Comentario de mercado

Pocas posibilidades de un acuerdo real en la Cumbre Trump-Xi Jinping en Buenos Aires. Probablemente el factor de mayor peso entre las incertidumbres que están afectando a los mercados en los últimos meses sea la “guerra comercial” entre EEUU y China. La Cumbre del
G20 en Buenos Aires este fin de semana es el marco elegido para una reunión entre los presidentes de EEUU y China en la que tratarían de alcanzar un acuerdo en temas comerciales que evite la implementación masiva de aranceles entre ambos países. No hay un gran optimismo respecto a un “acuerdo final” que resuelva “definitivamente” el asunto de la guerra comercial. El asunto es muy complejo e implica cuestiones de alcance estructural que no pueden resolverse de un día para otro. El escenario más positivo sería un acuerdo sobre un marco de negociaciones continuo en el futuro que congele de momento la adopción de aranceles. Pero aún esto es dudoso que suceda este fin de semana. Lo que está en juego en la disputa entre EEUU y China va mucho más allá que una disputa sobre el desequilibrio comercial entre ambos países. Se trata de un conflicto de intereses entre dos superpotencias que muy probablemente se va a mantener en el tiempo de forma indefinida. La cuestión es si en algún momento los mercados van a desligarse de esta cuestión asumiendo que el enfrentamiento entre ambos no es incompatible con la expansión de la economía global.

Un año 2018 decepcionante para las Bolsas, un 2019 mejor? . Los buenos augurios con los que se inició el año 2018 se han visto totalmente defraudados a lo largo del año, particularmente en Europa. No ha sido un año de crisis, pero sí de decepción ante el mal comportamiento del mercado pese a un comportamiento muy positivo de los beneficios empresariales. La desaceleración de los datos macro en Europa no parece suficiente para explicar de debilidad de las Bolsas pues en general las expectativas apuntan a la continuidad del crecimiento en próximos trimestres. Una vez más hay que recurrir a incertidumbres sobre el futuro que parecen haber paralizado a los inversores por el efecto potencial negativo que puedan tener en el futuro. La guerra comercial es sin duda una de ellas, pero también el Brexit y las eternas dudas sobre el proceso de integración europea con la amenaza ahora de Italia y unas próximas elecciones europeas que van a medir el nivel del populismo antieuropeo. Dado que en genera estas cuestiones van a prolongarse en el tiempo en próximos meses/años.

¿Trato en Buenos Aires? Como el showman que le caracteriza, Trump está manteniendo al mundo en suspense sobre si dará el siguiente paso en la escalada de aranceles en que está inmerso o habrá una tregua. La decisión se conocerá este fin de semana. Aparentemente hay posibilidades de un resultado optimista a juzgar por algunas declaraciones recientes de Trump: “Creo que llegaremos a un acuerdo. Lo sabremos muy pronto”. Desgraciadamente, es difícil que el posible acuerdo que se anuncie sea algo más que una pausa táctica, que permita un respiro a los mercados, pero sin un efecto material duradero en lo que se percibe como un deslizamiento hacia una competencia geo-política entre EEUU y China.

Xi no ha avanzado realmente hacia una apertura del modelo chino. Por un lado es innegable que en sus cinco años de mandato el giro autoritario de Xi y su creciente ambición para que China juegue un papel influyente en el mundo hacen muy difícil que pueda producirse un entendimiento estable entre ambos países. La visión de Xi sobre el ascenso de China y lo que EEUU puede considerar aceptable para el futuro de Asia y el resto del mundo parecen difícilmente compatibles. Las buenas palabras de China sobre la apertura de su economía nunca se llevan a la práctica por lo que su posición de defensor de la globalización y el libre comercio carece de credibilidad. Visto desde EEUU al menos, lo que se observa es una creciente aspiración a convertirse en la potencia regional que quiere exportar su modelo a través de proyectos de índole económica como la “nueva ruta de la seda” o la oferta de financiación para inversiones a sus vecinos o no tan vecinos.

