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Comentario de mercado

Europa se abre a la mutualización de deuda. La noticia más relevante de la semana ha sido la propuesta conjunta de Francia y Alemania de lanzar un Fondo de Reestructuración de 500.000 millones para ayudar a superar los efectos de la pandemia. Lo relevante de la propuesta es que el Fondo se financiaría con deuda emitida por la Comisión Europea con cargo a su Presupuesto. Después, se encargaría de repartirlo entre los diferentes países en función de las necesidades de cada uno. Las ayudas que reciba cada país no serían reembolsables y la deuda se cancelaría por la propia Comisión con las aportaciones de los países al presupuesto. España aporta el 8% del Presupuesto por lo que de forma indirecta se haría cargo de 40.000 millones de la deuda, pero recibiría una cantidad superior en forma de ayudas a la reconstrucción. En definitiva, un mecanismo que implica transferencias fiscales entre países y que no se considerará deuda de los países aunque indirectamente tendrán que responder de ella.

Calma en los mercados. Los índices bursátiles europeos se mantienen más o menos estables desde hace un mes moviéndose en rangos laterales. Dentro de los índices hay apreciables diferencias entre sectores y valores en función de las expectativas del mercado sobre la recuperación y el crecimiento futuro de cada uno. En general este proceso interno de rotaciones en el mercado es una señal positiva de resistencia a nuevas caídas, y apuntaría a que el proceso de recuperación desde los mínimos de marzo sigue vigente. Incluso los sectores más afectados por la pandemia, que han mantenido una acusada debilidad más allá del mes de marzo -los bancos y los relacionados con los viajes en general- parecen mostrar en los últimos días una mayor resistencia a seguir cayendo, como si ya hubieron descontado el escenario muy negativo que sin duda van a afrontar en los próximos meses e incluso años. Los signos de que la pandemia está quedando atrás son evidentes y los procesos de desescalada están en marcha en la mayoría de los países. Con la incertidumbre de un posible nuevo brote en el otoño como principal amenaza, lo cierto es que el mercado sigue apoyado por el convencimiento general de que en los próximos meses la economía va a entrar en una fase de crecimiento sostenido.

Covid-19: un patrón similar en todos los países. Con diferentes grados de intensidad, pero lo cierto es que el desarrollo de la pandemia ha seguido un patrón similar en la mayoría de los países. Una vez que se alcanza determinado nivel de contagios, los casos crecen exponencialmente y a las 3-5 semanas se alcanza el pico de contagios diarios. Entre los 10 países con mayor número de contagios las excepciones están siendo Brasil y Rusia, donde el crecimiento hacia el pico está siendo algo más lento y prolongado. El descenso hasta la desaparición de la enfermedad es más lento en general, y se prolonga durante bastante tiempo. Parece haber cierta simetría en las fases de aumento/disminución de casos, en el sentido de que los países que han tenido un pico más alto tienen después una disminución de los casos más intensa, pero la duración total es similar en la mayoría de los países. En definitiva, la pandemia tiene un patrón de desarrollo propio que las medidas de las autoridades pueden modular sólo hasta cierto punto. Cara al futuro la gran incertidumbre es si habrá una segunda oleada en el otoño y de qué intensidad podría ser. Los análisis de seroprevalencia que se han hecho en varios países coinciden en reflejar que el número de personas que se han contagiado, y en consecuencia se han inmunizado es relativamente bajo, apenas un 5% en el caso de España. Esto lleva a pensar a la mayoría de los expertos que la probabilidad de un rebrote en otoño es alta, aunque posiblemente con menos virulencia. Si es así es probable que no sean necesarias nuevas medidas extremas de confinamiento y que podría controlarse simplemente limitando determinadas actividades de mayor riesgo. Hay quién sostiene que la tasa de contagiados ha sido bastante mayor pero que los test de seroprevalencia que se hacen no sirven para detectarlos porque captan sólo un determinado tipo de anticuerpos y según ellos hay otras formas diferentes de inmunidad que pueden desarrollarse. Para estos expertos la tasa de inmunizados sería de al menos el 50% lo que haría la probabilidad de un rebrote importante muy baja.

