Nueva política de protección de datos

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Los índices europeos apuntan a los máximos de enero, un nivel de resistencia muy importante para el largo plazo.

El rebote iniciado a finales de marzo en los índices europeos sigue su curso y, después de superar niveles de resistencia intermedios, han abierto el camino hacia los máximos de enero previos a la corrección que en general es ahora el objetivo para próximas semanas (Euro Stoxx 50 2.700, Ibex 10.600 …) La subida acumulada desde los mínimos de marzo es ya apreciable por lo que no se puede descartar algún tipo de corrección de corto plazo próximamente pero de momento creemos que no estamos todavía ante un posible techo importante y que en próximas semanas veremos todavía niveles superiores en los índices.

En EEUU la situación es similar y tras algunas dudas en semanas recientes por el fuerte movimiento alcista del dólar también es probable que veamos un movimiento hacia los máximos de enero en próximas semanas. Los grandes valores tecnológicos, que habían respondido con ciertas dudas a la publicación de resultados, han recuperado su fortaleza y vuelven a liderar la subida del mercado.

El comportamiento sectorial del mercado muestra también señales positivas últimamente. Después de un período de mejor comportamiento relativo de los sectores defensivos estamos viendo de nuevo una recuperación general en la mayoría de sectores y en particular de los sectores cíclicos y de crecimiento más ligados al ciclo económico. Parece que los inversores van recuperando la confianza en la continuidad de la fase expansiva de la economía pese al escenario de subidas de tipos en EEUU que en principio fue el detonante de la fase correctiva actual.

En Europa también se aprecia últimamente un buen comportamiento de los sectores cíclicos con la excepción del sector bancario. La debilidad de la inflación mantiene la rentabilidad de los bonos en niveles muy bajos y está impidiendo una recuperación más intensa del sector. Cara a las próximas semanas y a la posible ruptura o no de los máximos en los índices europeos sería necesaria una participación de todos los sectores importantes en la subida, entre ellos el sector bancario.

Si los índices europeos completan el rebote hasta la zona de máximos de enero se van a encontrar con una zona de resistencia muy importante cuya superación implicaría la ruptura definitiva de la estructura lateral en que se encuentra Europa desde el año 2.000. Esa eventual ruptura tendría importantes implicaciones alcistas a largo plazo y para ser fiable tendría que producirse de forma generalizada en todos los índices importantes y con la participación de todos los sectores del mercado. Sigue leyendo

Comentario de mercado

 

La fortaleza del dólar impulsa la recuperación de la Bolsa europea. Desde principios de 2017 el euro ha registrado una importante revalorización frente al dólar pasando de 1,05 a 1,25. En las últimas semanas, sin embargo, se ha producido un cambio de tendencia significativo y el dólar se está apreciando frente a la mayoría de divisas, incluido el euro. Es posible que estemos antes un movimiento técnico de corto plazo, pero hay factores que apuntan a que esta fase de fortaleza del dólar podría prolongarse algún tiempo. En particular la desaceleración que se ha producido en Europa recientemente y la persistente debilidad de la inflación han ampliado de nuevo el diferencial de los tipos de interés entre EEUU y Europa. En estas condiciones es razonable pensar que el dólar puede haber entrado en un período de fortaleza relativa y que en próximos meses pueda mantenerse por debajo de los máximos recientes de 1,25 frente al euro alcanzados recientemente.

Consecuencias de la fortaleza del dólar: bueno para Europa, ¿malo para emergentes? La fortaleza del dólar en las últimas semanas ha tenido un impacto muy favorable para las Bolsas europeas que han mostrado un mejor comportamiento relativo que la de EEUU y van camino de recuperar todas las pérdidas de la reciente corrección. Más problemática sería una apreciación sostenida para los mercados emergentes cuyo endeudamiento en dólares podría crear algunos problemas y provocar una salida de flujos. De momento las tensiones no están siendo generalizadas aunque algunos países concretos están viendo como sus monedad se deprecian con intensidad. El caso de Argentina podría ser especialmente preocupante si pensamos que puede ser in indicio de un problema generalizado en la región en próximos meses. De momento, sin embargo, no vemos motivos para ello. La mayoría de países de la zona están más bien saliendo de la crisis del período 2014-2016 con políticas de ajuste ortodoxas y no parecen presentar los desequilibrios que en el pasado dieron lugar a sus crisis recurrentes. La petición de ayuda de Argentina al FMI debería más bien tranquilizar a los mercados ya que asegura la financiación del país para los próximos dos años en espera que las reformas den los frutos deseados en materia de reducción de la inflación que es el principal problema del país.

