La fase de rebote se consolida de forma generalizada. El riesgo de una recaída severa es menos probable en próximos meses.

Los índices norteamericanos siguen lanzados en su intensa recuperación. Los datos económicos publicados esta semana reflejan una moderada caída del PIB del 1,2% en el primer trimestre (frente al 3,7% en la eurozona). La resistencia de su economía, la menor extensión de los contagios y las ayudas masivas tanto fiscales como monetarias, parecen haber convencido a los inversores que la recuperación de la economía norteamericana será intensa en los próximos trimestres. Es probable que ese escenario se confirme de alguna forma en los próximos meses lo que se traduciría en un mercado sostenido en EEUU. Las posibles correcciones no serían demasiado profundas y en general sería muy poco probable un nuevo acercamiento a los mínimos de marzo en próximos meses.

Los riesgos habría que situarlos más bien a medio plazo, a 1-2 años vista. Hasta entonces la economía se va a ver impulsada por los estímulos fiscales y monetarios, así como por la propia inercia de la recuperación del desplome reciente. Después vendrá el momento de lidiar con la deuda acumulada por las ayudas masivas. Será entonces, con la retirada de estímulos y los ajustes fiscales, donde cabe la posibilidad de una recaída de la economía y un proceso de corrección intenso en los mercados.

Tenemos el precedente de la crisis de deuda en Europa tras la Gran Recesión. Tras el suelo de la Bolsa en marzo de 2009 se produjo una recuperación muy intensa durante un año casi. A principios de 2010 el rebote se frenó y poco a poco se fue produciendo un cambio de escenario. La crisis de deuda fue afectando a varios países europeos provocando una nueva recesión y una vuelta a los mínimos dos años después.

Desde luego EEUU no es la eurozona, y tiene una mayor capacidad de lidiar con su deuda, pero la idea de fondo sigue siendo válida. En los próximos meses es difícil, que vayamos a volver a ver un nuevo descalabro del mercado. Inevitablemente, la economía va a empezar a recuperarse con fuerza una vez se eliminen las restricciones apoyada por los estímulos masivos. En ese escenario las Bolsas subirán más o menos, o se estabilizarán, pero es poco probable un hundimiento a los niveles extremos alcanzados en marzo. Dentro de unos meses veremos. En el caso de Europa el rebote va más lento y los riesgos son mayores, pero en esencia el escenario sería similar. La diferencia es que el rebote actual será más limitado y la probabilidad de una especie de crisis de deuda bis, más alta.

Del repaso que hacemos a la estructura de largo plazo de los índices europeos (ver gráficos más adelante) sacamos la conclusión de que es razonable asumir que se haya podido alcanzar un suelo importante en marzo. Esto significa que no vemos probable que estemos en un gran mercado bajista que continuaría por debajo de esos niveles de forma indefinida. No se puede descartar, sin embargo, que el proceso de inicio de un nuevo ciclo alcista sea largo e incluya algún acercamiento a la zona de mínimos, si no ahora, en 1-2 años. El escenario en ese período está necesariamente muy abierto por el enorme rango de fluctuación que han tenido los índices en estos meses.