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Se inicia una corrección a la subida de las últimas
semanas. No vemos de momento una vuelta a un entorno bajista, y esperamos que la recuperación se reanude más adelante.

Después de casi dos meses de rebote los índices parecen haber iniciado un retroceso más importante de los que ha sido la norma últimamente. En principio una corrección, más o menos intensa, pero una corrección a las subidas previas. Al menos en EEUU este es el escenario que a priori consideramos más probable. Los índices norteamericanos han tenido una subida cercana al 40% desde los mínimos, y era inevitable que en algún momento se produjera una corrección. En el caso del S&P 500, un retroceso de entre 1/3 y ½ de la subida nos llevaría a la zona 2.585-2.640 desde el máximo cercano al 3.000 tocado recientemente. Una corrección de estas características dejaría intacta la estructura alcista desde los mínimos de marzo y permitiría pensar en un nuevo tramo alcista más adelante, una vez la corrección se complete.

La situación de los índices europeos es algo más dudosa, porque el rebote no ha sido tan intenso y la corrección va algo más rápido. En todo caso de momento podríamos asumir un escenario similar, en el sentido de que estamos en una fase correctiva a la subida desde los mínimos. La diferencia es que la corrección va a ser más profunda y en algunos índices, particularmente en el Ibex, la posibilidad de volver a tantear los mínimos de marzo no es en absoluto descabellada.

En todo caso el escenario de corto-medio plazo que vemos más probable es que la fase de rebote/recuperación que se inició en marzo se prolongue en los próximos meses más allá de la corrección actual. Técnicamente argumento principal sería que la intensa caída de febrero/marzo ha creado las condiciones necesarias para un rebote más prolongado, sin descartar que sea un suelo de largo plazo. Los niveles extremos de sobreventa y pesimismo que se crearon necesitan un tiempo para eliminarse y todavía no vemos indicios de optimismo, más bien lo contrario.

Más complicado es determinar si estamos en las fases iniciales de un nuevo proceso alcista de mediolargo plazo o bien en un rebote que dentro de unos meses dejará paso a una nueva pata bajista importante. De momento los amplios rangos que nos ha dejado el mercado en estos meses permiten escenarios muy diferentes en el largo plazo y es demasiado arriesgado apostar decididamente por uno de ellos. Habrá que esperar a que la recuperación avance un poco más para ver si percibimos indicios de debilidad en ella o, por el contrario, signos de un mercado alcista consistente. La participación en la subida de una amplia mayoría de valores, y en particular los cíclicos que de momento no acaban de asentarse, sería uno importante.

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Comentario de mercado

Un rebote desigual. Desde los mínimos de marzo hasta hoy el S&P 500 ha subido un 32%, el Eurostoxx 50 un 25% y el Ibex un 16%. Respecto a los máximos previos a la crisis el S&P 500 ha perdido un 15%, el Eurostoxx 50 un 25% y el Ibex un 33%. Se mantienen por tanto las dinámicas en cuanto al comportamiento relativo que había antes de la crisis con un claro mejor comportamiento de la bolsa norteamericana respecto a la europea, y un débil comportamiento de la bolsa española respecto a la media europea que ha sido la tónica dominante en los últimos años. Si tenemos en cuenta que la economía española ha crecido más que la del conjunto de Europa desde 2013, la explicación hay que buscarla más bien en el plano de las empresas. En el caso del Ibex, el elevado peso del sector bancario -con diferencia el peor en Europa en los últimos años- y la ausencia de grandes compañías de crecimiento que han liderado los mercados globales, estaría detrás de su pobre comportamiento relativo. Para un inversor español hay una forma obvia de escapar a esta situación: diversificar su cartera de valores incluyendo compañías europeas de sectores poco representados en nuestro mercado.