El tipo de cambio EUR/USD está cerca de su nivel de equilibrio en función del diferencial de inflación entre ambas divisas. Desde la creación del euro la divisa europea ha registrado una fase de intensa apreciación frente al dólar en el período 2001-2008 y otro período en el que se han alternado fases de apreciación y depreciación de corto plazo pero con una clara tendencia de fondo bajista en el período 2008-2017. En principio el tipo de cambio teórico entre dos divisas vendría determinado por el nivel de precios relativo en ambos países. En ausencia de otros determinantes, el tipo de cambio EUR/USD debería haber seguido la evolución de la línea roja del gráfico y podemos asumir que a largo plazo existe una leve tendencia del euro a apreciarse frente al dólar debido a que la inflación es algo más baja en Europa que en EEUU. Sin embargo, el tipo de cambio real ha tenido amplias fluctuaciones por encima y por debajo de ese valor teórico aunque a largo plazo tiende a converger al mismo. Estas fluctuaciones se explican por factores como el diferencial de los tipos de interés (que atrae dinero hacia la moneda con tipos más elevados), expectativas de crecimiento y otros. Sigue leyendo

Los índices europeos consolidan su rebote apoyados por un dólar más fuerte.

La publicación de resultados de las grandes compañías tecnológicas norteamericanas está superando las previsiones más optimistas del mercado. Y no sólo las tecnológicas, en conjunto las compañías del S&P 500 están superando las previsiones por el margen más amplio en muchos años, y eso que ya se esperaba un fuerte crecimiento. Pese a ello, los índices americanos no han reaccionado a los buenos datos y se mantienen en fase de consolidación en las últimas semanas. El escenario general por tanto se mantiene sin cambios: estamos asumiendo que a finales de enero se inició una fase correctiva que podría prolongarse todavía algunos meses más, en principio dentro del rango que ya han marcado los índices en estos meses (S&P 500 2.550-2.850, Ibex 9.200-10.600, Eurostoxx 50, 3.300-3.700 …)

En el corto plazo lo más significativo es que las bolsas europeas están mostrando un mejor comportamiento relativo que la norteamericana últimamente. La desaceleración de los indicadores económicos en Europa ha favorecido una caída significativa del euro frente al dólar que estaría detrás de este mejor tono relativo de la eurozona. Las declaraciones de Draghi ayer han reforzado la debilidad del euro ante la percepción de que no va a resultar tan fácil la normalización monetaria en Europa en un entorno de cierta incertidumbre sobre la economía y con una inflación que se ha mantenido baja incluso en el contexto de la aceleración de los últimos trimestres.

El comportamiento sectorial del mercado europeo también refleja claramente el cambio de percepción del mercado respecto a la política monetaria europea. Sectores sensibles a la rentabilidad de los bonos como las eléctricas han rebotado con mucha fuerza en las últimas semanas mientras sectores cíclicos como bancos y automóviles lo han hecho de forma más débil. Este tipo de rotaciones son propias de las fases correctivas pero lo que está claro es que para asumir que estamos de nuevo en una tendencia alcista sostenible es tendríamos que ver subir a la mayoría de sectores y en particular a los ligados a las expectativas de la economía.

De momento, por tanto, y aunque en el corto plazo se mantiene un sesgo alcista en los índices europeos, seguimos viendo probable que el proceso de consolidación en un rango amplio se mantenga todavía algunos meses más hasta que el mercado esté en condiciones de desarrollar un nuevo proceso alcista sostenido por encima de los máximos recientes.

