Un alto en el camino: el mercado entra finalmente en una fase de corrección.

Después de cuatro meses de intensas subidas finalmente las Bolsas han entrado en una pausa que podría prolongarse algún tiempo. Con los índices norteamericanos justo en los máximos del año pasado, hacía falta poco para precipitar una corrección y ese “poco” ha sido la irrupción de Donald Trump amenazando a China con más aranceles si no acaban de alcanzar el acuerdo que llevan negociando desde hace meses. Independientemente de cómo puedan evolucionar esas negociaciones, una fase de corrección/consolidación sería perfectamente razonable para asimilar las subidas de los últimos meses y sentar las bases de un nuevo tramo alcista sostenido más adelante.

La subida del mercado desde principios de año, particularmente en Europa, ha mostrado algunas debilidades que explican la corrección de los últimos días. La persistente caída de la rentabilidad de los bonos, que han alcanzado nuevos mínimos históricos por toda la eurozona, sigue sin encajar muy bien con un escenario netamente alcista de la Bolsa. Tampoco el hecho de que importantes sectores cíclicos (Bancos, Materias Primas, Autos …) hayan mostrado bastante debilidad durante estos meses con un rebote débil que casi se ha difuminado con la caída de los últimos días. En conjunto estas circunstancias son reflejo de las incertidumbres sobre el escenario de crecimiento futuro, las consecuencias de la guerra comercial y la baja inflación, un escenario particularmente complicado para algunos sectores del mercado.

Tanto la rentabilidad de los bonos como las cotizaciones esos sectores cíclicos han vuelto a las cercanías de sus niveles mínimos previos al rebote. La visión más optimista sería que esta recaída forma parte de un proceso de formación de un suelo y que en unas semanas/meses ese proceso se completará dejando paso, esta vez sí, a una fase alcista en la que participe la práctica totalidad de los sectores del mercado. En un escenario de confianza en el crecimiento se recuperarán las expectativas de una futura y gradual normalización monetaria, lo que debería traducirse en una recuperación de las rentabilidades de los bonos a niveles más normales.

Esto nos sitúa a corto plazo en una fase de transición en que, por un lado, los valores que han subido con fuerza pueden corregir o consolidar parte de esos avances y, por otro, lo valores débiles tienen que alcanzar el clima de pesimismo extremo que suele acompañar a los suelos importantes. Obviamente todos los procesos de corrección de alguna importancia tienen un trasfondo de pesimismo que justifica las caídas. En esta ocasión parece que el asunto de las negociaciones comerciales va a ser el foco de atención en las próximas semanas. En la medida en que la situación se complique el escenario en el mercado puede también deteriorarse algo más de la cuenta, pero en lo que se refiere a los índices esperamos una corrección más lateral que profunda en las próximas semanas/meses. A medio-largo plazo seguimos manteniendo la confianza en un escenario alcista.

Rentabilidad de los bonos en Europa en mínimos históricos: Alemania completa su “japonización”. ¿Será EEUU el siguiente?

Las consecuencias para la Bolsa son importantes en cuanto al comportamiento relativo de los sectores.

La persistente caída de las rentabilidades de los bonos pesa como una losa para los bancos. Sería necesaria una nueva fase “inflacionista” como la de 2016-17 para permitir una recuperación sostenida del sector.