Covid-19: un impacto asimétrico en las economías europeas. La pandemia del Covid-19 ha afectado a todos los países de la Unión Europea pero su impacto va a ser desigual, con los países del sur en general llevándose la peor parte. Según las previsiones de abril de la Comisión Europea, el PIB de la UE se contraerá un 7,4% en 2020 para rebotar un 6,1% en 2021. Países como Italia o España, sin embargo, registrarán contracciones superiores al 9% este año y recuperaciones inferiores al 7% en 2021 por lo que el impacto neto en los dos años será bastante peor que en los países del norte. Tres factores fundamentales explicarían la diferente intensidad de la crisis. Por un lado, la duración e intensidad de la pandemia, que se traducen en medidas restrictivas para la ecolonomía más drásticas. Un segundo factor tiene que ver con la diferente estructura económica de los países, y en particular la dependencia del turismo y la mayor proporción de pequeñas empresas. Finalmente, otro factor clave sería la diferente capacidad fiscal de los países para tomar medidas frente a la crisis. Desgraciadamente, España está mal colocada en los tres factores.

Previsiones de abril de la Comisión Europea. De acuerdo con las previsiones recientes de la Comisión Europea el PIB de la UE en 2021 será un 1,8% inferior al de 2019 previo a la crisis. En general los países del sur de Europa tendrán un comportamiento peor que la media y los del norte mejor, con alguna excepción. España e Italia, los países más golpeados por la pandemia, van a ser los peor parados. El PIB de España en 2021 será todavía un 3,1% inferior al de 2019 con el agravante de que tendremos el déficit público más elevado de la Unión, un 6,7% del PIB.

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La fase de rebote se consolida de forma generalizada. El riesgo de una recaída severa es menos probable en próximos meses.

Los índices norteamericanos siguen lanzados en su intensa recuperación. Los datos económicos publicados esta semana reflejan una moderada caída del PIB del 1,2% en el primer trimestre (frente al 3,7% en la eurozona). La resistencia de su economía, la menor extensión de los contagios y las ayudas masivas tanto fiscales como monetarias, parecen haber convencido a los inversores que la recuperación de la economía norteamericana será intensa en los próximos trimestres. Es probable que ese escenario se confirme de alguna forma en los próximos meses lo que se traduciría en un mercado sostenido en EEUU. Las posibles correcciones no serían demasiado profundas y en general sería muy poco probable un nuevo acercamiento a los mínimos de marzo en próximos meses.

Los riesgos habría que situarlos más bien a medio plazo, a 1-2 años vista. Hasta entonces la economía se va a ver impulsada por los estímulos fiscales y monetarios, así como por la propia inercia de la recuperación del desplome reciente. Después vendrá el momento de lidiar con la deuda acumulada por las ayudas masivas. Será entonces, con la retirada de estímulos y los ajustes fiscales, donde cabe la posibilidad de una recaída de la economía y un proceso de corrección intenso en los mercados.

Tenemos el precedente de la crisis de deuda en Europa tras la Gran Recesión. Tras el suelo de la Bolsa en marzo de 2009 se produjo una recuperación muy intensa durante un año casi. A principios de 2010 el rebote se frenó y poco a poco se fue produciendo un cambio de escenario. La crisis de deuda fue afectando a varios países europeos provocando una nueva recesión y una vuelta a los mínimos dos años después.

Desde luego EEUU no es la eurozona, y tiene una mayor capacidad de lidiar con su deuda, pero la idea de fondo sigue siendo válida. En los próximos meses es difícil, que vayamos a volver a ver un nuevo descalabro del mercado. Inevitablemente, la economía va a empezar a recuperarse con fuerza una vez se eliminen las restricciones apoyada por los estímulos masivos. En ese escenario las Bolsas subirán más o menos, o se estabilizarán, pero es poco probable un hundimiento a los niveles extremos alcanzados en marzo. Dentro de unos meses veremos. En el caso de Europa el rebote va más lento y los riesgos son mayores, pero en esencia el escenario sería similar. La diferencia es que el rebote actual será más limitado y la probabilidad de una especie de crisis de deuda bis, más alta.