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Comentario de mercado

La rentabilidad de los bonos vuelve a subir: ¿bueno o malo para la bolsa? Tras unas semanas de respiro la rentabilidad de los bonos norteamericanos vuelve a repuntar con el 10 años acercándose de nuevo al 3%. Una vez suavizados los temores a la guerra comercial, el temor a unos tipos de interés elevados que presionen a las valoraciones de la Bolsa e incluso que puedan inducir un agotamiento del ciclo económico queda como principal amenaza para los mercados. No sería extraño, por tanto, que en próximas semanas la cuestión de la rentabilidad de los bonos vuelva al primer plano a la hora de explicar los movimientos diarios de la bolsa. Y sin embargo, la correlación entre bonos y bolsa es en sí misma incierta y cambiante cuando no directamente paradójica. La subida de las rentabilidades hace temer un agotamiento del ciclo, pero si éste se concretara se produciría una fuerte caída de las rentabilidades, lo que nos lleva a la paradoja de que la subida de la rentabilidad de los bonos acabaría provocando su caída. Esta paradoja se resuelve eligiendo entre dos posibles escenarios: o bien las rentabilidades no van a subir demasiado porque vamos a seguir en un escenario de crecimiento moderado con inflación baja, o bien durante algún tiempo vamos a convivir con un escenario de inflación y tipos de interés más elevados junto a un crecimiento económico sólido hasta el agotamiento del ciclo. Europa parece mantenerse en el primer escenario, mientras que EUU podría apuntar más al segundo.

No esperamos cambios en el mensaje del BCE la semana que viene. En Europa algunos datos decepcionantes durante el primer trimestre han enfriado toda expectativa de que el BCE pudiera mandar señales sobre el final del QE a partir de septiembre o del inicio de un proceso de subidas de tipos. Diversos indicadores-encuesta (PMIs, Confianza …) han caído recientemente tras la fuerte aceleración en 2017. En principio esto es algo normal que simplemente reflejaría cierta desaceleración hacia tasas de crecimiento sostenibles. Pero lo cierto es que también algunos indicadores basados en datos reales como las ventas de automóviles, producción industrial, pedidos de maquinaria, etc., han tenido caídas inesperadas recientemente. Estos indicadores tienen cierta volatilidad por lo que no se pueden sacar conclusiones por uno o dos meses flojos, pero no cabe duda de que respecto a la anterior reunión el BCE no tiene argumentos nuevos para endurecer su mensaje. Si acaso lo contrario.

Bonos vs Bolsa: una correlación cambiante. El ciclo alcista que se ha desarrollado desde principios de 2016 ha venido acompañado de una subida sostenida de la rentabilidad de los bonos en EEUU. Dejábamos atrás el período 2014-16 en que la crisis de materias primas- países emergentes se tradujo en una fase de temor a una desaceleración global que favoreció una corrección en las bolsas y una caída de la rentabilidad de los bonos a mínimos históricos. A partir de 2016 la situación de la economía global vuelve a mejorar y por primera vez desde antes de la crisis de 2008 todas las áreas geográficas crecen de forma sincronizada. La Bolsa y la rentabilidad de los bonos han mostrado una correlación positiva subiendo ambos en paralelo como reflejo de la buena evolución de la economía y el proceso de normalización monetaria de la Fed. Esta correlación positiva se rompe bruscamente a finales de enero. Durante unos días la subida de la rentabilidad de los bonos se intensifica mientras la bolsa se desploma. El mercado teme que si los tipos siguen subiendo en el futuro las valoraciones de la bolsa empezarán a resentirse y el propio ciclo económico estará en peligro. En definitiva aparece un riesgo o incertidumbre sobre el el futuro que la bolsa ajusta de forma repentina. Sigue leyendo

Es probable que se haya formado un suelo de deje paso a un rebote durante algunas semanas.