Encontrar un equilibrio entre la firmeza y la colaboración. En EEUU existe un gran consenso sobre la necesidad de obligar a China a aceptar la reciprocidad en los intercambios económicos y financieros, defenderse de la apropiación indebida de tecnología etc. Queda la duda de si Trump va a optar por anunciar un acuerdo, como una simple táctica para ganar imagen, o va a redoblar su presión sobre China hasta conseguir los objetivos que se persiguen, que no son otros que obligar a China a renunciar a su objetivo de convertirse en una superpotencia mundial amenazante para el orden económico liberal. Ahora mismo parece muy improbable que China vaya a iniciar el cambio que se le exige por lo que un auténtico acuerdo duradero es imposible. Posiblemente dentro de unos años, con otro dirigente en China, pueda pensarse en ese acuerdo pero hasta entonces lo mejor que puede pasar es una mezcla de firmeza y acuerdos para evitar desestabilizar la economía mundial y que China pueda realmente evolucionar hacia un modelo menos autoritario y más abierto del que actualmente se empeñan en mantener. EEUU tiene que mantener la competencia estratégica con China, pero competencia no significa confrontación ni mucho menos guerra. Más bien debería mantener el diálogo con china para poder manejar potenciales crisis y buscar oportunidades de colaboración en áreas de intereses comunes como por ejemplo el cambio climático.

Los mercados ante la competencia/confrontación. La eventual continuidad de las disputas entre China y EEUU en los próximos años no significa que los mercados estén condenados a seguir en la tónica negativa de los últimos meses. La clave aquí es que pueda vislumbrarse que vamos a un escenario de competencia y no de confrontación. La competencia, incluyendo aranceles “razonables”, es compatible con la continuidad de la expansión de la economía en los próximos años. Por eso creemos que el pesimismo que se ha instalado en los mercados europeos en estos meses podría muy bien disiparse poco a poco a medida de que los inversores vuelven a confiar en ello.

2018, de la euforia a la decepción. El año 2018 se inició en un clima de euforia generalizada en los mercados. A lo largo de 2017 la economía global fue acelerando su crecimiento y por primera vez desde la Gran Recesión de 2008-09 atravesamos una fase de crecimiento sincronizado en las principales áreas geográficas del planeta. Las importantes subidas de los índices bursátiles a lo largo de 2017 se aceleraron en las últimas semanas ante las expectativas de la aprobación de la reforma fiscal en EEUU y continuaron en los primeros días de 2018. Las expectativas para el año eran muy optimistas, tanto en lo que se refiere a la evolución de la economía como de los mercados, pero la realidad ha sido bastante diferente. El clima de euforia que se vivió a finales de 2017 y principios de 2018 resultó ser el clásico entorno que marca un techo en los mercados. Los máximos registrados en enero han resultado ser los máximos anuales en la mayoría de índices y desde entonces, con la excepción de EEUU, el resto del año ha transcurrido en un entorno suavemente bajista en los mercados con el telón de fondo de una cierta pérdida de impulso en la economía global.

Comparativa índices bursátiles Base 100=31/12/2017

El comportamiento relativo de los diferentes índices puede verse en parte como el diferente nivel de riesgo a la guerra comercial que el mercado les asigna. Los índices norteamericanos están actualmente en los niveles que empezaron el año después de haber cedido en el mes de octubre todas las ganancias acumuladas hasta septiembre. En Europa el tono suavemente bajista se ha mantenido a lo largo de todo el año y actualmente las caídas se sitúan entre el 10% y el 15% según los países ganancias acumuladas hasta septiembre a los índices. El hecho de que el Dax alemán esté entre los peores puede explicarse seguramente por la mayor exposición de sus compañías al comercio global amenazado por la guerra comercial. El comportamiento del Ibex, por otra parte, ha estado este año bastante en línea con el resto de mercados europeos. Finalmente, la Bolsa china está siendo la gran perjudicada por el temor a una guerra comercial a gran escala y acumula una caída cercana al 30% en lo que va de año. Aparentemente los mercados consideran que EEUU está en condiciones de mantener la presión sobre China sin un gran impacto sobre su economía.

