Los mercados a la espera de dos citas clave: la reunión de la Reserva Federal y el G-20.

La situación se mantiene más o menos estable desde nuestro anterior informe. La fuerte subida desde principios de año ha dejado paso a una consolidación de corto plazo con un retroceso de los índices más bien modesto. Lo más importante de estas semanas se está produciendo en el mercado de bonos donde la tendencia a la baja de las rentabilidades que se inició a finales de 2018 se ha acelerado recientemente. La caída de la inflación y el temor a una desaceleración global explicarían este comportamiento de los bonos que ha exacerbado las tendencias divergentes entre los sectores cíclicos (a la baja) y los defensivos o de crecimiento que se mantienen relativamente fuertes.

A corto plazo los mercados están pendientes de dos factores que pueden tener un impacto importante. Por un lado hay ciertas expectativas de que la semana que viene la Fed pueda decidir rebajar los tipos de interés. Aunque no se aprecian de momento signos de desaceleración, el comportamiento de los mercados de bonos con unas curvas de tipos fuertemente invertidas supone una gran presión para la Fed. El mensaje de los mercados sería que con el nivel de tipos actuales hay un riesgo elevado de desaceleración de la economía y de que la inflación se sitúe por debajo del objetivo a medio plazo. Unas rebajas de tipos podrían eliminar esos temores y favorecer una vuelta a unas expectativas de crecimiento e inflación más normales.

Por otro lado, la reunión del G-20 a fin de mes se supone decisiva para que el presidente norteamericano tome una decisión definitiva sobre la imposición o no de nuevos aranceles. Las expectativas más bien favorables en ambas cuestiones pueden mantener un tono positivo en el mercado en los próximos días, pero seguimos viendo probable que el mercado necesite un tiempo de consolidación antes de una eventual superación de la zona de máximos.

En el caso de los índices europeos, además, la superación de los máximos de 2018 tendría fuertes implicaciones alcistas para el largo plazo. Dadas las grandes incertidumbres que todavía se mantienen parece razonable que esa eventual ruptura alcista necesite de un tiempo de preparación en forma de un proceso de consolidación más prolongado en los próximos meses.

En los techos importantes suelen producirse divergencias bajistas de indicadores como la línea avance/descenso (acumulado de la diferencia entre los valores que suben y bajan en cada sesión). La fortaleza de la línea A/D anticipa en principio la continuidad de la tendencia alcista en próximos meses.

La caída de las expectativas de inflación pone presión al BCE para retomar nuevas medidas de estímulos.

El desplome de las rentabilidades de los bonos es un fenómeno global. Incluso puede decirse que el origen se encuentra esta vez en EEUU donde el mercado descuenta agresivas rebajas de tipos por parte de la Fed.

Las rentabilidades en la eurozona en mínimos históricos. El escenario monetario se traduce en un comportamiento sectorial muy divergente entre sectores difícilmente sostenible en el tiempo. Un escenario alcista sostenible requeriría una recuperación de las expectativas de inflación y de la rentabilidad de los bonos. Este escenario favorecería la recuperación de los sectores cíclicos deprimidos.

Dentro de su mal comportamiento relativo, los bancos muestran cierta resistencia a seguir cayendo pese al hundimiento de las rentabilidades de los bonos.

Comportamiento Sectorial Eurostoxx. Los sectores cíclicos siguen en tendencia bajista pero cerca de niveles de soporte muy importantes donde podría formar un suelo en próximas semanas/meses. La ruptura de esos niveles, por el contrario, sería una señal muy negativa para la economía.

En la parte más fuerte del mercado están los sectores de crecimiento y defensivos, algunos de ellos pugnando por superar sus máximos históricos. Se trata de ver qué sucede antes: ruptura alcista de los fuertes y recuperación de los cíclicos, o bien ruptura bajista de los cíclicos y corrección de los fuertes.