Tras el desplome de febrero y el rebote posterior, los índices europeos y americanos han desarrollado un nuevo tramo bajista que en los índices más fuertes ha ido a tantear los mínimos de febrero sin romperlos. En las últimas tres semanas los índices se han mantenido en las cercanías de esos niveles de soporte en un proceso de formación de un suelo que finalmente parece completo. Es probable que en próximas semanas se desarrolle un proceso de rebote sostenido que, en el límite, podría devolver a los índices más fuertes, particularmente los americanos, a las cercanías de los máximos previos a la corrección.

Aunque no es del todo descartable, pero en principio no creemos que el proceso correctivo haya finalizado y esperamos que el rebote que ahora se inicia forme parte de un movimiento lateral amplio que podría prolongarse algunos meses todavía. Este movimiento se desarrollaría en el rango que ya han definido los índices en meses recientes.

En los índices norteamericanos es donde la pauta descrita es más clara. La intensa subida desde 2016 les ha alejado de su directriz alcista y la actual corrección sería una forma de suavizar una pendiente de subida insostenible a largo plazo. Si realmente el S&P 500 fuera a “esperar” a converger con su directriz alcista de largo plazo mediante un movimiento lateral éste se mantendría hasta el mes de octubre aproximadamente y sería a partir de entonces que los índices norteamericanos estarían en condiciones de desarrollar un nuevo proceso alcista por encima de sus máximos históricos. Lógicamente el proceso se acortaría en tiempo si hubiera una caída más profunda por debajo de los mínimos recientes pero a corto plazo parece que el mercado ha encontrado un soporte sólido.

Los índices europeos también dan muestras claras de haber formado un suelo de corto plazo al menos. En los índices más fuertes (Dax, Eurostoxx …) cabría esperar un rebote hacia las cercanías de los máximos previos. En el Ibex el nivel equivalente sería la zona del 10.600 que es su último máximo significativo.

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Comentario de mercado

¡Es la guerra!. Los mercados llevan en tono de corrección desde finales de enero pero hasta ahora parecía no haber una justificación de peso para alimentar el pesimismo de los inversores. Finalmente parece que hemos encontrado un buen argumento: ¡es la guerra! Trump ha decidido que era el momento de poner en práctica lo que ya había prometido en su programa de Gobierno con el supuesto objetivo de equilibrar el saldo comercial de EEUU. Tras un primer movimiento hace unas semanas elevando las tarifas a la importación de acero, ayer dio un paso más decisivo al anunciar que en próximos días se anunciará la imposición de tarifas del 25% sobre importaciones de China de productos valoradas en 60.000 millones de dólares. De momento China ha respondido con tarifas sobre importaciones valoradas 3.000 millones de dólares, pero esto es una respuesta a las tarifas sobre el acero impuestas hace un mes. En próximos días veremos la respuesta de China al anuncio de ayer. De momento Europa ha quedado exenta de estas tarifas pero el mercado parece reaccionar como si existiese un riesgo alto de una escalada a nivel mundial de la incipiente guerra comercial puesta en marcha por Donald Trump.

Un ciclo alcista apoyado por un entorno micro y macro muy favorable. La reacción del mercado a la incipiente guerra comercial hay que entenderla en un entorno macro y de mercado concreto que ha favorecido la reacción defensiva de los inversores. Desde la victoria de Trump en las elecciones de noviembre de 2016 hasta los máximos recientes de enero las bolsas mundiales desarrollaron un intenso ciclo alcista con revalorizaciones del orden del 40% en EEUU y del 30% en Europa. Estas subidas se apoyaron en una aceleración generalizada de la economía global y una mejora de las expectativas de crecimiento de los beneficios, especialmente intensa en EEUU por la reforma fiscal que ha rebajado drásticamente la tasa del impuesto de sociedades. Precisamente la aprobación de la reforma fiscal ha sido la guinda de un período de noticias económicas positivas y fuertes subidas de la bolsa que obviamente no podía prolongarse indefinidamente. La aprobación de la reforma a finales de diciembre dio lugar a la última fase de la subida que en las primeras semanas de enero tuvo ciertas características de “burbuja”. A finales de diciembre la subida finalizó abruptamente y desde entonces nos encontramos en un proceso correctivo que probablemente se va a extender durante los próximos meses.

S&P 500: un ciclo alcista en busca de corrección.

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