Del repaso que hacemos a la estructura de largo plazo de los índices europeos (ver gráficos más adelante) sacamos la conclusión de que es razonable asumir que se haya podido alcanzar un suelo importante en marzo. Esto significa que no vemos probable que estemos en un gran mercado bajista que continuaría por debajo de esos niveles de forma indefinida. No se puede descartar, sin embargo, que el proceso de inicio de un nuevo ciclo alcista sea largo e incluya algún acercamiento a la zona de mínimos, si no ahora, en 1-2 años. El escenario en ese período está necesariamente muy abierto por el enorme rango de fluctuación que han tenido los índices en estos meses.

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Comentario de mercado

“The Great Flash Depression”. Normalmente una gran recesión es un proceso que dura entre 1 y 3 años, y el ciclo bajista de la Bolsa a él asociado tiene un desarrollo similar. Durante ese tiempo, la incertidumbre dominante es precisamente saber cuándo terminará la contracción de la economía y, al ser un proceso largo, los indicadores económicos que se van publicando mensualmente permiten un análisis de su tendencia. Normalmente las Bolsas hacen suelo meses antes del final de la recesión, cuando los indicadores permiten intuir que la contracción empieza a perder intensidad. En la crisis actual, sin embargo, se estima que la recesión va a durar poco, apenas los 2-3 meses en que se mantengan las medidas de confinamiento. A partir de mayo/junio el nivel de actividad (PIB) volverá a crecer, aunque sea desde niveles extraordinariamente deprimidos.

¿El gran mercado bajista más corto de la historia? En apenas tres semanas, desde el 20 de febrero hasta mediados de marzo, las Bolsas de todo el mundo sufrieron un desplome sólo comparable a los “crashes” de 1929 y 1987. El S&P 500 cayó un 35%, el Eurostoxx 50 un 40% y el Ibex un 42%. Desde entonces, los mercados han entrado en un proceso de recuperación, de desigual intensidad, pero significativo en todo caso: desde los mínimos de marzo hasta los máximos recientes el S&P 500 ha rebotado un 31%, el Eurostoxx 50 un 28% y el Ibex un 24%. Actualmente el S&P 500 está un 17% por debajo de sus máximos previos a la crisis, el Eurostoxx 50 un 27% y el Ibex un 34%. Claramente el mercado está percibiendo un impacto mayor de la crisis en unos países y otros.

Europa pendiente de las medidas de apoyo. Una vez más se hace evidente que la falta de integración europea es un problema a la hora de afrontar una crisis como ésta. Es normal, por tanto, que un factor decisivo para los mercados en los próximos meses sea que se pueda alcanzar algún acuerdo que permita esperar una recuperación razonable de la economía en Europa en general y en países como España e Italia en particular. En la Cumbre de jefes de gobierno de esta semana hay coincidencia en la necesidad de crear un gran Fondo para la recuperación, pero sigue sin haber acuerdo sobre cómo se financiará y el grado de condicionalidad que se exigirá a los países que recurran a él.

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Los mercados se apuntan al escenario de una recuperación rápida de la economía.

Los mercados parecen darle una probabilidad elevada al escenario optimista de que la recesión, aunque intensa, va a ser de corta duración y la economía va a tener una recuperación importante en los próximos trimestres, de forma que para finales de 2021 las economías más sólidas podrían haber recuperado el nivel de actividad previo a la crisis. La dificultad de analizar esta crisis es precisamente su combinación de intensidad y corta duración. Esto se traduce en que, cuando apenas hemos empezado a conocer indicadores económicos que reflejan el impacto inicial de la crisis, los mercados ya han completado el desplome y empiezan a mirar al escenario de crecimiento que tendríamos en los próximos años. En condiciones normales, una recuperación de esta intensidad en medio de una recesión sería un signo bastante inequívoco de que lo peor habría pasado para los mercados. Desde luego es un escenario plausible ahora también, pero con un grado de incertidumbre tan alto que sorprende la intensidad y rapidez de la recuperación.

