Adiós al coronavirus, se reanuda el mercado alcista.

El mercado sigue mostrando un comportamiento típico de los ciclos alcistas. La reciente corrección ha provocado mucho “miedo”, pero ha sido muy breve y justo cuando se ha generalizado la preocupación con una caída de cierta importancia la semana pasada, el mercado ha hecho suelo y se ha recuperado de forma fulgurante.

Tenemos por tanto de nuevo a los índices norteamericanos en nuevos máximos históricos con una subida imparable desde el mes de octubre. La pendiente de la subida desde luego no parece sostenible por mucho tiempo, y en algún momento vendrá una corrección algo más importante que suavice el ritmo de subida y lo haga más sostenible. Desde luego será imposible acertar a anticipar esa corrección, pero como referencia, una posible zona de resistencia estaría sobre el 3.500 del S&P 500 y el 10.000 del Nasdaq Composite, cerca de un 5% por encima de los precios actuales. En esos niveles se encontrarían con el techo de un posible canal alcista de largo plazo.

En los índices europeos la subida no está siendo de la misma intensidad, pero también mantiene una clara estructura alcista. La reciente corrección ha respetado los niveles de soporte de corto plazo y la recuperación a los máximos previos ha sido rápida. Como venimos señalando desde hace meses, lo más importante en los índices europeos es que están rompiendo al alza fases correctivas que se han desarrollado durante mucho tiempo, lo que en principio implica que están entrando en una fase alcista importante que podría mantenerse durante meses, incluso unos pocos años. Estamos hablando del proceso de corrección de 2018-19, que a su vez se enmarca en otro mayor de 2015-19 y en muchos casos de la gran estructura lateral bajista que tiene atrapados a los índices europeos desde el año 2.000. La diferente composición de los índices hace que haya pequeñas diferencias entre ellos de forma que algunos índices europeos (Stoxx 600 MSCI Europe ex UK ….) ya han logrado nuevos máximos históricos, mientras que otros (MSCI Europe, Eurostoxx …) están a punto de hacerlo. En conjunto, la situación apunta a una ruptura alcista generalizada.

¿Qué hay detrás de estas subidas de la Bolsa? El fuerte tirón de los índices norteamericanos en los últimos meses ha puesto en marcha un nuevo ciclo alcista en territorio de máximos históricos, mientras los índices europeos están dando muestras de querer acompañar el movimiento. Todo esto mientras los indicadores económicos se mantienen débiles y los beneficios de las empresas no acaban de despegar. No hay más explicación que la confianza de los inversores en que la economía va a ir bien en los próximos años. Obviamente no podemos estar seguros de que eso vaya a ser así, pero para invertir en bolsa no queda más remedio que tener confianza en el futuro. Si esperamos a que todo vaya muy bien y no haya incertidumbres probablemente estaremos cerca de un techo. Antecedentes de situaciones como la actual, con una bolsa subiendo con fuerza anticipando algo que todavía no se ve en los números, no faltan desde luego. Una de ellas fue el período 1994/95, con bastantes semejanzas con el actual. Entonces, en medio de un gran escepticismo empezó a desarrollarse un ciclo alcista que resultó será uno de los mayores de la historia entre 1995 y 2000. Aquel ciclo estuvo artificialmente inflado por la burbuja tecnológica, y desde luego no es razonable esperar ahora algo similar. Pero sí parece razonable, dada la duración de los ciclos de aceleración/desaceleración de la economía, asumir que tenemos un período de 1 a 3 años de bonanza en los mercados por delante.

La situación actual guarda ciertas semejanzas con la de 1994-95. Obviamente no en todo, también hay diferencias en algunas cuestiones. El parecido fundamental es que, al igual que ahora, la Bolsa ha entrado en una dinámica muy alcista mientras los indicadores económicos señalan que la economía está en desaceleración. Durante el año 1994 la Fed estuvo subiendo los tipos desde niveles bajos para evitar riesgos inflacionistas, lo que se tradujo en una fase correctiva de la Bolsa con el trasfondo de un gran temor a una recesión. Cuando el ISM empezó a caer la Fed dio por finalizada la subida de tipos y la Bolsa empezó a subir. Durante más de un año la Bolsa estuvo subiendo con fuerza en territorio de máximos históricos mientras los indicadores económicos como el ISM señalaban desaceleración y riesgo de recesión. No fue hasta 1996 en que el ISM empezó a recuperarse confirmando que la economía volvía a expandirse con claridad. Esta misma situación se ha repetido en 2018-2019. El primer año con las subidas de tipos y la corrección de la Bolsa. A partir de 2019 el fin de las subidas de tipos favorecen una fuerte recuperación de la Bolsa mientras la economía mantiene su debilidad. Desde octubre la subida de la bolsa norteamericana se ha acelerado mientras indicadores como el ISM alcanzaban niveles propios de un estancamiento/recesión. La historia que siguió a 1995 ya es conocida: cinco años más de fuerte mercado alcista coronados por la gran burbuja tecnológica. Obviamente la historia no se repite nunca exactamente igual, y no es razonable esperar ahora un ciclo de esas características, pero sí parece evidente que el mercado está anticipando una fase expansiva sostenida de la economía que puede favorecer a su vez un ciclo alcista sostenido durante los próximos 1-3 años. En los años 90’ yo diría que el ciclo normal fue hasta 1997/98 (equivaldría a 2021/22), la prolongación hasta 2000 fue obra de la burbuja.

Durante el ultimo año la Bolsa ha subido con fuerza a nuevos máximos históricos con el ISM cayendo por debajo de 50. El dato de enero refleja un fuerte repunte que parece confirmar lo que el mercado viene anticipando: se reanuda la fase expansiva en la economía.