Comentario de mercado

Medidas económicas del Gobierno. El Gobierno aprobó ayer un paquete de medidas que moviliza 200.000 millones de recursos para paliar los efectos del coronavirus sobre la economía. Por un lado, hay medidas para proteger a las personas que pierdan su empleo y a autónomos y pequeños empresarios que sufran una caída drástica de sus ingresos: moratoria del pago de hipotecas, seguro de desempleo sin requisitos mínimos de cotización, etc. Por otro, el grueso de las ayudas consistirá en líneas de avales para dar liquidez a las empresas para superar el período de paralización de la actividad. De momento las medidas no van a tener un impacto negativo en las cuentas de los bancos ya que se les exime de provisionar los préstamos refinanciados y los pagos aplazados de las hipotecas. Estas medidas no van a impedir que a corto plazo la economía entre en una profunda recesión ya que la parada de la actividad económica es un hecho. El objetivo es evitar, en la medida de los posible, que en este tiempo muchas empresas se vean abocadas al cierre definitivo lo que agravaría la crisis y retrasaría la recuperación más allá del final de la epidemia. Eliminar la incertidumbre es imposible, ya que todo va a depender del tiempo que se tarde en controlar la epidemia y el alcance de su extensión por todo el mundo.

La capacidad fiscal de los Gobiernos. El impacto de las medidas anunciadas ayer sobre el déficit y la deuda pública no va a ser de momento excesivo. El Gasto efectivo queda limitado a los 17.000 millones, un 1,5% del PIB, ya que el resto son avales que sólo se convertirán en deuda en la medida en que los préstamos avalados resulten impagados en el futuro. Sin embargo, parece evidente que este es un primer paso y que serán necesarios más esfuerzos para afrontar la crisis y apoyar la posterior recuperación. En este sentido el mercado ya está empezando a discriminar entre los países que tienen una mayor capacidad fiscal para hacer frente a este desafío y aquellos que podrían verse en problemas en un escenario de recesión más prolongada. La rentabilidad de los bonos está repuntando de forma generalizada en la eurozona, pero especialmente en los países periféricos. La semana pasada Lagarde dijo que el BCE no estaba para controlar los diferenciales de deuda pasándole la pelota a los Gobiernos: ¿habrá algún paraguas fiscal global para todos los países de la eurozona?

En la crisis de 2008/09 la rentabilidad de los bonos estuvo cayendo en paralelo a la Bolsa. Es decir, los bonos del tesoro ejercieron de activo refugio y su precio subía. Sólo un breve período cerca del final se produjo un repunte no demasiado intenso.

Ahora la situación es diferente. Los estímulos fiscales que se adivinan están pasando factura a los bonos, especialmente a los países más vulnerables.

El índice de volatilidad del S&P 500 ha alcanzado los niveles máximos que registró en la crisis de Lehman, en principio una señal de pánico extremo que podría frenar la caída del mercado un tiempo.

Otra cosa es que podamos estar cerca del “suelo”. En 2008 los máximos de volatilidad se produjeron en octubre/diciembre tras la quiebra de Lehman, pero el suelo definitivo no vino hasta tres meses después en niveles bastante más bajos.

Análisis Técnico

ESTAMOS ANTE UNA CORRECCIÓN DE UN GRAN CICLO ALCISTA, HAY QUE TENERLE MUCHO RESPETO.

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