El BCE da vía libre al rally de la bolsa europea en las últimas semanas.

La decisión del BCE de reducir el programa de compra de bonos a la mitad, 30.000 millones/mes vs 60.000, ampliando su vigencia hasta septiembre de 2018, elimina del escenario la posibilidad de un repunte significativo de la rentabilidad de los bonos en los próximos meses. La baja inflación ha sido el argumento que ha utilizado el BCE para suavizar más de lo esperado el proceso de retirada de estímulos manteniendo abierta la posibilidad de que se prolongue más allá de septiembre de 2018. Es probable ahora que no sea hasta avanzado 2019 que no se elimine del todo el QE y finales de 2020 que puedan empezar a subir los tipos.

La respuesta del mercado europeo ha sido en general positiva. Por un lado los valores defensivos se benefician directamente de la previsible estabilidad de la rentabilidad de los bonos. Para el resto del mercado también puede ser éste un factor positivo además de verse favorecido indirectamente por el debilitamiento del euro que implica un BCE cauto frente a una Reserva Federal claramente comprometida con su proceso de normalización monetaria. Tan sólo el sector bancario podría verse relativamente perjudicado en este escenario que retrasa las subidas de tipos en Europa.

Técnicamente lo más relevante de los últimos días es que los índices europeos están empezando a superar niveles relevantes para sus estructuras de largo plazo. Por un lado están alcanzando máximos anuales que refuerzan sus tendencias alcistas de los últimos meses, y por otro están superando finalmente las estructuras laterales-bajistas de largo plazo vigentes desde el año 2000 en la mayoría de índices.

Esta situación se está produciendo igualmente en índices de países desarrollados de Asia (Japón, Corea) así como en Emergentes. Todo ello refuerza la idea de que estamos en un mercado alcista global que, más allá de las correcciones que pueda haber en el camino, dibuja un escenario positivo para las bolsas en los próximos años.

España sigue de momento al margen del resto de mercados y después de los últimos acontecimientos en Cataluña no se ve que pueda haber un cambio inminente. A la espera de ver cómo puede el Gobierno de España ir controlando la situación en las próximas semanas de momento la incertidumbre es máxima y bastante hace la bolsa española con aguantar.