Comentario de mercado

Se mantiene la fase de calma relativa en los mercados. Las Bolsas marcaron los mínimos el 16 de marzo y desde entonces nos mantenemos en una fase de rebote/consolidación. Desde los mínimos el rebote máximo en los índices europeos ha sido de algo más del 20%, en todo caso apenas se ha recuperado 1/3 del desplome de las semanas anteriores. En los últimos días el rebote se ha frenado y nos mantenemos más bien en un tono de consolidación en espera de algo de visibilidad sobre la evolución de la pandemia y los riesgos para la economía.

Caída histórica del empleo en España. Estamos empezando a conocer los primeros indicadores que reflejan el frenazo en seco que ha sufrido la economía como consecuencia de las medidas de confinamiento adoptadas para frenar la expansión de la pandemia. En el mes de marzo, un mes estacionalmente bueno para el empleo, se han destruido en España más de 800.000 empleos con datos de fin de mes, 243.000 con datos medios (en este caso menos significativos), el peor dato de la historia. Seguramente esta va a ser la tónica general en los indicadores que vamos a conocer en los próximos meses relativos al período marzo-abril al menos, que es el período mínimo en que se va a mantener el cierre de la economía. Las previsiones de una caída del PIB del orden del 10-15% en el 2º trimestre no parece descabellada a la vista de la situación. La reacción del mercado está siendo bastante tibia ya que de alguna forma el desplome de las Bolsas de semanas atrás ya asume un escenario muy negativo en la economía a corto plazo. La cuestión ahora es valorar si las medidas de confinamiento se van a poder levantar en un plazo razonable y, con el apoyo de gobiernos y bancos centrales, la economía va a estar en condiciones de recuperarse gradualmente en próximos trimestres. De momento todavía hay un importante abanico de expectativas, desde una recuperación en V hasta un escenario de depresión prolongada. La que nos parece más probable sería una recuperación gradual que permita esperar en un plazo de 2-3 años volver a los niveles de actividad previos a la crisis. Este escenario permitiría asumir que lo peor ha pasado para la bolsa, aunque el proceso de recuperación de los precios sería más bien lento.

En datos de afiliación media mensual, el mes de marzo refleja una pérdida de 240.000 empleos, muy superior a la del peor marzo anterior en 2009.

Con datos de fin de mes se han perdido en marzo 800.000 empleos, un 5% del total, el peor dato de la historia y todo el empleo creado en los dos últimos años. En el período 2008-2012 se destruyeron más de 3 millones de empleos.

Rentabilidad Total (incluidos intereses y dividendos) por Clases de Activos (en euros):

Las rentabilidades de diversas clases de activos han cerrado el primer trimestre del año en un tono negativo generalizado. Tan sólo los bonos del tesoro y el oro han logrado mantenerse, el resto han sufrido caídas muy relevantes en términos históricos. Los índices bursátiles de Europa y EEUU han registrado caídas netas entre el 20% y el 30%, los bonos “high yield” y emergentes del 15%y los bonos corporativos “investment grade” del 5%. En el lado positivo los bonos del tesoro europeos se mantienen y los norteamericanos suben un 12% (en euros) gracias en parte a la revalorización del dólar frente al euro. El comportamiento sectorial en la Bolsa americana muestra a la tecnología, saludo y consumo defensivo entre los mejores y a los cíclicos entre los peores: Energía, Financieros, small caps, industriales …

La importancia de los bonos para equilibrar y limitar el riesgo en una cartera

Desde marzo de 2015 las Bolsas europeas han sufrido una caída acumulada del 20% (retorno total, con dividendos) mientras que una cartera de bonos habría obtenido una rentabilidad del 8,3%. Una cartera compuesta al 50% de bonos y acciones habría registrado en ese período un retroceso del 5,6%. Lo importante es que se reducen significativamente las fluctuaciones provocadas por los procesos bajistas de la Bolsa. La caída reciente del 23% que han sufrido las acciones, por ejemplo, se habrían limitado a un retroceso del 8% en una cartera al 50% de bonos y acciones. Obviamente a largo plazo, asumiendo un escenario normalizado para la Bolsa, la rentabilidad total que se obtiene es menor, pero para la mayoría de los inversores ese sacrificio de rentabilidad a largo plazo es necesario para evitar el peor riesgo de todos: una pérdida excesiva que lleve a la liquidación de posiciones durante las grandes crisis.

Análisis Técnico