Los mercados se apuntan al escenario de una recuperación rápida de la economía.

Los mercados parecen darle una probabilidad elevada al escenario optimista de que la recesión, aunque intensa, va a ser de corta duración y la economía va a tener una recuperación importante en los próximos trimestres, de forma que para finales de 2021 las economías más sólidas podrían haber recuperado el nivel de actividad previo a la crisis. La dificultad de analizar esta crisis es precisamente su combinación de intensidad y corta duración. Esto se traduce en que, cuando apenas hemos empezado a conocer indicadores económicos que reflejan el impacto inicial de la crisis, los mercados ya han completado el desplome y empiezan a mirar al escenario de crecimiento que tendríamos en los próximos años. En condiciones normales, una recuperación de esta intensidad en medio de una recesión sería un signo bastante inequívoco de que lo peor habría pasado para los mercados. Desde luego es un escenario plausible ahora también, pero con un grado de incertidumbre tan alto que sorprende la intensidad y rapidez de la recuperación.

Estamos inmersos, por tanto, en un rebote muy intenso, aunque algo desigual por países y sectores. Las economías más fuertes, en particular EEUU, pero también China y otros asiáticos, Alemania, etc. Son los que están liderando las subidas. De alguna forma es lógico que el mercado asuma que el escenario de recuperación rápida de la economía es más creíble en economías más fuertes y países que han controlado mejor la pandemia. España no parece estar entre ellos de momento.

Desde un punto de vista técnico la fortaleza del rebote aumenta la probabilidad de que hayamos dejado atrás un suelo importante en los mercados. Sigue siendo razonable, por otra parte, esperar que la recuperación no vaya a ser vertical y que en algún momento se produzcan correcciones importantes. El escenario que consideramos más probable es que, tras este tirón inicial fuerte, el mercado entre en una fase de consolidación amplia que de alguna forma nos confirmase que ya no vamos a volver a los mínimos. Este escenario implicaría volver a ser optimistas respecto al largo plazo del mercado, aunque en los próximos meses todavía podamos estar sometidos a unas fluctuaciones importantes en el mercado dada la enorme amplitud de los rangos que se han abierto en estas últimas semanas.

Si descendemos al nivel de los valores, se aprecia que las tendencias que han dominado el mercado en los últimos años se vuelven a manifestar en la recuperación. Los sectores fuertes: tecnología, consumo, defensivos, etc. están liderando la recuperación, mientras que los que ya eran débiles antes de la crisis, como los bancos y cíclicos en general, no están participando demasiado en el rebote. La recuperación de estos sectores sería una importante señal para confiar en un escenario alcista sostenible a medio plazo.

La valoración relativa del Nasdaq respecto al S&P 500 se ajustó a la baja durante la Gran Recesión y años posteriores. Desde 2016 ha vuelto a encarecerse y esa tendencia se ha mantenido en esta crisis.

Los índices europeos nos “engañaron” con sus máximos históricos a principios de año, justo antes del gran desplome. La caída ha desbordado la zona teórica d soporte que eran los mínimos de 2016, lo que nos deja un escenario especialmente incierto con una estructura de largo plazo atrapada en un gran rango lateral amplísimo. Un resquicio de esperanza es que la caída ha rebotado justo en el nivel que representa un retroceso del 61,8% de todo el proceso alcista desde los mínimos de 2009. Cabría por tanto interpretar que la corrección se ha completado en ese nivel, y ahora estamos iniciando un nuevo ciclo alcista de largo plazo hacia los máximos. En todo caso este escenario es todavía muy tentativo y no implica que no pueda haber una recaída a tantear de nuevo los mínimos recientes.