Los índices siguen atascados, pero la rotación pro-cíclica continúa.

El mercado sigue atascado. Hemos pasado dos hitos clave que en teoría iban a marcar el comportamientodel mercado, pero al final no han resultado definitorios. El acuerdo sobre el Brexit tuvo un impacto inicialpositivo en las bolsas europeas, pero la dificultad en implementarlo ha hecho que el impulso perdierafuerza. El nuevo aplazamiento del Brexit (¿hasta enero?) y las expectativas de unas elecciones en el ReinoUnido (¿en diciembre? vuelven a poner a los mercados ante una nueva “fecha límite” que mantiene laincertidumbre unas semanas más. En todo caso los mercados parecen descartar “definitivamente” elescenario de un Brexit sin acuerdo que era la gran amenaza en los últimos meses.

Quizás más relevante para los mercados globales es la cuestión de las negociaciones comerciales entreChina y EEUU. El principio de acuerdo alcanzado recientemente tampoco sirvió a los mercados para salirde la atonía. En este caso la nueva fecha en la que supuestamente se firmará el acuerdo definitivo será el17 de noviembre en la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico. En espera de esanueva fecha clave los mercados se mantienen muy parados cerca de niveles de resistencia clave que noson capaces de superar, pero sin que de momento aparezcan síntomas de una corrección de corto plazo.

Lo más significativo del comportamiento de los mercados sigue siendo el incipiente proceso de rotaciónhacia activos de mayor riesgo. Esto se concreta en el repunte, modesto, de la rentabilidad de los bonos, laapreciación del euro frente al dólar, el mejor comportamiento relativo de la bolsa europea frente a laamericana, o el rebote en los valores cíclicos más castigados en los últimos meses mientras losdefensivos-crecimiento han entrado en una ligera corrección de corto plazo.

La interpretación que cabría hacer de este comportamiento es que los mercados empiezan a anticipar quela desaceleración económica estaría tocando fondo, o al menos que no va a derivar en una recesión sinosimplemente en un crecimiento modesto a largo plazo. De momento los indicadores económicos no danmucho motivo para el optimismo, pero ya sabemos que la bolsa empieza a subir cuando las cosas estánmal. Con el paso del tiempo, o bien la economía empieza a mejorar validando el proceso alcista enmarcha, o bien en algún momento la subida de la bolsa descarrila y habría que asumir que ha sido unafalsa señal del mercado.

El hecho de que los índices europeos todavía no hayan superado los niveles de resistencia de largo plazoante los que se encuentran, mantiene un punto de incertidumbre respecto al movimiento que nos espera enlos próximos meses. Nuestra percepción sigue siendo positiva, pero hay que esperar la confirmacióndefinitiva de la ruptura de resistencias para asumir que los mercados dan definitivamente la luz verde.

El resultado de este movimiento divergente es que los índices siguen atascados en niveles de claras resistencia en espera del veredicto final de los mercados sobre las expectativas de la economía en próximos trimestres.

Algunos índices europeos con fuerte peso de componentes cíclicos parecen estarrompiendo al alza resistencias de corto-medio plazo. El mejor comportamiento relativo deEuropa vs EEUU puede verse como un signo más de la rotación hacia sectores cíclicosmuy penalizados en los últimos meses.