Los índices se acercan a zonas de soporte donde esperamos la formación de un suelo en próximas semanas.

El proceso de corrección que se inició a finales de enero sigue su curso con sucesivas rotaciones sectoriales que se traducen en un proceso más bien lateral en los índices. Inicialmente fueron los valores defensivos y de dividendo (Alimentación, Salud, Utilities …) los que tuvieron el peor comportamiento ante el temor a que Europa iba a seguir rápidamente el proceso de subidas de tipos de EEUU. Después, el debilitamiento de los indicadores económicos en la eurozona favoreció una corrección más intensa de los sectores cíclicos, con los bancos a la cabeza. Últimamente los sectores de crecimiento que mejor habían aguantado hasta ahora, como la tecnología y otros, están participando también en la corrección.

A medida que los índices se acercan a los soportes clave cabe esperar una reacción de los sectores que están liderando las caídas. En el caso de Europa creemos que para que se produzca una recuperación importante, aunque sea dentro del amplio rango lateral, tiene que producirse una reacción del sector bancario y otros cíclicos que llevan acumulada una caída importante. Probablemente la recuperación de estos sectores implique un tono más plano en los que en las últimas semanas han tenido un mejor comportamiento que son los defensivos.

A corto plazo todavía el mercado muestra un sesgo bajista tanto en EEUU como en Europa pero esperamos que en próximos días/semanas tienda a formarse un suelo que respete los niveles clave de soporte (Ibex 9.300, Eurostoxx 50 3.250, Daxk 5.500) para dejar paso a un intento de volver hacia la parte alta de los rangos laterales. Aunque no lo consideramos muy probable, una ruptura generalizada de las zonas de soporte en Europa y EEUU pondría en sería duda el escenario que venimos asumiendo y abriría las puertas a un escenario más bajista para los próximos meses.

El movimiento de consolidación en que se encuentran los índices europeos desde hace meses se explica desde el punto de vista técnico porque se encuentran ante niveles de resistencia muy importantes que se corresponden con los máximos previos de 2015, pero también en muchos casos con los de 2007 e incluso 2.000. La superación de estos niveles tendría importantes repercusiones alcistas para la estructura de largo plazo de los índices europeos. Por el contrario, un fracaso en el intento de superarlos, tendría como consecuencia más probable la vuelta al origen del último movimiento que fueron los mínimos de 2016. Una disyuntiva muy importante que puede tardar todavía algunos meses en dilucidarse.

La caída de la rentabilidad de los bonos en la eurozona en los últimos meses explica en buena medida la corrección de los bancos. Vemos indicios en ambos casos de formación de un suelo que podrían favorecer un rebote en próximas semanas.