El BCE da la puntilla a los bancos, pero esperamos que tiendan a estabilizarse en próximas semanas.

Como se esperaba el BCE anunció ayer que en diciembre dará por finalizado el programa de expansión cuantitativa que puso en marcha en 2015. Entonces la economía europea mostraba un crecimiento débil con tintes deflacionistas que justificaban la medida. Tres años después el crecimiento supera el 2% y la inflación se prevé que se estabilice sobre el 1,4% en los próximos dos años. Aunque los riesgos no han desaparecido del todo el BCE considera que la economía está lo suficientemente fuerte como para no necesitar de esos impulsos extra de liquidez. A partir de ahora los tipos de interés volverán a ser la herramienta básica con la que manejar las expectativas de los agentes económicos.

La sorpresa en este sentido ha sido el anuncio de que los tipos de interés se mantendrán en su nivel actual (0%) al menos hasta el verano de 2019, o más si fuese necesario. Este anuncio propició unas reacciones significativas ayer en los mercados reforzando algunas tendencias que ya se venían observando en las últimas semanas. En particular caídas en la rentabilidad de los bonos y el euro y subidas en la bolsa, aunque en este caso con un desigual comportamiento sectorial.

Las expectativas de que los tipos de interés se van a mantener sin cambios al menos hasta finales de 2019 es en principio una noticia positiva para la Bolsa, con la excepción del sector financiero. El problema es que el peso de este sector en los índices es bastante elevado lo que hace difícil esperar un movimiento alcista sostenido sin su participación. Por otra parte, algunos de los sectores defensivos que más se benefician como las Utilities no son compañías de crecimiento que puedan sostener un mercado alcista de largo plazo. Su respuesta hay que verla más bien como un movimiento de corto plazo que puede devolverles a los niveles máximos que alcanzaron meses pasados.

En general creemos que el recorrido a la baja de la rentabilidad de los bonos no es excesivo. El retraso en las subidas de tipos puede traducirse en que se retrase a su vez el esperado repunte de los tipos largos pero es muy improbable que puedan volver a caer a los niveles negativos que alcanzaron en 2016 si no se produce un deterioro de la economía y la inflación como entonces. En este sentido esperamos que el sector bancario tienda a estabilizarse en próximas semanas pues sus niveles de valoración actuales reflejan un escenario demasiado pesimista salvo que el mercado estés descontando la vuelta a un entorno deflacionista.

En definitiva el mercado sigue en el corto pazo afectado por factores diversos, contarios en algunos casos, que favorecen la continuidad del proceso de consolidación en un rango amplio que se inició a principios de año. A medio plazo seguimos pensando en la reanudación de la tendencia alcista cuando las incertidumbres actuales se hayan disipado. Entre ellas las actuales dudas sobre el crecimiento en Europa y la evolución de los tipos de interés deberían desaparecer para permitirá un proceso alcista apoyado por todos los sectores, y no basado en los defensivos como ahora.

Sectores reforzados por el retraso de las expectativas de subidas de tipos:

Sectores perjudicados por anuncio de BCE:

El Bono alemán hace ya algunos meses que estaba desinflando las expectativas de subidas de tipos en 2019.