Estamos inmersos, por tanto, en un rebote muy intenso, aunque algo desigual por países y sectores. Las economías más fuertes, en particular EEUU, pero también China y otros asiáticos, Alemania, etc. Son los que están liderando las subidas. De alguna forma es lógico que el mercado asuma que el escenario de recuperación rápida de la economía es más creíble en economías más fuertes y países que han controlado mejor la pandemia. España no parece estar entre ellos de momento.

Desde un punto de vista técnico la fortaleza del rebote aumenta la probabilidad de que hayamos dejado atrás un suelo importante en los mercados. Sigue siendo razonable, por otra parte, esperar que la recuperación no vaya a ser vertical y que en algún momento se produzcan correcciones importantes. El escenario que consideramos más probable es que, tras este tirón inicial fuerte, el mercado entre en una fase de consolidación amplia que de alguna forma nos confirmase que ya no vamos a volver a los mínimos. Este escenario implicaría volver a ser optimistas respecto al largo plazo del mercado, aunque en los próximos meses todavía podamos estar sometidos a unas fluctuaciones importantes en el mercado dada la enorme amplitud de los rangos que se han abierto en estas últimas semanas.

Si descendemos al nivel de los valores, se aprecia que las tendencias que han dominado el mercado en los últimos años se vuelven a manifestar en la recuperación. Los sectores fuertes: tecnología, consumo, defensivos, etc. están liderando la recuperación, mientras que los que ya eran débiles antes de la crisis, como los bancos y cíclicos en general, no están participando demasiado en el rebote. La recuperación de estos sectores sería una importante señal para confiar en un escenario alcista sostenible a medio plazo.

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Comentario de mercado

El mercado se mueve en función de las expectativas de control de la pandemia. En apenas un mes y medio las Bolsas han registrado una caída histórica y un rebote parcial pero importante. En ese tiempo prácticamente no hemos empezado a conocer datos económicos relevantes sobre el deterioro de la economía. El mercado cayó al hacerse patente la expansión de la epidemia fuera de China, y está rebotando ante los primeros indicios de que podríamos estar acercándonos al pico de los contagios, es decir, al punto de máxima intensidad en el número de nuevos casos diarios. En los países que empezaron antes como España e Italia, parece que efectivamente el pico ha podido quedar atrás, mientras que en otros como EEUU todavía faltarían algunos días, pero podría alcanzarse en una o dos semanas.

Los primeros datos apuntan a una recesión sin precedentes en la primera parte del año. Los primeros datos que hemos conocido que recogen ya parte del impacto de la crisis son los relativos al empleo en el mes de marzo, que confirman una destrucción de empleo en un mes histórica en muchos países. El Banco de Francia ha hecho una primera estimación del PIB en el primer trimestre, calculando una caída del 6% respecto al trimestre anterior, y eso que sólo coge un mes de parón de actividad. Los datos del 2º trimestre que acabamos de comenzar serán todavía peores, por lo que no es descabellado pensar en una caída acumulada del 15% en la primera parte del año. La cuestión, en todo caso, es valorar el ritmo de recuperación que podamos tener en trimestres posteriores. Aquí será clave que las ayudas masivas a la economía hayan logrado evitar una destrucción generalizada del tejido productivo, así como el grado de control de la pandemia, que evite que en el otoño haya que volver a parar la economía por la posible aparición de nuevos brotes. Muchas incertidumbres todavía que permiten contemplar escenarios muy diversos para los mercados en los próximos meses. Entre una vuelta en V y una depresión prolongada nos quedaríamos con un escenario intermedio relativamente optimista: una recuperación gradual que en dos años nos lleve a recuperar el nivel de PIB previo a la crisis. Un escenario así sería moderadamente positivo para los mercados e, independientemente de que en el corto plazo se mantenga la inestabilidad, implicaría una recuperación significativa a 1-2 años vista.

