Los índices europeos consolidan su rebote apoyados por un dólar más fuerte.

La publicación de resultados de las grandes compañías tecnológicas norteamericanas está superando las previsiones más optimistas del mercado. Y no sólo las tecnológicas, en conjunto las compañías del S&P 500 están superando las previsiones por el margen más amplio en muchos años, y eso que ya se esperaba un fuerte crecimiento. Pese a ello, los índices americanos no han reaccionado a los buenos datos y se mantienen en fase de consolidación en las últimas semanas. El escenario general por tanto se mantiene sin cambios: estamos asumiendo que a finales de enero se inició una fase correctiva que podría prolongarse todavía algunos meses más, en principio dentro del rango que ya han marcado los índices en estos meses (S&P 500 2.550-2.850, Ibex 9.200-10.600, Eurostoxx 50, 3.300-3.700 …)

En el corto plazo lo más significativo es que las bolsas europeas están mostrando un mejor comportamiento relativo que la norteamericana últimamente. La desaceleración de los indicadores económicos en Europa ha favorecido una caída significativa del euro frente al dólar que estaría detrás de este mejor tono relativo de la eurozona. Las declaraciones de Draghi ayer han reforzado la debilidad del euro ante la percepción de que no va a resultar tan fácil la normalización monetaria en Europa en un entorno de cierta incertidumbre sobre la economía y con una inflación que se ha mantenido baja incluso en el contexto de la aceleración de los últimos trimestres.

El comportamiento sectorial del mercado europeo también refleja claramente el cambio de percepción del mercado respecto a la política monetaria europea. Sectores sensibles a la rentabilidad de los bonos como las eléctricas han rebotado con mucha fuerza en las últimas semanas mientras sectores cíclicos como bancos y automóviles lo han hecho de forma más débil. Este tipo de rotaciones son propias de las fases correctivas pero lo que está claro es que para asumir que estamos de nuevo en una tendencia alcista sostenible es tendríamos que ver subir a la mayoría de sectores y en particular a los ligados a las expectativas de la economía.

De momento, por tanto, y aunque en el corto plazo se mantiene un sesgo alcista en los índices europeos, seguimos viendo probable que el proceso de consolidación en un rango amplio se mantenga todavía algunos meses más hasta que el mercado esté en condiciones de desarrollar un nuevo proceso alcista sostenido por encima de los máximos recientes.

Los indicadores de sentimiento apuntan a la continuidad del rebote en el corto plazo pero no hemos visto el extremo de pesimismo propio del final de una fase correctiva importante.

Dos de los sectores líderes del ciclo alcista se mantienen en fase de consolidación dentro de la tendencia alcista de medio-largo plazo.

Dos sectores de perfil defensivo/crecimiento que están intentando salir de una larga fase de debilidad relativa.

Los sectores cíclicos están mostrando cierta debilidad relativa de momento aunque respetando los niveles clave de soporte para su tendencia alcista de medio-largo plazo.

Sectores relacionados con materias primas los más fuertes a corto plazo, particularmente el energético.

Dos sectores defensivos ligados a la rentabilidad de los bonos entre los más fuertes a corto plazo