Vuelven los temores al “tapering”.

El Ibex marcó un máximo anual sobre los 10.000 puntos el pasado 21 de octubre. Desde entonces se mantiene en una fase de corrección/consolidación con la zona del 9.450 como soporte. Durante este tiempo el comportamiento de los mercados ha mostrado ciertas divergencias. Las Bolsas de los países desarrollados han seguido subiendo, particularmente las de EEUU, Alemania y Japón. Las Bolsas europeas han tenido un comportamiento mixto, con debilidad acusada en los periféricos.

Fuera de las Bolsas el 21 de octubre marca el inicio de una nueva fase de repunte en la rentabilidad de los bonos a largo plazo en EEUU. Este movimiento se ha trasladado a Latinoamérica y con menor intensidad a Europa. En todo caso, puede asumirse que la corrección de las Bolsas periféricas y los bonos emergentes forman parte de un cierto repunte en la aversión al riesgo que puede estar relacionado con las expectativas del “tapering”.

El escenario macroeconómico no muestra cambios significativos. En general la economía norteamericana sigue mostrando un crecimiento moderado, por debajo de su potencial, con expectativas de que vaya mejorando gradualmente en próximos meses. Si acaso, ha habido más sorpresas positivas que negativas que pueden estar haciendo que el mercado tema por un anticipo del tapering. Europa ha salido tímidamente de la recesión pero todavía su crecimiento es muy débil y lo seguirá siendo en 2014.

Los analistas siguen proyectando tasas de crecimiento de los beneficios elevadas para 2014 y 2015, del orden del 10% en EEUU y por encima del 20% en Europa. Estas previsiones, sin embargo, siguen revisándose suave pero continuamente a la baja. Las valoraciones bursátiles son más bien neutras en EEUU y todavía bajas en Europa si asumimos esas tasas de crecimiento en los próximos años.

Año de fuertes rentabilidades de los índices. La reciente corrección ha moderado algo las ganancias en algunos de ellos. Los avances de las Bolsas en lo que llevamos de año son realmente importantes. Destacan los países más desarrollados –EEUU, Alemania y Japón- con subidas del orden del 25%. El resto de Europa estaría en la banda 15%-20% mientras que la parte más débil del mercado han sido los emergentes con rentabilidades en general negativas. Por sectores el de materias primas ha sido con diferencia el más débil del mercado lo que explica a su vez el mal comportamiento de algunas Bolsas, como las de Brasil o Australia, muy dependientes del precio de los commodities.

¿Un punto de inflexión el 21 de octubre? La corrección que viene desarrollándose, entre otros, en los mercados periféricos europeos desde esa fecha no tiene en principio un desencadenante claro que la justifique. Los datos económicos en España siguen soportando el escenario de recuperación de la economía, por lo que hay que entender que estamos ante una simple corrección técnica normal después de las intensas subidas de meses anteriores. Viendo el comportamiento general de los mercados, el punto común que encontramos es el repunte de las rentabilidades de los bonos que se ha producido en EEUU desde ese día. El mal comportamiento relativo de las Bolsas europeas y emergentes, así como de los bonos emergentes, podría entonces explicarse como reacción a la posibilidad de que la Reserva Federal pueda iniciar el tapering antes de lo previsto. El recuerdo de las turbulencias de mayo puede estar llevando a los inversores a una posición más defensiva disminuyendo su exposición a sectores de más riesgo como emergentes y periféricos.

Ecos de la crisis de mayo-junio. La deuda europea no se está viendo afectada por el repunte en EEUU en los últimos días, pero la de algunos emergentes como Brasil está de nuevo sometida a grandes presiones tras una pausa de un par de meses. Desde que en el mes de mayo la Fed empezó a hablar de la posible retirada de estímulos se ha producido un significativo repunte de las rentabilidades a largo plazo en todo el mundo, pero especialmente en los países emergentes más sensibles a sufrir las consecuencias de las subidas de tipos de interés en EEUU. Las fuertes turbulencias en mayo-junio afectaron especialmente a bonos y divisas emergentes. La situación se estabilizó a partir de agosto pero recientemente han vuelto a resurgir las turbulencias, aunque de momento de forma menos intensa que entonces. Esta pauta de rebrote de la crisis se observa también en divisas como el dólar australiano que vuelve a depreciarse con fuerza frente al euro o al propio dólar estadounidense. El contagio parece de momento menos general que el que se vivió en la primavera, pero en todo caso parece claro que hemos entrado en un nuevo período de turbulencias en los activos de más riesgo, entre los que desgraciadamente todavía se encuentran las Bolsas periféricas.

Escasas expectativas de acción por el BCE. Otra posible explicación adicional a las caídas recientes en las Bolsas periféricas puede encontrarse en la falta de acción por el BCE ante un escenario de crecimiento débil y riesgo deflacionista como el que afrontamos en Europa. La reunión de hoy ha vuelto a confirmar que Draghi plantea un escenario bastante gris para la economía pero da la sensación de no contar con herramientas adecuadas para afrontarlo. Las limitaciones impuestas por la falta de integración europea son un grave inconveniente en caso de que la evolución en los próximos meses no vaya por la línea prevista de una paulatina recuperación.

La Bolsa en el corto plazo.

La fase correctiva de las últimas semanas en el Ibex se ha complicado en los últimos días en los que se ha producido un deterioro más general del resto de índices relevantes. Los europeos en particular han roto los primeros soportes de corto plazo y parece razonable ahora esperar que al corrección se prolongue algún tiempo. De momento, sin embargo, sigue siendo razonable asumir que el Ibex está desarrollando una corrección al último tramo alcista. El problema es que no tenemos niveles de soporte claros que permitan acotar un poco el riesgo en esta corrección. Después de la caída de hoy, y viendo la posición del resto de índices, no sería descabellado que el Ibex fuera a caer a la zona 9.200-9.000 antes de encontrar un suelo.

En los índices europeos y norteamericanos si podemos ver niveles de soporte que sostienen la estructura alcista de corto-medio plazo. En concreto la zona 1.750-1.730 en el S&P 500 y el 8.960 en el Dax creo que son los niveles más importantes a vigilar en los próximos días.