Argumento para la recuperación: no tenemos los graves desequilibrios de 2007. Las grandes crisis son normalmente procesos de ajustes a los desequilibrios acumulados durante una fase expansiva prolongada. España registró un gran ciclo de crecimiento entre 1982 y 2007, sólo interrumpido por una breve recesión en 1992/93. En ese período la Bolsa registró un gran mercado alcista con una rentabilidad media del 16% anual. La última fase de ese gran ciclo, entre 2003 y 2007, el crecimiento de la economía estuvo impulsado por una gran burbuja inmobiliaria-crediticia. Se trató de la típica fase de euforia irracional que creo los graves desequilibrios que explican las penurias de la década siguiente. Entre los máximos de 2007 y los mínimos recientes la bolsa española ha perdido más del 60% de su valor, equivalente a una caída del 8% anual durante estos 13 años. Hemos vuelto a caer a las cercanías de los mínimos de 2002 que fueron el origen del período de la gran burbuja, un saneamiento total de los excesos que podría ser la base para el inicio de un nuevo ciclo en los próximos años.

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Los mercados se estabilizan, pero todavía en un clima de incertidumbre extrema.

Seguimos en un entorno de incertidumbre extrema que hace muy difícil poder confiar en un escenario determinado para el mercado en los próximos meses. La economía ha entrado en una profunda recesión que nos va a acompañar durante los próximos 2-3 meses al menos, en espera de que la evolución de la pandemia permita retirar las medidas de confinamiento. No sabemos, sin embargo, en qué situación van a estar las empresas y las familias cuando llegue ese momento. Los pronósticos sobre la recuperación de la economía ahora mismo van desde una recuperación rápida hasta una recesión prolongada y una lenta recuperación. Eso hace que los mercados, aunque se han estabilizado, difícilmente vayan a recuperarse con rapidez.

Desde un punto de vista técnico también es muy difícil delimitar un escenario tras el desplome de las semanas pasadas. En general creemos que se ha producido un suelo de corto plazo al menos que debería traducirse en un proceso de rebote/consolidación de varias semanas/meses de duración. La gran incertidumbre es si esto es una pausa dentro de un mercado bajista más prolongado o si forma parte de un proceso de formación de un suelo de forma que lo peor habría pasado ya. Es imposible saberlo, pero cuanto más tiempo se estabilice el mercado sin hacer nuevos mínimos más probable será el escenario optimista.

Dentro del movimiento lateral que parece estar iniciándose en el mercado, es evidente el sesgo sectorial más bien defensivo. Los sectores cíclicos más expuestos al parón de la economía (Bancos, viajes, autos, energía, industria …) están teniendo un rebote más débil y no se puede descartar que todavía no se hayan visto los mínimos. Otros sectores más resistentes a la crisis, por el contrario, es menos probable que vayan a caer por debajo de los mínimos recientes, aunque se mantengan todavía bastante tiempo en un proceso lateral.

Hay que tener paciencia en las próximas semanas y esperar a que el mercado nos dé más señales sobre su evolución futura: posibles divergencias entre sectores e índices, resistencia a hacer nuevos mínimos, rebotes en materias primas y otros sectores sensibles a la economía, etc. De momento van a pasar todavía algunas semanas con un escenario económico dramático y una evolución muy lenta de la pandemia en que no va a ser posible extraer conclusiones positivas. Pero es posible que en medio de ese agujero negro el mercado pueda empezar a dar alguna señal positiva que podamos analizar. Hasta entonces, paciencia y auto-protección.

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Se mantiene la fase de calma relativa en los mercados. Las Bolsas marcaron los mínimos el 16 de marzo y desde entonces nos mantenemos en una fase de rebote/consolidación. Desde los mínimos el rebote máximo en los índices europeos ha sido de algo más del 20%, en todo caso apenas se ha recuperado 1/3 del desplome de las semanas anteriores. En los últimos días el rebote se ha frenado y nos mantenemos más bien en un tono de consolidación en espera de algo de visibilidad sobre la evolución de la pandemia y los riesgos para la economía.

