Comentario de mercado

Tregua en los mercados tras una de las mayores caídas de la historia. Después de caídas superiores al 30% en la mayoría de los índices mundiales, la semana pasada se produjo finalmente un rebote significativo en los mercados. Desde un punto de vista económico podríamos pensar que las valoraciones alcanzadas ya reflejan un escenario lo suficientemente negativo como para desalentar las ventas y atraer a inversores con capacidad de asumir riesgos con unas expectativas de rentabilidad a largo plazo elevadas. Aunque la incertidumbre sobre la economía es máxima, las medidas de apoyo anunciadas en los últimos días por los gobiernos y bancos centrales de todo el mundo permiten asumir que, al menos de momento, se va a evitar el colapso total de la economía. Un escenario “optimista”, pero plausible, sería que vamos a sufrir una intensa recesión durante un trimestre para después entrar en una recuperación gradual en próximos trimestres. Las fuertes pérdidas que se van a generar en este período van a ser parcialmente compensadas por los estados, de forma que el tejido productivo podrá sobrevivir en condiciones razonables para permitir una vuelta a la actividad normal en un plazo no demasiado largo.

Un escenario lleno e incertidumbres. Obviamente ese es un escenario muy genérico que admite una casuística muy variada a la hora de su concreción final. ¿cuánto tiempo va a durar la parada de la economía? ¿Cuántas empresas van a quedar en el camino? ¿cuál va a ser la factura de la crisis para el estado? ¿cómo se va a financiar? ¿va a recuperarse un sector tan importante para nosotros como el turismo? ¿va a volver el virus en el otoño? La mayoría de estas preguntas no van a tener respuesta a corto plazo, al menos mientras no se vislumbre el pico del contagio a nivel mundial. Por eso creemos que el actual rebote difícilmente es ya el inicio de una recuperación sostenida. En el mejor de los casos, podría formar parte de un proceso de estabilización en espera de tener una mayor visibilidad sobre la evolución de la crisis. En este caso lo que cabría esperar en próximas semanas/meses es un mercado en amplio movimiento lateral, con posibilidad de volver a tantear la zona de mínimos recientes, y un comportamiento dispar entres valores y sectores más expuestos a la crisis y los más resistentes.

Ibex: un amplio movimiento lateral en la banda 5.900-7.500 sería el escenario más plausible para próximas semanas/meses. Sin descartar que todavía no hayamos visto los mínimos del movimiento.

El debate de los “Coronabonos”. A corto plazo el impacto de la crisis lo van a sufrir las empresas y sus empleados. Para evitar una catastrófica quiebra en cadena que se lleve por delante las expectativas de una recuperación rápida, los gobiernos van a tener que asumir una parte importante de las pérdidas del sector privado, lo que se va a traducir en un aumento significativo de la deuda pública en muchos países. Esto ha abierto el debate sobre si esa deuda tendrá que ser asumida por cada estado individualmente, o si se va a arbitrar algún tipo de mutualización de la misma, por ejemplo, mediante la emisión de bonos respaldados conjuntamente. Esto significaría repartir entre todos el riesgo de impago de esos bonos, de forma que países como España e Italia podrían financiarse a tipos bajos independientemente de su nivel de deuda, ya que los inversores tendrían la tranquilidad de que todos los estados europeos responden de esa deuda. El argumento en defensa de esta opción es que estamos ante una situación excepcional que no ha sido causada por el derroche de los gobiernos sino por un shock externo del que nadie es culpable. El problema de esta alternativa es que puede ser un incentivo de los gobiernos para maximizar las ayudas a la economía asumiendo una deuda excesiva, ya que saben que no tienen riesgo de quiebra. Igualmente, supone un desincentivo para controlar el déficit a medio plazo con los inevitables sacrificios que se derivan de los recortes que habrá que acometer para reequilibrar las cuentas, especialmente en un país como España en el que ya teníamos un déficit importante antes de la crisis. Desde el norte de Europa se ofrece ayudas sin límite, pero en forma de préstamos a través del fondo de estabilización que se creó en la crisis anterior. Esto significa que inicialmente cada país tendrá que ser consciente de la deuda que es capaz de asumir sin poner en riesgo su solvencia a largo plazo. Todo apunta, por tanto, que de momento los estados tendrán que recurrir a estas ayudas. Más adelante, en función de cómo salgamos de esta crisis, puede plantearse si habrá que rescatar a alguno de los países, y en especial a los dos que se libraron por los pelos de los rescates en 2012: España e Italia.

Análisis Técnico