Comparativa índices bursátiles Base 100=01/06/2012

Las Bolsas siguen inmersas en un mercado alcista de largo plazo. Visto con un poco más de perspectiva, es indudable que las Bolsas se mantienen en un mercado alcista de largo plazo pese a las caídas de los últimos meses. Desde mediados de 2012, cuando las bolsas europeas empiezan a recuperarse de la crisis del euro y la recesión de los países periféricos, los índices mantienen revalorizaciones muy importantes, superiores al 100% en el caso de EEUU y del orden del 50% en Europa. El motor de estas subidas es la expansión de la economía y el consiguiente crecimiento de los beneficios de las empresas. La clave pare que, más allá de correcciones puntuales como la del últimos año, las bolsas puedan mantener la tendencia alcista en el futuro es que los inversores sigan confiando en la continuidad de la fase expansiva. Los bancos centrales, organismos internacionales e instituciones privadas que hacen previsiones económicas han revisado recientemente a la baja algunas décimas las expectativas de crecimiento para 2019, pero de momento se sigue confiando en que la expansión continuará en los próximos años.

El Banco de España optimista sobre la economía española. La economía española no ha escapado a la desaceleración general en Europa este año y después de tres años de crecimientos por encima del 3% podría acabar 2018 con un crecimiento del 2,6% aproximadamente. El Banco de España considera que esta desaceleración es lógica a medida que se avanza en el ciclo económico pero que en próximos trimestral se mantendrá el crecimiento por encima del potencial. El impulso de la creación de empleo es el que le da a España ese plus de crecimiento respecto a otros países de la eurozona y es previsible que se mantenga hasta que la tasa de paro se acerque a su mínimo estructural sobre el 10% aprox. El temor a un fin de ciclo en España y Europa en general parece fuera de lugar, aunque el riesgo de un crecimiento débil con inflación baja sigue persistiendo a la vista d la situación del mercado de bonos.

El estancamiento de la producción industrial en Europa en 2018 se explica por factores puntuales como el fuerte tirón de 2017 y por la situación del sector del automóvil afectado por la caída de las ventas en China.

Los PMI de la eurozona reflejan la desaceleración pero de momento no apuntan a una recesión en europa.

Las ventas minoristas han repuntado con fuerza en septiembre tras unos meses de debilidad. En conjunto su comportamiento apunta a la continuidad del crecimiento de la economía en España.

La producción industrial en España también se ha estancado en los últimos meses dentro de una dinámica de crecimiento a largo plazo que debería continuar en próximos trimestres.

El PIB en España mantiene un sólido crecimiento pese a la lógica desaceleración hacia el potencial a largo plazo sobre el 2% aprox.

La desaceleración en la eurozona ha sido mayor pero las condiciones apuntan a la continuidad del crecimiento en próximos trimestres.

La mayoría de indicadores norteamericanos reflejan un crecimiento sólido y apuntan a su continuidad en un futuro próximo.

Un segmento de debilidad sería el sector inmobiliario donde precios y ventas de viviendas han empezado a caer en los últimos meses, probablemente por el impacto de las subidas de tipos.

En todo caso la situación del sector no tiene nada que ver con la de 2007 y su peso en la economía es muy inferior, por lo que es improbable que tenga un efecto arrastre sobre el conjunto de la economía.

Las peticiones semanales de subsidios de desempleo es uno de los indicadores más sensibles al deterioro de la economía. Normalmente empiezan a subir con fuerza meses antes de una recesión. Recientemente han tenido un pequeño repunte, habrá que seguir de cerca su evolución en próximas semanas.

El comportamiento sectorial del mercado en Europa refleja claramente el temor a un deterioro de la economía. Los sectores más ligados a la economía (cíclicos y crecimiento) siguen inmersos en una fase correctiva que de momento no da síntomas de haber acabado.

Mientras lo más defensivos han ejercido de refugio en las últimas semanas rebotando significativamente. Para asumir una recuperación sostenible tenemos que ver un rebote generalizado en los sectores cíclicos particularmente.

La caída de la rentabilidad de los bonos es otro de los síntomas de debilidad en Europa pero al menos no están haciendo nuevos mínimos recientemente.

Análisis Técnico