Caída histórica del empleo en España. Estamos empezando a conocer los primeros indicadores que reflejan el frenazo en seco que ha sufrido la economía como consecuencia de las medidas de confinamiento adoptadas para frenar la expansión de la pandemia. En el mes de marzo, un mes estacionalmente bueno para el empleo, se han destruido en España más de 800.000 empleos con datos de fin de mes, 243.000 con datos medios (en este caso menos significativos), el peor dato de la historia. Seguramente esta va a ser la tónica general en los indicadores que vamos a conocer en los próximos meses relativos al período marzo-abril al menos, que es el período mínimo en que se va a mantener el cierre de la economía. Las previsiones de una caída del PIB del orden del 10-15% en el 2º trimestre no parece descabellada a la vista de la situación. La reacción del mercado está siendo bastante tibia ya que de alguna forma el desplome de las Bolsas de semanas atrás ya asume un escenario muy negativo en la economía a corto plazo. La cuestión ahora es valorar si las medidas de confinamiento se van a poder levantar en un plazo razonable y, con el apoyo de gobiernos y bancos centrales, la economía va a estar en condiciones de recuperarse gradualmente en próximos trimestres. De momento todavía hay un importante abanico de expectativas, desde una recuperación en V hasta un escenario de depresión prolongada. La que nos parece más probable sería una recuperación gradual que permita esperar en un plazo de 2-3 años volver a los niveles de actividad previos a la crisis. Este escenario permitiría asumir que lo peor ha pasado para la bolsa, aunque el proceso de recuperación de los precios sería más bien lento.

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Tregua en los mercados tras una de las mayores caídas de la historia. Después de caídas superiores al 30% en la mayoría de los índices mundiales, la semana pasada se produjo finalmente un rebote significativo en los mercados. Desde un punto de vista económico podríamos pensar que las valoraciones alcanzadas ya reflejan un escenario lo suficientemente negativo como para desalentar las ventas y atraer a inversores con capacidad de asumir riesgos con unas expectativas de rentabilidad a largo plazo elevadas. Aunque la incertidumbre sobre la economía es máxima, las medidas de apoyo anunciadas en los últimos días por los gobiernos y bancos centrales de todo el mundo permiten asumir que, al menos de momento, se va a evitar el colapso total de la economía. Un escenario “optimista”, pero plausible, sería que vamos a sufrir una intensa recesión durante un trimestre para después entrar en una recuperación gradual en próximos trimestres. Las fuertes pérdidas que se van a generar en este período van a ser parcialmente compensadas por los estados, de forma que el tejido productivo podrá sobrevivir en condiciones razonables para permitir una vuelta a la actividad normal en un plazo no demasiado largo.

Un escenario lleno e incertidumbres. Obviamente ese es un escenario muy genérico que admite una casuística muy variada a la hora de su concreción final. ¿cuánto tiempo va a durar la parada de la economía? ¿Cuántas empresas van a quedar en el camino? ¿cuál va a ser la factura de la crisis para el estado? ¿cómo se va a financiar? ¿va a recuperarse un sector tan importante para nosotros como el turismo? ¿va a volver el virus en el otoño? La mayoría de estas preguntas no van a tener respuesta a corto plazo, al menos mientras no se vislumbre el pico del contagio a nivel mundial. Por eso creemos que el actual rebote difícilmente es ya el inicio de una recuperación sostenida. En el mejor de los casos, podría formar parte de un proceso de estabilización en espera de tener una mayor visibilidad sobre la evolución de la crisis. En este caso lo que cabría esperar en próximas semanas/meses es un mercado en amplio movimiento lateral, con posibilidad de volver a tantear la zona de mínimos recientes, y un comportamiento dispar entres valores y sectores más expuestos a la crisis y los más resistentes.

Ibex: un amplio movimiento lateral en la banda 5.900-7.500 sería el escenario más plausible para próximas semanas/meses. Sin descartar que todavía no hayamos visto los mínimos del movimiento.

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