido de que el mercado no parece estar descontando una gran crisis económica pues en ese caso los índices de mayor riesgo (Europa, Emergentes) estaría cayendo mucho más que EEUU.

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Los índices norteamericanos aguantan, Europa sigue su deriva bajista.

Los mercados siguen en fase de incertidumbre con intentos de recuperación que no se consolidan y recaídas que mantienen de momento la presión bajista en el mercado.

La situación general es que desde principios de año se está desarrollando una fase correctiva en los índices bursátil que de momento no ha dado señales de haber finalizado. En los índices norteamericanos esta corrección se está desarrollando en forma de un movimiento lateral con unos niveles de soporte muy definidos (S&P 500 2.550, Dow Jones 23.500, Nasdaq Composite 6.600). Mientras esos niveles no sean rotos la tendencia principal del mercado norteamericano es alcista y cabe esperar que el movimiento al alza se reanude en próximos meses.

En Europa, sin embargo, la situación es más complicada. La corrección de los últimos meses se está desarrollando por un canal bajista lo que implica que con el paso del tiempo se van alcanzando niveles inferiores. Esta semana, concretamente, los principales índices europeos han roto a la baja el rango de consolidación de las últimas semanas amenazando con un nuevo tramo bajista importante.

El Eurostoxx 50 se encuentra todavía en una zona de soporte potencial, sobre el 3.070, donde confluyen la directriz alcista de largo plazo, la base de su canal bajista de los últimos meses y el retroceso del 61,8% del proceso alcista de 2016-17. Se abren dos posibles escenario para los próximos meses:

En la medida en que los índices norteamericanos sigan aguantando por encima de sus soportes, todavía sería posible que los índices europeos tiendan a estabilizarse en sus niveles actuales pese a la caída de esta semana. Si el Eurostoxx 50 aguanta en la zona del 3.070 podría entrar en un proceso de estabilización que en algún momento en los próximos meses deje paso a una recuperación sostenida.

La alternativa es que el proceso bajista actual se prolongue todavía algunos meses y los índices europeos acaben cayendo a la zona de mínimos de 2016 (Ibex 7.800, Eurostox 50 2.700, etc.) que implicaría caídas adicionales del orden del 10% en Europa. Las incertidumbres sobre la guerra comercial con China y el Brexit va a ser difícil que se resuelvan hasta febrero/marzo lo que apunta a que, en el mejor de los caso, podríamos asistir a un mercado en fase de estabilización hasta entonces. En el peor, a la continuidad de la deriva bajista actual.

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Los índices inician un intento de estabilización, aunque el riesgo bajista persiste.

Tras un primer rebote desde finales de octubre los índices han vuelto a caer a la zona de mínimos donde están intentando estabilizarse de nuevo. Este movimiento en principio es consistente con lo que podría ser un proceso de estabilización que deje paso en próximas semanas a un proceso de formación de un suelo. Los riesgos bajistas, sin embargo, no han desaparecido todavía y se mantiene abierta la posibilidad de que la fase correctiva se prolongue todavía hacia niveles inferiores.

La situación de los índices norteamericanos parece más clara en el sentido de que tenemos unos niveles de soporte muy definidos dentro de una tendencia alcista clara desde hace años. En este sentido el análisis es más sencillo: mientras esos soportes no sean rotos (S&P 500 2.550, Dow Jones 23.500, Nasdaq Composite 6.600) asumimos que estamos en una fase de corrección lateral desde principios de año que dejará paso más adelante a un nuevo proceso alcista dentro de su tendencia de largo plazo. Podemos decir que de momento se trata de una corrección técnica normal que no parece anticipar un deterioro de la economía.

El comportamiento de los índices europeos en el corto plazo ha sido similar, con un primer rebote que ha sido retrocedido totalmente. La diferencia es que la fase correctiva no está siendo lateral como en EEUU, con un nivel de soporte muy definido, sino que tiene un sesgo bajista lo que hace más difícil tener un objetivo claro sobre su finalización. Estamos manejando dos posibles escenarios: un suelo en los niveles actuales (61,8% de retroceso del ciclo alcista de 2016-18) o bien una caída más profunda hasta los mínimos de 2016 lo que implicaría una caída adicional de un 10% aprox. En el primer caso el proceso de suelo será seguramente prolongado por lo que esperaríamos un proceso de estabilización en próximas semanas como paso previo a una recuperación sostenida.

Un análisis sectorial de la Bolsa europea nos permite distinguir tres grandes grupos de sectores en diferente situación técnica:

  • Los sectores cíclicos en general están en clara tendencia bajista desde hace meses y de momento no se aprecian indicios de un suelo. El factor más positivo es que se están acercando a niveles de soporte muy importantes (en general los mínimos de 2016) en los que es razonable esperar un proceso de formación de un suelo. Podrían faltarles un 5-10% de caída si apuran hasta los soportes.
  • Los sectores de crecimiento que han liderado las subidas han entrado en una fase correctiva bstante intensa recientemente aunque dentro de estructuras alcistas de largo plazo. La dificultad aquí es que nos tenemos referencias claras de soporte para anticipar un suelo. En general creemos que todavía podrian caer algo más.
  • Los sectores defensivos en general parecen haber hecho suelo y podría ser el contrapeso que permite que los índices se mantengan en sus niveles actuales mientras los sectores anteriores completan sus fases correctivas.

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